Joey Jordison (1975-2021)

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Joey Jordison ha fallecido el 26 de julio de 2021. No se ha especificado la causa de su muerte, aunque la familia ha declarado que murió mientras dormía. Tenía 46 años.

La carrera de Jordison fue larga y prolífica. Sin embargo, siempre será recordado como miembro fundador y parte esencial de una banda a la que debe tanto como la banda le debe a él: SLIPKNOT. Jordison formó SLIPKNOT en Des Moins, Iowa, a mediados de los noventa a partir de otra banda, llamado THE PALE ONES, siendo uno de los principales ideólogos del nuevo proyecto junto con el percusionista Shawn Crahan y el bajista también fallecido Paul Gray.

Las señas de identidad de la banda estuvieron claras desde el principio: un estilo agresivo y caótico que combinaba el groove metal con gancho pop y con rasgos del incipiente metal alternativo de la época, todo envuelto en una imagen irresistiblemente atractiva, en la mejor tradición shock rock, con uniformes y las famosas máscaras que siempre han estado presentes en el concepto visual del grupo. Esta imagen captó la atención del público desde el principio, pero habría sido insuficiente de no haber sido respaldada por una base musical sólida. Todo esto puede verse ya en la primera referencia de la banda, el álbum Mate.Feed.Kill.Repeat. Lanzado en 1996, la banda lo retiraría más adelante de su discografía “oficial”, pasando a considerarlo una demo. No es difícil entender el motivo: los temas de Mate.Feed.Kill.Repeat se antojan hoy como versiones primitivas de las composiciones que después aparecerían en sus álbumes más conocidos. Existen copias de Mate.Feed.Kill.Repeat que hoy son auténticas piezas de coleccionista, caras y difíciles de encontrar.

El primer trabajo en largo considerado como tal por el grupo aparece en 1999: Slipknot marca la transición entre el metal de los noventa y el del nuevo siglo con temas que ya son clásicos imprescindibles como “(SIC)”, “Wait and bleed” o “Spit it out”. La banda estaba ya formada por nueve miembros, incluyendo percusionistas y miembros dedicados a los samples y las mesas de mezclas. Además de dotar al sonido del grupo de una variedad ausente en cualquier banda contemporánea de características similares, semejante formación dotaba a SLIPKNOT de una presencia escénica imponente. Los directos del grupo eran un espectáculo visual único.

El éxito de Slipknot fue inmediato. Aún hoy mucha gente lo considera el mejor álbum de la banda. Y Joey Jordison destacó desde el principio como una presencia destacada, quizá como la gran estrella del grupo. Su técnica tan limpia como frenética y sus movimientos en el directo lo convirtieron en una referencia inmediata.

Con SLIPKNOT convertidos en auténticas estrellas para la generación del nu metal, la expectación por un segundo álbum era comprensible. Esta segunda obra, Iowa, apareció en 2001, y se acabó convirtiendo en una de las obras más oscuras e incomprendidas de la banda, además de, tal vez, la más extrema. “People = Shit”, “Disasterpiece” o “Left behind” muestran el estado mental de los miembros en aquel momento. El éxito y la repercusión de SLIPKNOT pasaron factura a la banda, que grabó Iowa en una incómoda atmósfera de desconfianza, ego e inseguridad alimentada por alcohol. Fue el precio de la fama rápida e inesperada para una banda aún muy joven. Iowa fue otro completo éxito y terminó de consagrar a SLIPKNOT como una de las bandas más importantes del metal de nuevo milenio.

En 2002 Jordison puso en marcha otra banda: MURDERDOLLS, que debutó ese mismo año con Beyond the valley of the Murderdolls. En este caso Jordison se alejaba de la batería para asumir el papel de guitarrista. La banda enfocó su estilo al horror punk, con letras basadas en películas de terror y una imagen que de nuevo tomaba elementos del death rock sin ser tan marcada como la de SLIPKNOT. Sin duda era un proyecto dirigido a un público diferente, y su continuidad se vio comprometida por las obligaciones de sus miembros con sus grupos principales.

El tercer trabajo de SLIPKNOT se retrasó hasta 2004. Titulado Vol. 3 (The subliminal verses), este tercer álbum mostraba a la banda en un estilo más controlado y coordinado, en un estado de gracia creativo que, una vez más, propició la creación de hits que arrollaron el mainstream como “Duality” o “Before I forget” coexistiendo con temas como “The blister exists” en los que la banda mostraba nuevas ideas compositivas. Los miembros de SLIPKNOT eran mucho mejores músicos de lo que a muchos fans del metal más ortodoxo les habría gustado admitir en sus comienzos, y Vol 3. dejó ver algo más de la técnica que ya se apuntaba en su segundo álbum.

El álbum no hizo más que aumentar aún más el renombre de la banda y granjear más honores a Jordison, ya convertido en ídolo de toda una generación de jóvenes bateristas. En 2005 participó junto a otros miembros de SLIPKNOT en el proyecto ROADRUNNER UNITED, una colaboración entre miembros de distintas bandas del sello que acabó dando como resultado el álbum The All-Star Sessions.

SLIPKNOT volvió a la actividad plena en 2008 con All hope is gone. Este cuarto disco era muy diferente a los anteriores, conservando una atmósfera oscura y tensa pero desde un sonido más melódico, melancólico y pausado. El grupo parecía tomar una dirección diferente a la que muchas bandas del momento seguían, y All hope is gone no fue un éxito tan sonado como los demás álbumes. Pocos temas de este disco se interpretan con regularidad en sus directos, entre ellos “Psychosocial” o “Sulfur”.

Tras este cuarto trabajo se produjo una merecida y necesitada pausa para SLIPKNOT en la que los diferentes miembros de la banda aprovecharon su tiempo para concentrarse en otros proyectos. Jordison volvió a poner en marca a los MURDERDOLLS, sacando, ocho años después, un segundo álbum titulado Women and children last, además de comenzar a tocar con Rob Zombie.

En 2010 se conocía la muerte del bajista de SLIPKNOT, Paul Gray. El futuro de la banda quedaba en entredicho ante la pérdida de uno de sus miembros principales. El grupo acabó reactivándose con la organización del Knotfest en 2012 y la preparación de un nuevo álbum.

Sin embargo, Joey Jordison no participaría en este nuevo lanzamiento. En diciembre de 2013 SLIPKNOT anunciaba la salida del batería de la banda. No se especificaron razones, pero Jordison declaró que no hubo intención de separación por su parte y que su despido fue inesperado.

Desde entonces SLIPKNOT ha lanzado dos álbumes más, mientras que Jordison se mantuvo en un perfil claramente más bajo. En sus últimos años, Jordison siguió trabajando como músico de sesión y colaborando con diferentes artistas, formando diferentes bandas como SINSAENUM, VIMIC o SCAR THE MARTYR en las que exploró diferentes estilos e influencias.

En 2021 Joey Jordison reveló que padecía mielitis transversa, un trastorno neurológico que le impidió tocar la batería durante el final de su etapa en SLIPKNOT. La rehabilitación le permitió recuperar movilidad, pero sin duda este problema condicionó los últimos años de su trayectoria.

Joey Jordison consiguió hacer historia desde el principio de su carrera. Fue la gran estrella de la batería para quienes descubrimos a SLIPKNOT durante nuestra adolescencia, y seguramente una de las últimas grandes estrellas de la batería. Su legado es simplemente imposible de ignorar para quienes se interesan por la percusión.

Fue además uno de los principales ideólogos, y también una de las principales atracciones, de un proyecto cuyas características musicales hacen que aún hoy resulte sorprendente el nivel de éxito masivo que alcanzó. Joey Jordison fue el batería que consiguió llevar el blast beat al mainstream, y seguramente el último batería capaz de atraer más miradas que sus compañeros de las seis cuerdas o los micrófonos. Tan respetado por músicos como por el público aficionado, y motor rítmico del espíritu más rabioso de toda una generación, el legado de Joey Jordison es ya historia de la música contemporánea.

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