IRDORATH (AUT) – The final sin, 2020

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En este atípico año para la música y la cultura en general IRDORATH nos han sorprendido con su nuevo trabajo The final sin. Haciendo un mal chiste, dudo mucho que este sea el último pecado de la banda, ya que vienen profesando blasfemias en sus más variadas formas a lo largo de una carrera que ya se remonta al año 2006. Con una cadencia de tres años por disco editado, este cuarteto de metal extremo y que figura en el catálogo del sello patrio Art Gates records ya ha editado cinco lanzamientos contando con este más actual.

The final sin es el típico disco de death black metal increíblemente bien ejecutado. No hay hilo suelto en cada una de sus costuras. Está repleto de clichés y golpes de efecto mil veces vistos; sin embargo, el nivel de ejecución sí que me parece digno de resaltar, dando la sensación de ser una banda tremendamente conjuntada que toca de manera mecánica.

IRDORATH, aunque originarios de Austria, se emparenta más con bandas escandinavas que con vecinos de gran poder mediático como pudieran ser los polacos BEHEMOTH o VADER; es con los de Nergal, por estilo y temática, con los que esta banda podría tener una mayor afinidad. En todo caso el sonido nos lleva a pensar en bandas suecas y noruegas mil veces mentadas. En este The final sin, IRDORATH siguen en una línea ascendente y de ligera evolución. Las partes melódicas son más acusadas que nunca y a mi juicio esto les hace ganar enteros. Dentro de toda la pastilla a la que van los temas, la banda se permite momentos de respiro para que las guitarras nos deleiten con pasajes melódicos que ineludiblemente nos llevan a pensar en los mejores ARCH ENEMY. Esta comparación no es baladí ya que hay mucho thrash metal escondido entre tantos blast beats y ataques de tremolo picking. El recurso de las guitarras electroacústicas también es un guiño a cuando METALLICA las pusieron de moda en el thrash metal allá por la época de Ride the lightning y Master of puppets.

Quizás lo peor que se podría decir de un disco como The final sin es que escuchados cinco temas, escuchados todos. Realmente hay que reconocer que el trabajo no es un colmado de variedad, y a lo largo de sus tres cuartos de hora las herramientas socava-cerebelos son tan conocidas como efectivas. Si estás en ese punto de la vida en el que la música extrema ha de ofrecerte un plus, un “algo más”, este disco te parecerá tan bien ejecutado como tremendamente aburrido.

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