INSANIAM (ESP) – Homo insecta, 2020

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En un año en el que se desataba la locura mundial no podía haber faltado una nueva entrega de los albaceteños INSANIAM. Ha sido una buena banda sonora. Hacia junio de 2020, cuando parecía que la primera ola del virus estaba controlada, estallaba Homo insecta. Un nuevo ejemplo de lo bien que se le da a este combo experimentar con los diferentes géneros manteniendo ese punto de teatralidad (sin ser ésta un sinónimo de comicidad) que hace tan inconfundible su sonido. Alimentando su desorden con más referencias aún, pero esta vez emanando una energía ligeramente diferente. 

Recapitulemos. INSANIAM es una banda de metal extremo experimental cuya temática trata sobre trastornos psicológicos y terror. Sus primeros trabajos tienen una base muy fuerte de black metal; Neurotic mental storm (2015) suena más a IMMORTAL, DISSECTION Ominous era (2018) se inspira más en DIMMU BORGIR, SATYRICON y MGLA. Aunque siempre va combinado con altas dosis de death metal, thrash y retazos de industrial, groove e incluso nu metal. Con Homo insecta añaden aún más elementos al cuadro clínico. Y una formulación diferente que comienza por cambios entre los componentes.

Ahora tenemos al bajo a Hymna y Vacuous a la guitarra y el manejo de samplers. Sin embargo, los solos del último corte, «Sweet demential song«, los ha compuesto su anterior bajista, Psycho, y los grabó el ex guitarrista Anxxiet. Además, estas guitarras, y lógicamente las líneas de batería, junto con «Moral transgressor«, las ha compuesto el conejo Theryan. Enrike Valiente ha vuelto a hacerse cargo del arte, así como de las letras que ha creado junto con Neuros, distinguidísima voz del combo, y nuevamente Theryan

En el aspecto musical, en Homo insecta la balanza se ha inclinado más hacia el death metal, aunque nos encontremos temas como «Dear dogs» que siguen en la onda de los primeros trabajos. Las guitarras en general, y en particular las melodías que tan características son en su música, ésta vez son más creadoras de atmósferas que de trémolos épicos y pegadizos.

Las escalas son más melancólicas que empoderantes. «A wolf with hunger«, donde meten un xilófono (¿o algún sonido que lo simula?), tiene un solo con sabor a death técnico que siempre me hace pensar en los DEATH del The sound of perseverance. «Sadistic eyes» comienza a ritmo de thrash y un juego sabrosísimo de platos, y da un giro radical (o dos) a mitad del tema, haciéndonos pensar en GOJIRA, a quienes ya he mencionado como referencia en previas reseñas. 

También tienen muchos pasajes que se mueven en el sonido post, como el comienzo de «Homo insecta» o todo el primer minuto y medio de «Pshychoparasite«, que desprende aroma AGALLOCH. Y, sobre todo, el final de «The abode of my darkest thoughts«. tema que abarca 07:07 minutos y que tiene una de las letras más duras que he leído al grupo. Imaginaos una combinación de post-metal, death melódico y metal alternativo del tipo SYSTEM OF A DOWN (a quienes de hecho me recuerdan hacia el minuto dos). ¿Cómo? La magia de INSANIAM es esa. No se casan con un estilo o corriente; componen siendo fieles únicamente a sus gustos, a sus musas, y siempre consiguiendo que lo que hacen tenga sentido, garra y «alma». 

Una vez más aprovechan el cierre del disco, “Sweet demential song”, para hacer despliegue de talento en cada una de las secciones instrumentales, incluido teclado, y dejar la mejor de las sensaciones.

Homo insecta se me hace pues como una fase más ansiosa y triste de la enfermedad. Trabajadísima y llena de detalles, al igual que el resto de su discografía, pero diferente como la época que estamos viviendo. Una fase que no está hecha para que se destripe en una reseña, sino para que se escuche y se sienta.

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