INFIRMUM (FIN) – Walls of sorrow, 2020

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Portada del album Walls of Sorrow de Infirmum

Me sorprende muchas veces cómo el hecho de saber que una banda viene de cierto sitio hace ya que vengamos más predispuestos a escucharla. Esto pasa incluso si no las conocemos. Vale, es verdad que si hay una buena escena en ese país es normal hasta cierto punto darles el voto de confianza, dar por hecho que puedan tener algo que decir o, lo más increíble de todo, dar por supuesto que tienen que ser la hostia en verso. ¿Cómo es posible que se dé este fenómeno tan peculiar? Parece mentira, pero sí, hay mucha gente que peca de ello. Yo, sin ir más lejos, he cometido ese pecado con nuestros protagonistas y su debut.

Dejando de lado esta reflexión, INFERMUM me han sorprendido porque no es lo que esperaba, al menos hasta cierto punto. Han roto mis ideas preconcebidas levemente, y eso, queridos lectores, es bueno siempre para alguien que se dispone a reseñar algún disco de alguna banda desconocida, como es el caso, y para un montón de ámbitos aplicables en la vida personal de cada uno.

Si bien la banda cumple en lo que esperaba en cuanto a propuesta musical, las maneras a la hora de manufacturar los temas no son las que se esperan al formar la iconosfera de grupos de death/doom del mismo palo, o relacionados, que hay por esas tierras. Para empezar no hay contraste de voces limpias y guturales típicas. Solo guturales bastante entendibles y pronunciadas de tal manera que parece que nuestro protagonista susurra sus penas. Incluso la melancolía, marca de la casa y por lo tanto una gran protagonista aquí, no es bella ni es su intención serlo, y tampoco está rodeada de artificios melódicos ni de teclados envolventes, aunque bien es cierto que a veces tiran de alguna melodía evocadora recordando a sus compatriotas WOLFHEART. De todas maneras se acercan en intenciones a cosas como PARADISE LOST, o al menos a mí me lo parece al escuchar «Fearless«, una de las más destacables del disco debido a su hechizadora oscuridad que se acerca a terrenos góticos. Melancolía auténtica es la protagonista. De la que remueve el alma y por lo tanto duele de una manera purificadora. No es corta venas y, lo más importante, no es exasperante, debido a que no se centran en el doom mas farragoso y a la soltura de las composiciones, otro punto fuerte principal del disco.

El problema tal vez sea que hay una linealidad seca importante, que corta un poco el rollo en ocasiones y que a la larga consigue que por muy buen hacer y que haya temas bastantes personales como “Cause of sorrow” (debido a su «tufillo stoner»), ninguna canción destaque especialmente, a excepción de las mencionadas. Esto pasa debido a la repetición de esquemas como pueden ser las voces de apoyo, como se puede ver bien en “Doomed” o “Sail away” (que me han recordado ligeramente a BLOODBATH y al death metal sueco en los estribillos) y a una batería que en muchas ocasiones me suena demasiado enlatada y da la sensación de no ir acorde al estilo por el que se mueve la música. No obstante, la escucha del disco en conjunto se mantiene por si sola, ofreciendo una experiencia que en líneas generales es más que satisfactoria y que deja contento. Da gusto ver cómo una one man band capitaneada por un tal Timo Solonen ha sido capaz de cuajar un debut tan sólido y que encima haya sido lo bastante listo como para recurrir a músicos de sesión. De otra manera a lo mejor no hubiera salido tan bien u orgánico, algo que suele cargarse muchas propuestas del estilo.

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