INFERNARIUM (FIN) – Hdotuksen harmonia, 2019

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Finlandia; la Tierra de los Mil Lagos. Tras Noruega e Islandia, el país con la población más diseminada de Europa, con una densidad de población de unos diecisiete habitantes por kilómetro cuadrado. De hecho, estudios realizados hace pocos años demostraban que Finlandia tiene un promedio aproximado de cincuenta y tres bandas por cada cien mil habitantes, convirtiéndose en el país del mundo con más bandas de metal. Acojonante, ¿verdad?

Además de esto, considero que Finlandia tiene una de las escenas black metaleras más potentes del mundo, con una cantidad de bandas de calidad brutal. Buena prueba de ello es esta formación sobre la que escribimos hoy, INFERNARIUM, formada en 2015 y con miembros de bandas como SARKRISTA o KALMANKANTAJA entre sus filas, ahí es nada.

Hay algo en el sonido del black finés que lo hace característico y reconocible en un noventa y largo por ciento entre otras escenas, siendo crujiente y crudo, con ese velo nebuloso en las líneas de voz. Puede que algunas bandas de fuera del país empleen producciones parecidas, incluso puede que algunas bandas de black finesas opten por una producción más moderna y procesada, pero la mayoría de las formaciones que provocan culto tienen este sonido tan característico en común, haciendo de la escena algo místico-maléfico, algo especial e inconfundible, y esta es una de las razones por las que el black finés me fascina tanto.

INFERNARIUM no iba a ser menos, sumándose a la ritualística fiesta del metal negro finlandés no sólo en la forma en la que presentan su arte sino también en las maneras. Black metal cafre con aires de la vieja escuela pero dejando entrever su propia personalidad desde el primer corte, “Heikkoutensa orja”, donde adornan el corte con arreglos de teclado vestidos de órgano de iglesia y a los que acompaña hacia el final del corte unos inquietantes coros de voces cuasi sectarias. Este tipo de voces las podremos seguir escuchando a lo largo del redondo, aportando una sensación de esquizofrénico fervor ritualístico que le va como un guante al black metal que practica INFERNARIUM. Es increíble lo que pueden cambiar las sensaciones que desprende un tema con tan sólo añadir unas voces de este tipo en los momentos adecuados.

La personalidad de estos fineses no sólo reside en este tipo de coros, pues la línea de percusión echa mano de recursos poco habituales, como bien se demuestra en el segundo corte, por poner un ejemplo fácil. Hacia la mitad-final de esta “Herra kädelläsi”, J.A. hace alarde de la originalidad y criterio con el que hace uso de sus platos, realizando un juego que da la sensación de ir a destiempo de los coros que antes mencionábamos, pero que cuando empieza de nuevo a sonar la guitarra enganchan a la perfección y a ti se te queda cara de gilipollas.

Hay que señalar que, de igual manera que la batería imprime velocidad cuando debe o aporta pausa cuando se necesita, hay variedad también en las líneas de seis cuerdas, que pasan desde el tremolar clásico del black metal por los riffs más macarras cercanos al black ‘n’ roll hasta los pasajes arpegiados, resultando una combinación atractivísima y bien manufacturada.

Brutal trabajo de Tyrant también en las líneas vocales, irreverente, macabro y malévolo a pesar de no recurrir a muchos registros que no sean el agudo. El remate perfecto a un trabajo perfecto de black metal. A destacar, además de las mecionadas, “Huorien ja rottien seurakunta”, que me ha parecido el temazo del disco, incluso teniendo en cuenta que puede que sea la que menos se sale de lo habitual.

Piénsatelo dos veces antes de abrirle a los testigos de Jehová para que pasen a hablarte de Dios en tu casa, si no les vas a poner Kadotuksen harmonia a todo trapo mientras les miras fijamente sonriendo y sin mediar palabra.

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