INFECTED RAIN (MDA) – Endorphin (2019)

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Portada del álbum Endorphin de Infected Rain.

El efecto dominó, o, para ser más acorde al tema que quiero explicar, la popularidad de X grupos, siempre tiene consecuencias. No solo para la banda, sino para la escena o el negocio musical sin ir más lejos. En este caso en concreto no sería justo decir que INFECTED RAIN está donde está actualmente gracias a JINJER. Más que nada porque ambas se formaron más o menos con un año de diferencia, han trabajado muy duro, han tomado decisiones para llegar donde están ahora y han tenido que moverse buscando los mejores contactos posibles entre otras mil cosas que no alcanzo a ver por desconocimiento del tema gestión en estos menesteres. Aparte de eso ambas bandas se mueven en distintos estilos (aunque compartan ciertos planteamientos y características), por lo que compararlas sería perder el tiempo, pero negar que el éxito de JINJER ha sido influyente para que Napalm Records haya decidido apostar por nuestros protas y sacar este disco bajo su atentas mirada no es casualidad tampoco. Al fin al cabo esto es un negocio, hay que saber jugar las cartas, y si no que se lo digan a Napalm, que tiene a las dos bandas en nómina.

Esto no es malo para nada, ya que gracias a esto nuestros protagonistas han crecido y crecerán si les va bien, cosa de la que estoy plenamente seguro, ya que tienen el bagaje adecuado y asimilado bien a estas alturas. Se ve en su evolución y este disco en concreto, algo que se venía venir si has seguido de cerca o de manera más o menos seguida. Si su anterior disco hacía hincapié en esa evolución, este es el paso natural y lógico. Su rabia juvenil, simplona, efectiva aunque algo inmadura, que se dejó a un pequeño lado en ese disco llamado 86, aquí directamente ha desaparecido. Por primera vez noto que han sabido ordenar todas sus ideas de manera lógica y coherente. Todo eso sin que haya relleno, algo que personalmente consideraba un lastre grave en sus primeros trabajos. Todo esto es apoyado por miles de matices no explotados hasta ahora por la banda o utilizando recursos usados anteriormente de otra manera.

Buenos ejemplo de esto se pueden notar en multitud de detalles. Uno de ellos es el uso de los elementos electrónicos, que eran un recurso que se utilizaba para brutalizar su música y que aquí cumplen el rol de complementar, dando una profundidad e integridad no vistas hasta ahora. En la acústica “Storm” o en “Walking dead” es bastante meritorio el uso que han conseguido darle. Aparte de eso, los cambios de ritmo frenéticos y la progresión en las canciones son más fluidos. Da gusto dejarse llevar viendo cómo son capaces de llevarte por pasajes calmados y rectos para luego torcerlos en vórtices violentos sin necesidad de meternos en berenjenales progresivos o técnicos, algo que los vuelve a cubrir de gloria como se puede en “Black gold” o en la ecologista removedora de entrañas “The earth mantra”. También es increíble lo mucho que ha mejorado su cantante Lena Scissorhands en sus registros vocales, en especial en las voces limpias y en su faceta más lírica. En canciones como la calculada con metrónomo “Pendulum” me han recordado a cosas como SIRENIA o EPICA aunque sin llegar a esos niveles de pomposidad y moviéndose en su propia liga, obviamente, mientras que en otras como «Lure» me ha fascinado cómo puede transmitir demencia con ese registro. Para quitarse el sombrero.

Un álbum muy completo y redondo; cada escucha que le doy no hace más que confirmarlo. Hace nada fueron teloneros de ELUVEITIE junto a WITHIN TEMPTATION. ¡Además este año estarán en el Resurrection Fest! No os perdáis bajo ningún concepto, porque, quién sabe, puede que los tengamos hasta en la sopa dentro de nada, y más si siguen avanzando por esta dirección cual peligrosa tormenta radiactiva.

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