INCURSED (ESP) – Baskavígin, 2021

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Creo que no puedo ser objetivo cuando se trata de hablar de INCURSED. La relación que tengo con esta banda trasciende lo musical, y cómo se dieron las circunstancias para que esto sea así a día de hoy lo hace todavía más especial. Dejaré eso a merced del misterio porque, al fin y al cabo, de lo que vengo a hablar aquí es de música.

Es curioso y paradójico que la primera crítica de un nuevo ejercicio suponga la última que escribo para esta web que tanto me ha dado y me ha enseñado. Entre otras, gracias a Subterráneo conozco a INCURSED, pues la crítica del fabuloso Elderslied fue una de las primeras que escribí y con aquel disco fue que descubrí a estos vascos. Desde entonces, muchos han sido los cambios que ha sufrido su formación, pero los que han quedado defendiendo el estandarte se han encargado de que la identidad de INCURSED no sólo no se pierda, sino que gane profundidad, autenticidad y personalidad. Catorce años, tres epés y cuatro discos en larga duración después, vuelven los de Bilbao con Baskavígin, el cual supone su quinto LP, editado a través de Helheim Records.

¡Pues menuda manera de volver! Puede que estemos ante el disco más ambicioso y completo de estos bilbotarras, pues, además de haber enmarcado el trasfondo del disco en un hecho histórico cuanto menos sorprendente (que comentaremos más adelante) en lo que respecta a lo instrumental, se han esforzado muchísimo en no quedarse estancados y correr así el riesgo de repetirse. ¿Cómo se consigue esto y al mismo tiempo seguir sonando a INCURSED? Pues, la verdad, no tengo ni pajolera idea, pero ha de ser muy complicado. Sí, es cierto que hay muchas cosas que hacen que puedas reconocer su música con bastante facilidad, pero eso no le quita mérito al hecho de mantener un sello de identidad a lo largo de los años y los discos sin perder frescura. Baskavígin (la matanza de los vascos) se presenta en cincuenta y seis minutos diseccionados en once cortes, sin relleno, directos a tu pecho como cuando te tiras en plancha desde un cuarto piso a un remolque repleto de mazorcas de maíz secas.

1615” nos sirve de idónea introducción, evocando aventura, con sonidos marítimos que sugieren una travesía en barco, enganchando debidamente con “Baskavígin”, tema que da nombre al disco y que, además de nutrir el trasfondo conceptual, se nutre de la historia, remontándose al siglo XVII, más concreta y precisamente al año 1615. Un grupo de balleneros vascos emprendería un viaje hacia las inhóspitas aguas de Islandia, un viaje que acabaría sellando su destino para siempre, puesto que jamás volverían. Obligados por un terrible temporal a permanecer en una de las islas más desoladoras de Europa por aquel entonces, la tirante convivencia derivó en altercados que condenaron a muerte a los balleneros. Investigad sobre el tema, porque es realmente interesante, pero no quiero convertir este análisis en un programa de David Attenborough narrado por Morgan Freeman, que a su vez es doblado por un señor de Móstoles. Me ha gustado mucho que el tema que bautiza Baskavígin sea un auténtico temazo, de estos que piensas “joder, es digno portador de su nombre”, pues en muchas ocasiones no pasa así. Los CHOTACABRA sacan el disco Satán es un mierda y el tema “Satán es un mierda” acaba resultando de los más flojos del disco y por lo tanto una mierda, porque tú esperas, como consumidor, que cuando un tema se llama como la banda que lo interpreta o como el disco que la contiene sea de los más poderosos, de los más emblemáticos. Y eso es precisamente lo que ha hecho INCURSED, imprimiendo con maestría y especial atención los sellos de identidad de la banda.

Vienen con todo estos muchachos, pues tenemos mucha más intensidad, lo miremos por donde lo miremos: suenan más melódicos, más festivos, pero al mismo tiempo más extremos y serios, una muestra de que han sido concienzudos a la hora de confeccionar su quinto trabajo en larga duración. No ha sido únicamente en el aspecto compositivo y en la ejecución en lo que he notado una evolución y una mejoría: se nota que el trabajo junto a Pedro Monje en sus Chromaticity Studios es una relación de mucho tiempo y que cada vez se entienden mejor, pues la producción es impecable y se le ha dado a todo el protagonismo pertinente sin que ningún elemento se vea eclipsado por otro, con nitidez, naturalidad, un sonido muy actual, pero al mismo tiempo sin caer en el interminable tornado de sobre procesamiento de los instrumentos, cosa que desde aquí agradezco. Como le escuché una vez decir a Jari “Cara Zarigüeya” Mäenpää: “existe una producción concreta para cada disco”. Y precisamente eso han encontrado los INCURSED, la producción perfecta para Baskavígin.

Otra cosa que me ha gustado mucho es que se le ha dado mucha más importancia a los elementos folclóricos de la que ya tenían, obteniendo un resultado impecable y reforzando mucho esa tendencia de la banda en sus últimos discos de inspirarse en esos sonidos del folk metal europeo que tanto beben a su vez de la polka centroeuropea y estilos similares de folclore. Es inevitable pensar en bandas como FINNTROLL, SVARTSOT, WINDIR, SVARTBY o incluso en los aussies TROLDHAUGEN, a quienes tanto me recuerdan en “Eusko troll label”, sugerente título, declarando intenciones y además de las más bailongas del disco. Es uno de esos temas que obligaría a poner el día de mi funeral, mientras mis amigos saltan en castillos hinchables junto a mi cuerpo inerte cual muñeco de trapo, al tiempo que sollozan entre risas.

Sublime la manera en la que se combinan todo tipo de referencias a sus mayores fuentes de inspiración, desde la ya sabida base pagana/vikinga/folclórica, pasando por el death escandinavo de corte melódico o el black metal, hasta el power metal, que ha ganado bastante peso en esta obra. Todo esto enfocado desde un punto de vista muy actual, coqueteando con recursos más propios del metalcore más agresivo. Hacer que todo esto suene homogéneo y que además puedan permitirse el lujo de seguir sonando a INCURSED simplemente me parece una sobrada, y eso hace que el disco también lo sea.

Otra cosa que me gustaría comentar es lo bien escogido que está el orden de los cortes, que es algo en lo que me suelo fijar bastante porque el orden determina en muchas ocasiones si un disco es bueno o buenísimo. En este caso estamos ante lo segundo. Como colofón, han sabido contar con muy buenos músicos amigos de la banda para que sean parte de este viaje que es Baskavígin, aportando su grano de acné. Javi Rubio «Caleb» de DRAKUM, TROBAR DE MORTENORTHLAND se ha encargado de los violines, muy presentes a lo largo de todo el disco y uno de los principales culpables de la frescura que presenta la parte folcórica. También han contado con Zarach Llach de LÈPOKA, quien interpreta el tin whistle en “Souls on fire”; con Dann Hoyos de RISE TO FALL y SPACE OCTOPUS, quien se encarga de las guitarras acústicas en “1615”, y con Dagda de CELTIBEERIAN y MOONSHINE WAGON, quien aporta apariciones con bouzouki, gaita, banjo, tin whistle y low whistle en “Who stole my beer” y “Eusko troll label”.

Vamos, un disco repleto de apariciones estelares, épicos juegos de voces limpias y gan vocals, infinidad de recursos e influencias instrumentales que nos proporcionan himnos idóneos para corear en un directo, trallazos que se te meten por los recovecos del cerebro y de puro eusko fiestorro pagano que garantizan que, a pesar de que apenas haya empezado el año, Baskavígin sea uno de los discazos de 2021. Desde aquí mi admiración y enhorabuena.

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