IMPLORE (DEU/ESP) – SLANDER (ITA) – HEDØR – Madrid – 11/01/2018

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Gracias por vernir un puto jueves de invierno”. Con esta frase sentenciaba «Gabbo» Dubko el agradecimiento que tenía IMPLORE a la cincuentena de personas que nos dimos cita en la sala del cubo de basura, la Trash Can de Madrid, que desde que hizo reforma deja más espacio en el escenario y suena mucho mejor, aunque siga teniendo un limitador de volumen que en bandas como IMPLORE se nota, como el propio “Gabbo” me confesó en el merch. Para mi gusto IMPLORE, la creación con tanto mimo del músico argentino que ha vivido en Cataluña tantos años y que ahora reside en Alemania como tatuador, es una banda que ha subido como la espuma por méritos propios y gracias al boca a boca que acabó haciendo que Century Media se fijara en ellos y editara Subjugate, una bestialidad imprescindible que está en mi top 5 de este año y no para de sonar en bucle en mi plato.

Ya con una formación estable que cambió desde que los descubrí en aquel Resurrection Fest de hace dos años, IMPLORE ha recorrido el mundo presentando Subjugate y Madrid no iba a ser una excepción, justo al día siguiente de dejarse caer por la “segunda casa” de “Gabbo” en Cataluña. Como acompañantes, otros dos grupos intensos: los crusties madrileños HEDØR que andan buscando sello para editar su magnífico (por como lo pudimos escuchar en directo) Aferrados a las manos que aprietan y los crossover italianos SLANDER, que recogiendo el espíritu de D.R.I. y llevándolo a un terreno más hardcore también movieron al personal. Todo muy corto e intenso, eso sí, porque ya se sabe: las esencias se sirven en frascos pequeños.

Con apenas una docena de personas enfrente de ellos, los locales HEDØR salían a escena tomando prestado el backline de IMPLORE y SLANDER para presentar los temas de su debut aún no nato. Sus intenciones son claras y sin hueco a la innovación: crust a saco de la vieja escuela, sin contemplaciones, como ya hicieran en su momento gente como DISHAMMER, lo cual no quita mérito a su propuesta que en directo funciona a la perfección con esa combinación tan excitante de ritmos acelerados y bailongos y partes más pesadas y ritualísticas de inspiración doom.

No se puede negar que se esforzaron desde el primer minuto, cuando su cantante nos decía “buenas noches”, acatarrado por los fríos madrileños y rompiendo la tensión del ambiente atacaba “Personas caminando solas”, con un sonido adecuado a pesar de que el volumen daba predominio a la batería restando brillo al resto. Tanto se entregaban a la causa que el vocalista de HEDØR ni se dio cuenta de que había salido a escena con la cremallera de su pantalón bajada, dando lugar a una escena cómica ya al final del bolo cuando un conocido del público le llamó la atención al respecto.

A piñón fijo fueron desgranando otros temas como “Cuchillas y sangre seca”, “Tumba de un futuro extinto”, más lenta inicialmente hasta volver a reventar en ritmos crusties, “No seré más la arena”, muy groovie, “El momento de la ira”, “Conciencias forzadas al silencio”, “No hay final sin sangre ni heridas”, que fue la que más me gustó de la noche con esa dicotomía entre doom y el d-beat de DISCHARGE que tiene el grupo, y ya al final “Mientras pisan tus manos” y la propia “Aferrados a las manos que aprietan”, acabando entre acoples y distorsión con unas treinta personas frente a ellos pidiendo más, después de media hora de intensidad necrológica y nihilista.

Con un poco de retraso por un cambio de escena algo tedioso al tener que transformar el set de batería al completo, se presentaban ante la sociedad madrileña por primera vez los italianos SLANDER. Con ellos ya terminó de entrar todo el aforo que congregaría la Trash Can esa noche y con ellos también comenzó el movimiento incansable del público, sobre todo en las primeras filas, con bailoteos por todos lados. Con un puñado de EPs a sus espaldas, los italianos podían haberse tocado toda su discografía y aún así no pasar de la media hora de concierto; aún así decidieron tocar un puñado de temas representativos y sin descanso ni para ellos ni para el público acabar con algo más de veinte minutos sobre las tablas.

Ya desde el inicio con “SLNDR” y “Scars and ashes” empezó el movimiento y hasta algún espontáneo se atrevía a subirse al escenario a cantar con Sam, el vocalista de los venecianos. Por su parte, el propio Petro de IMPLORE acometería la labor de segundo guitarrista con ellos, lo que también suponía una “exclusiva” para el público madrileño. Como tenían un trabajo relativamente reciente en el merch, Calunnia, tocaron varios cortes del mismo, como la rápida “Drown” o “Numbers”, entre pogos y bailoteos acrobáticos varios del respetable.

El sonido, como en el resto de bandas, adolecería de algo de volumen, pero dada la propia voz de Sam, chillona, y las guitarras más afiladas, sin tanto uso del doble bombo, el conjunto fue muy disfrutable. Siempre agradecidos y luciendo camiseta de sus compatriotas CRIPPLE BASTARDS, SLANDER no pararon de ofrecer actitud hardcore como en la versión «Get drunk with Danny Trejo» o incluso en temas más thrash como «Scavenger«, «Keep Complaining» o “Bad weather” que atacaron a la orden del batería, así como las primerizas «The rush«, «Steep Slope» o “Never enough”, y acabando al final de manera muy pegadiza con “The caveman”. Aunque se me hizo un concierto relámpago, una vez más la esencia se nos ofrecía en un pequeño frasco, esta vez con gorras de beisbol dadas las vueltas y bailes gimnásticos, al más puro estilo de los ochenta…

Era el momento de IMPLORE y, aunque los horarios de la Trash Can son bastante estrictos, el concierto relámpago de SLANDER invitaba a pensar que “Gabbo” y los suyos se extenderían al menos tres cuartos de hora o incluso algo más. Sin embargo no fue así. IMPLORE optó por tirar de intensidad sonora y ofrecer lo que pueden dar físicamente hablando (su música es muy exigente en cuanto a desgaste y si no que se lo cuenten al batería Guido). Además, y pese a la limitación de volumen que hacía que a veces “Gabbo” quedase sepultado en el mar de decibelios que salían de la batería y las guitarras de Petro y Markus, IMPLORE gozó del sonido más potente y definido de la noche.

En su corta existencia, IMPLORE ha ido evolucionando, dejando los toques más death de Depopulation en un segundo plano en favor del grind y el crust. En este sentido, y para gustos los colores, creo que Subjugate es claramente un disco superior, además de ser el que les ha permitido girar por medio mundo y parte del espacio exterior. Descendiendo a mi propia subjetividad, tengo el acetato soporte de Subjugate desgastado de tanto escucharlo, por lo que escuchar un setlist centrado en él, además de algunos temas de los EPs previos y una única referencia a Depopulation, hizo que me tuviesen entregado desde que vi como Guido se protegía sus muñecas con muñequeras y hacía estiramientos de cara a la clase de fuerza muscular que iba a dar IMPLORE.

Comenzaron con “Thorns of devotion” de Black knell, con la voz de “Gabbo” inicialmente un poco baja, dando paso después al primer bloque de temas de Subjugate sin descanso, entre los que tocaron algunos de los más excitantes por sus partes crust en medio del despiporre grind y que hizo que los bailoteos de SLANDER se cambiaran directamente por animados pogos que generaban un aumento de temperatura de la pequeña sala madrileña. “Loathe” y la bestial “Paradox” se unieron así a ese himno absoluto que es “Birth of an era” y que generó un pogo desproporcionado en el foso para deleite de “Gabbo”, al que se le veía muy contento con la reacción del público.

Cuando nos queríamos dar cuenta IMPLORE ya había descargado la mitad de su setlist con “Disconnected from ourselves” y “Sentenced”, la única referencia a su primer larga duración. Aquí hizo presencia pública Luis, el cantante de TEETHING, que es amigo de la banda; ya les ha traído a Madrid a tocar en otras ocasiones y además haría de “casero” particular prestando su propia casa a la banda para pasar la noche. El vocalista aprovechó y se subió al escenario a intercambiar un par de estrofas con “Gabbo”, algo que fue seguido después en “Disgrace” de Thanatos, por un espontáneo del público que también se subió, dando pie a otro gran pogo que dejó al vocalista de IMPLORE con cara de satisfacción y agradecimiento a los presentes, al citado Luis y a Kike de Critteria, organizador del evento.

Nos íbamos acercando al final con “Two legged damnation” de nuevo del EP Black knell y el bálsamo doom death que supone “Ecocide”. Pero fue sólo un pequeño descanso porque lo que quedaba iban a ser dos bloques de dos temas seguidos todos de Subjugate, en donde no hubo más movimiento porque el público estaba cansado, que si no… La crustie “Technology a justification for killing” y la adictiva “Patterns to follow” hicieron que “Gabbo” dijera que se iban a despedir, medio en inglés medio en castellano. Y así fue con “Untouchable pyramid” y, en medio de un acople final al más puro estilo MOTÖRHEAD, “Gazing Beyond”, dejándonos exhaustos con menos de cuarenta minutos de concierto.

Una vez más las esencias se sirven en frascos pequeños y eso fue lo que hizo IMPLORE. Una de las bandas del momento para mi gusto, por calidad y méritos propios. Que no decaiga.

Crónica

Fotografías

Álbum completo a continuación:

IMPLORE (GER/SPA) – SLANDER (ITA) – HEDØR (SPA) – Madrid – 11/01/2018

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