IMPERIAL TRIUMPHANT (USA) – Vile luxury, 2018

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Vivimos una época extraña. La humanidad, como especie, ya piensa en la colonización de otros planetas mientras millones de personas mueren de hambre; en el hemisferio norte nos implantan lentes intraoculares, extremidades artificiales que nuestro cerebro controla mediante electrodos, y en el sur aún hay quien muere por la malaria; en la vieja Europa el descenso en el consumo de un 3% es un drama, en otros lugares que un recién nacido sobreviva a los primeros seis meses de vida un milagro.

Las grandes ciudades representan con gran fidelidad esta era de contrastes, y no cabe duda de que Nueva York es una de las que más reflejan la abismal dualidad que impera en nuestra sociedad. IMPERIAL TRIUMPHANT emerge de lo más profundo de la esta gran contradicción  para presentar Vile luxury, una auténtica oda a la demencial dicotomía de la Gran Manzana.

La representación de este concepto ha supuesto un gran cambio para la banda, que en sus primeros trabajos mostraba una influencia muy fuerte de DEATHSPELL OMEGA. En esta ocasión su sonido ha experimentado una transformación digna del concepto que representa. Por un lado nos muestra las sombras de la urbe con un sonido brutal, en el que la voz gutural de Ilya suena tosca y cavernosa, como si escapara a través de alguna humeante alcantarilla, mientras la guitarra y el bajo forman un enloquecido dúo que expele continuamente una caótica maraña de melodías en la que es imposible distinguir la composición de la improvisación.

Como contraparte, resplandece un espíritu creativo propio del jazz urbano que se respira en las calles y clubes neoyorkinos, y en ocasiones se advierte una mayor influencia en John Coltrane o Miles Davis que en bandas de metal. No en vano este disco fue grabado en una sesión en directo, en la que hubo mucho espacio para las variaciones y la inclusión de elementos que no formaban parte de la composición inicial. Capítulo aparte merecen las baquetas de Kenny Grohowski, cuyas manos son capaces de desatar una amalgama de ritmos que de alguna manera suenan salvajemente primitivos a la par que sofisticados. Su capacidad para dotar de sentido al desarrollo de estructuras que podrían parecer arbitrarias es imprescindible, todo ello sin dejar de sumar a la energía arrolladora que destilan sus compañeros. Esta manera de habitar el espacio entre ambos extremos se refleja también en los arreglos musicales. Pianos, saxofones y teclados aparecen aquí y allá entre la elegancia, la explosión creativa y lujo desmedido creando una vívida visión.

Vile luxury dibuja con una maestría sin precedentes la geografía de las grandes avenidas atestadas de lujo obsceno, puentes cobijando marginados, callejones en los que resuena indomable el espíritu del jazz y rincones donde la heroína se cobra el precio del exceso. Es un éxtasis febril, una mueca grotesca, una apoteosis de opulencia decadente, imprescindible para quienes buscan una experiencia tan extrema como  fuera de lo común.

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