IL VUOTO (ITA) – Vastness, 2019

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Tengo que admitir, y no sé muy bien la razón, que los discos creados por una sola persona siempre me acaban atrayendo. No es algo premeditado, pero ahí está. Muy mal tiene que ir la cosa para que un álbum creado por un solo artista, encargándose de todos y cada uno de los instrumentos, letras y concepto del mismo, no acabe gustándome y en el mejor de los casos enamorándome.

Por supuesto hay un gran punto de admiración y uno más pequeño de envidia, ya que me parece increíble que alguien sea capaz de llevar a cabo todo el proceso compositivo de un disco él solo. Pensar las líneas de bajo, guitarras, ritmos de batería, letras, voces, el concepto del álbum y a dónde quieres llegar con él, etc. Es un trabajo sumamente difícil, aunque supongo que si lo tienes todo meridianamente claro y pensado lo único que te supone es más tiempo de trabajo. Pero al menos no tienes la interferencia de otras personas que te alejen de tu objetivo, ni que “infecten” la concepción de tu obra.

Esto hace que el resultado final tenga esa pátina de producto completamente personal donde se puede palpar en cada recoveco del plástico todas y cada una de las experiencias del autor. Sus miedos, sus fobias, sus alegrías y el amor que siente por su pequeño retoño. Y lo que está intentando explicarnos con él.

Con este Vastness, la mente pensante detrás de este proyecto, Matteo Gruppi, nos quiere trasladar su particular visión del dolor. Evidentemente no hablamos solo del dolor físico, sino más bien el dolor del alma, el dolor interior que puede sufrir el ser humano tras ciertas circunstancias o sucesos que ocurren en su vida.

El disco empieza con el tema que da título al mismo, una extensa pieza de catorce minutos que nos adentra en la soledad y el dolor con el que se enfrenta el ser humano al mirar de tú a tú a la naturaleza. Al observar lo vasta e inabarcable que puede llegar a ser. Lo insignificante que te puedes llegar a sentir. Un sentimiento puro de impotencia ante la inmensidad que nos rodea.

Los recursos utilizados para trasmitir estos sentimientos son varios. Musicalmente se mueve entre el funeral doom y un doom atmosférico, creando pasajes tristes y desoladores, ya sea con riffs eternos y monolíticos o con pasajes más acústicos y evocadores, jugando con voces guturales profundas, que nos hunden en lo más recóndito de la miseria humana, o con voces normales casi habladas pero con un deje quejumbroso y lastimero de palpable desesperanza.

«Weakness» trata sobre un tipo más intimo de dolor, un dolor más personal e intrínseco a uno mismo y a los demonios que habitan en nuestro interior. Esos que muchas veces es imposible sacárselos de dentro. En este tema seguimos moviéndonos por terrenos doom (como va a ser tónica general en todo el disco), pero la utilización de instrumentos acústicos y un mayor espacio para los momentos atmosféricos lo acercan más a terrenos del folk. Un folk muy oscuro y lánguido, pero folk al fin y al cabo. A través de voces susurrantes, colchones de teclado, campanas y guitarras acústicas nos va trasportando por cada una de las penurias que invaden nuestro interior, por todas esas cicatrices que de vez en cuando se abren en nuestro interior y nos hacen sangrar emocionalmente.

El siguiente tema, «Her fragile limbs«, habla sobre el suicidio y lo inspiró una de esas, tristemente habituales, historias de una chica que no pudo aguantar el acoso y menosprecio de sus compañeros de escuela y acabó saltando al vacío para acabar con su vida. La carga emotiva de esta canción es inmensa y no solo por las letras y de lo que trata. Musicalmente es una maravilla, juntando la emotividad y el sentimiento de los fraseos del post rock con la desesperación de los riff pesados del doom. Utilizando una voz profunda y otra limpia con un deje de esperanza rota, nos adentra en los pensamientos de esta pobre muchacha y lo que debió sentir instantes antes de suicidarse, acabando el tema con un crescendo en forma de solo doblado de guitarra de esos que te hielan la sangre y te ponen los pelos de punta. Estoy jodidamente enamorado de este tema…

«V (The fifth nail)«, título inspirado en el blog de un conocido asesino en serie estado estadounidense llamado Joseph Edward Duncan III, trata sobre la locura y las enfermedades mentales, aunque no tenga casi nada que ver con la vida de este señor. Este es el tema más extenso del disco y en sus dieciocho minutos de duración da tiempo para que Matteo nos enseñe todo su arsenal musical. Empezando por un inicio claramente doom metalero, muy en la onda FOREST OF SADOWS con sus influencias triop hoperas incluidas, pasando por pasajes intermedios de ensoñación claramente pinkfloydiana y acabando con un crescendo paulatino que se alarga durante casi cinco minutos donde los ambientes, la melancolía, las cuerdas y colchones de teclado y los coros se van agrupando para acabar en una ensoñación de matices folk que se desvanece etéreamente…

Para acabar el disco, un tema instrumental, «As the whole world failed«, cuatro minutos de melodías pesimistas de sintetizadores, tambores y ese aire de desesperanza que inunda todo el plástico. La guinda perfecta del pastel.

No suelo ser amigo de hacer críticas pormenorizadas de cada uno de los temas, pero creo que este disco bien se lo merecía. Un trabajo que a mi personalmente me ha impactado y gustado a partes iguales. Como he dicho antes, admiro cuando alguien se atreve a embarcarse a realizar un disco el solo. Pero más aún cuando es de la calidad que desprende este opus.

Este disco es mucho más que doom metal. Es oscuridad, es melancolía, es miedo y esperanza, es desasosiego y desesperación, es… puro sentimiento.

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