IGNOCIDE (GBR) – Hollowcost, 2019

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Hace poco describía en estas mismas páginas cómo descubrí a ETIENNE PELOSOFF y su proyecto True Brutal Black Jazz. Fue por casualidad y aquello me dejó en el sitio. Lamentaba que no fuese un lanzamiento de 2019, porque habría entrado perfectamente en el top de este año. Pues bien, no he tenido que esperar mucho para encontrarme con otra faceta del músico y compositor inglés. Esa faceta es IGNOCIDE, y su primer esfuerzo discográfico se llama Hollowcost. Y sí, aunque aquí el contexto sea diferente, el artista polifacético ha vuelto a sacarse de la manga, con parte de la formación del proyecto de True Brutal Black Jazz, un trabajo originalísimo, con riesgo y ventura. Esta vez tirando de referencias industriales, metálicas y también jazzísticas, añadiendo a lo anterior un aire reivindicativo y sucio que les hace definirse a sí mismos como brutal cyberpunk.

En IGNOCIDE tenemos sólo a tres componentes (y dos invitados). El propio Etienne Pelosoff encargándose del bajo, los teclados, la producción, los efectos… Luego tenemos a Alexander Scott, que se encarga del micro con todo tipo de voces, rasgadas, guturales, limpias… y sus diferentes efectos. Y finalmente tenemos a Amelie Gerbert, que usa y abusa de su batería y percusiones diversas, tanto acústicas como electrónicas. A ellos se añade la voz operística de Morgane Matteuzzi y ocasionales punteos de guitarra de Romain Grudé. Todos ellos salvo Morgane estaban en el proyecto True Brutal Black Jazz, por lo que se entienden a la perfección con Etienne. Y eso también genera que el aire improvisatorio y aventurero de aquel proyecto vuelva a estar aquí presente, aunque se acerque a la libertad jazzística sólo en espíritu y levemente en formas.

Ellos se definen como un cruce entre NIN, MESHUGGAH y HANS ZIMMER. Cierto es que se pueden encontrar de base retazos de los tres. Sin embargo, escuchando este EP de 24 minutos, su bajo distorsionado, los polirritmos, las voces esquizoides… lo primero que pensé, otra vez, fue en John Zorn y aquí en particular el proyecto MOONCHILD que tiene con Dunn, Baron y Mike Patton. Todo ello añadiendo muchas más rayadas y locuras (como los efectos electrónicos, las mutaciones de post producción de los instrumentos, las voces operísticas y los pasajes foráneos, que hacen que en un momento dado tengas una banda de swing enfrente y otras veces un combo furioso de death metal). Y también veo cosas de bandas como EPHEL DUATH o incluso, si me pongo progresivo, KING CRIMSON en su etapa del Thrak.

En IGNOCIDE además tenemos un «cuarto elemento» fundamental que es debido al propio Pelosoff también. Es el sonido. Esta pieza brutal de espíritu punk y energía metálica tiene mucha mutación de post producción que es la que le añade, como si de una banda sonora se tratase, todas las inquietantes atmósferas que buscan lo que reza el mensaje del grupo: «matar a la ignorancia a través del arte». De hecho las letras de los temas van por estos derroteros, una especie de metáfora futurista de deconstrucción del propio ser humano y todas sus involuciones. Para lograr este conjunto asfixiante, Etienne Pelossof añade al trío instrumental de base multitud de capas electrónicas y ambientales que los hacen prácticamente irreconocibles en ciertos pasajes, como los de la genial «Singularity«, donde por cierto Alexander Scott actúa como un Mike Patton total, con voces de todo tipo, antagónicas puras. Si no fuera por la genial labor de Etienne en el estudio, nada saldría con una coherencia suficiente como para ser escuchado.

Este trabajo además está concebido como una historia. Como un Matrix particular, que debe ser leído en orden para entenderlo. Así «Abortion«, arrastradamente industrial, es la que introduce al oyente en la necesidad de matar esa ignorancia y reconstruir al ser humano, de una manera brutal y espeluznante. La locura de «Singularity» supone la evolución, el avance; el «Interlude» es lo que su propio nombre indica, una transición entre el borreguismo y la originalidad a través de unos efectos electrónicos y la batería de Amelie acomodándose en ritmos jazzy mientras las voces nos adentran en una nueva humanidad, para acabar en una explosión de pesadez que va acelerándose de cara a la segunda parte del EP.

Esa segunda parte se constituye por los dos temas más completos y alocados. «Hollowcost» es la más atípica de todas y la que puede enlazar con el otro proyecto de Etienne. Empieza con un sample de swing, pero pronto se desenvuelve con unos ritmos sincopados que son los que más me recuerdan a MOONCHILD y múltiples efectos y pasajes cambiantes que gozan de absoluta libertad estructural. Por otro lado los más de siete minutos de «Ordeal» dan para mucho, incluyendo elementos orquestales y todo, haciendo una aparición excepcionalmente encajada la voz operística de Morgane, en medio de un hilo conductor totalmente cambiante e inquietante desde el primer minuto. Como extra, además, quien adquiera la versión física de este disco (disponible a través del bandcamp) obtendrá un tema bonus que es una versión deconstruida del «Killing in the name» de RAGE AGAINST THE MACHINE.

Etienne Pelosoff es un rara avis en nuestros días. Es un artista íntegro que busca expandirse y no quedarse quieto en ninguna etiqueta. Lo suyo es arte, libertad, aberración, riesgo… y lo mejor es que le sale bien. Con IGNOCIDE ofrece un producto más centrado en cuanto a sonido, pero casi más extremo en los efectos que en True Brutal Black Jazz. Hay que estar más abierto de mente con IGNOCIDE, pero el resultado es para mí igual de brillante y gozoso. Se vuelve a hacer cortísimo. Pero desde luego que este trabajo tendrá presencia en mi recuerdo de final de año. Música deconstruida para destruir mitos.

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