ÍDOLOS (FRA) – Náa, 2021

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¿Cómo de lejos puedes llevar un concepto? ¿Hasta qué límite puedes sumergirte en un papel interpretativo? ÍDOLOS, la banda francesa de black metal atmosférico que debutó el pasado año con el EP Ahi Cab, se presentaba como un grupo de habitantes de Venus que venían a la Tierra a propagar un mensaje de paz y salvación de la raza humana, infiltrándose entre nosotros utilizando este lenguaje musical. Una idea a medio camino entre la leyenda de los Annunakis y el análisis crítico de la humanidad de Ultimatum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951, Wise, R.). 

No era difícil adivinar que, de seguir en activo, seguirían interpretando este papel de invasores pacíficos. Ni que su mensaje ganaría cada vez más elaboración a base de manifiestos que parecen sacados de una secta destructiva. Puede gustar más o menos su música, pero hay que reconocerles el mérito de ir aumentando su propia mitología.

Y si nos vamos a lo musical, es fácil establecer un paralelismo con su ideología. La base permanece inalterable, pero se añaden nuevas capas de contenido. Una evolución progresiva, que no radical.

Ahi Cab era un EP de black atmosférico sencillo, pero que muy fácilmente se quedaba pegado en tu cerebro. No era revolucionario, pero se aseguraba que no te olvidases de él. Náa, por decirlo de manera rápida, ya no es tan sencillo, en comparación no entra tan bien a la primera, pero gana en detalles y se presenta como la única vía para que el grupo siguiese mejorando su propuesta sin llegar al autoplagio. En otras palabras: Era inevitable, pero lógico. 

Así, tenemos el añadido del sintetizador, especialmente presente en «The tricks of Lady Blood» y «The miracle of the maize«, dando un aire ligeramente distinto a ambos cortes. Un tipo distinto de ambiente, por decirlo de algún modo. Se incorpora algo de death metal en «The descent«, aunque sea con cuentagotas, o el porcentaje de utilización del doble bombo sube lo suficiente como para hacerse notar. Aunque en su manifiesto declaren que son seres de paz, en esos instantes parece que quieren jugar a los dioses enfurecidos con la humanidad. 

Todo ello son, al fin y al cabo, pequeños detalles. Porque Náa es más continuista que rompedor, y porque mencionar las similitudes entre ambos EPs es un tanto aburrido. 

El único defecto es que en esta evolución se ha perdido algo de la memorabilidad presentada el año pasado. No hay ningún «The summoners«, es decir, una canción sin cambios complejos, sin demasiadas capas, pero que sea fácilmente recordable y pegadiza. No es algo que vaya a frenar su carrera y tire por saco lo realizado en Náa, pero se queda a un paso de exceder en todo a su predecesor. A un paso de la cima se han quedado. 

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