IDOLOS (FRA) – Ahí Cab, 2020

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A pesar de que no podamos encontrar información alguna sobre el año de formación de IDOLOS, apuesto a que este proyecto no tiene demasiado tiempo de vida. A lo sumo un año. Y lo digo no sólo porque este EP lanzado en enero (y reeditado en abril con un tema extra) sea lo primero que lanza la banda francesa. Pero sobre la juventud de este proyecto hablaremos un poco más adelante. 

En su lugar comienzo con el factor más llamativo de todos: a pesar del nombre y la temática, no hablamos de un grupo centro/sudamericano, sino netamente europeo (desconozco si MGRCH y NNK, únicos integrantes, tendrán alguna clase de descendencia). Curiosidades aparte, más interesante aún es la vuelta de tuerca que han dado a la lírica precolombina/maya, poniéndose en el papel de venusianos que estuvieron en contacto con esta civilización y han vuelto al planeta azul. En otras palabras, el viejo mito de entidades extraterrestres que contactan con los primeros seres humanos y los dotan de herramientas para hacer maravillas arquitectónicas varias.

Es importante que recalquemos la historia detrás porque, muchas veces, cuando se recalca tanto este aspecto condiciona la música. Si tocas black metal y fusilas por enésima vez Nosferatu (F.W. Murnau, 1922), creo que todo el mundo se hace una idea de cómo suena ese proyecto. Pero si hablas de folklore precolombino tienes que tener un enfoque bastante diferente. Y si algunos pueden permitirse meter elementos más complejos, un grupo más humilde como el que nos ocupa tendrá que tirar por vías más modestas. Algo que no es, ni mucho menos, motivo de deshonra, pero no siempre sale a la perfección. 

Eliminando la introducción ambiental (recitada en perfecto español, por cierto), Ahí Cab contiene cuatro cortes donde el grupo ha tirado de black metal melódico, aunque de una manera muy básica. Se ajustan a lo que saben hacer y se ajustan a los renglones del estilo sin salirse. El comienzo real del álbum es de manual. «The deeds above» arranca con los tremolos rápidos, el famosísimo tupa tupa de la batería y, cómo no, voz rasgada. Supongo que con el objetivo de causar un impacto ante una nueva audiencia. Pero a partir de ahí todo son medios tiempos; el comodín de la rapidez se acaba pronto. El problema es que, más allá de ser un corte correcto, no hay mucho más que nos llame la atención. Tal vez el trabajo de las guitarras dobladas, que no hacen ningún tecnicismo pero al menos nos sacan del tedio. 

Reitero una vez más que sencillo no significa algo malo, porque tan sólo un corte después «The summoners» muestra lo que sí se le da de maravilla al dúo galo: riffs de medio tiempo melódicos y partes con armónicos limpios que le dan cierto aire épico a la canción, lo apropiado si quieres reflejar que tu civilización se va a la mierda y te lamentas por ello. Unos WYRD muy elementales, pero que marcan el camino a seguir en el futuro, porque es un tema genuinamente bueno (y pegadizo, por qué no decirlo). Incluso cuando la canción deja de ser melódica y se vuelve más «normal», sigue funcionado. ¿Por qué? Porque han sabido compensar sus partes y no cansa. 

También entiendo que no pueden estar todo el EP igual, pero los cortes restantes palidecen en comparación. «The maiden and the tree» está a medio camino, no es tan melódica ni tan pesada. Sale mejor parada que «The deeds above«, pero es realmente en su tramo de cierre cuando se muestra en mejor forma. 

Quizás sea casualidad o no, pero «Blue blooded beings«, incluida posteriormente en la reedición de CD, sigue los pasos de «The summoners» con ese mismo tono apocalíptico/depresivo. ¿Se han dado cuenta de lo que funciona? Qui sait

Tenemos un EP donde queda mucho por pulir por una parte, pero tiene otra fantástica que anima a no tirar la toalla y a seguir trabajando. Dos caras de la misma moneda que condenan y salvan a Ahí Cab por la mínima. 

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