HIPOXIA (ESP) – Ruinae Ira, Creans Ruina eo Tempore Est -Monumentum ab Khaos II-, 2018

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Si hubiera que poner banda sonora a un apocalipsis para la humanidad, en ella estaría la banda madrileña HIPOXIA. Probablemente uno de los grupos con trayectoria más coherente y creciente de la escena de este trozo de tierra que, poco a poco y boca a boca mediante, se ha ido ganando un hueco entre los amantes de los senderos tortuosos de la música. Ya llevan un tiempecito, van camino de una década de existencia y con Ruinae Ira, Creans Ruina eo Tempore Est -Monumentum ab Khaos II- firman ya su tercer trabajo, pero yo confieso que ha sido con sus directos con los que se han ganado un hueco en mis estanterías. Recuerdo por ejemplo su descarga con BELL WITCH, absolutamente absorbente, o cuando los conocí, hace casi dos años en la Sala Republik de Madrid, siendo testigo de cómo la electricidad de sus amplificadores hacía rechinar mis entrañas y el movimiento acompasado y esquizoide de su vocalista, E, acababa por hipnotizarme. Ese grado de comunión requiere de una escucha más activa y centrada cuando te los pones en casa. Necesitas prepararte para un ritual en donde no tienes que tener distracciones. Debes centrarte en los círculos concéntricos que da su música. En las texturas etéreas que te elevan. En las partes ásperas y rasgadas que te conducen a la destrucción. En el desahogo de los pasajes más ambientales y evocadores.

Con Ruinae Ira, Creans Ruina eo Tempore Est -Monumentum ab Khaos II- el grupo madrileño cierra una historia de dos capítulos sobre el caos de la humanidad, historia que comenzó con Si Devs Esset Occidendvs Erit, en un templo en plena destrucción y que acaba con este nuevo trabajo dos años después en medio de la oscuridad de las ruinas. Esto se transmite también a la música. HIPOXIA logra el cenit de su evolución en este trabajo, el más variado de los que tiene, el más elaborado, no sólo musicalmente sino también en sonido, y el más extremo también. Dos temas y un nexo de unión entre ambos que durante casi cuarenta minutos te llevarán al éxtasis y a la devastación. Aquí la crudeza tiene un tratamiento muy diferente a como la tenía el debut homónimo; la distorsión es un elemento más, pero no el principal. El primer capítulo de esta historia ya fue un paso al frente en este sentido y este nuevo trabajo no hace más que confirmarlo. Todo en HIPOXIA está ahora al servicio de la atmósfera y la intensidad. Ya sea con susurros escalofriantes, con ritmos tribales, con pequeños y delicados rasgados. Ya sea con pesadas líneas de bajo, con riffs heladores o con gritos inhumanos. El desasosiego y la claustrofobia de una cámara hiperbárica, siempre presente en la música de la banda madrileña, adquiere cotas de maestría en esta nueva entrega de su caos particular.

El primero de los dos temas que aquí se contienen, «Urine on sacrifice’s wounds«, ya lo habían adelantado en sus últimas descargas y siempre me había encantado. Era la perfecta definición de «progresividad» entendida como creciente intensidad e hipnótico desarrollo. El pulso tribal de K en los tambores lo cubre todo desde el principio, mientras E va pasando del susurro al desgarro y las guitarras de JM y JK van creciendo en protagonismo decibélico. Durante más de veinte minutos asistimos a un apocalipsis musical que va dibujando círculos concéntricos, hasta que en el punto de clímax cambia drásticamente y con el pulso pesado de O.S. en el bajo nos sentimos hipnotizados en una suerte de voces cacofónicas y riffs afilados. La tensión dramática, el «dinamismo» del corte, están perfectamente tejidos y uno se deja llevar sin darse cuenta hacia una destrucción nihilista que en la parte final del tema adquiere delirios de grandeza. Ese momento en el que uno se queda en soledad y en silencio se lleva perfectamente por HIPOXIA con «Nexus«, que es, como su propio nombre indica, una unión entre las dos opus de Ruinae Ira, Creans Ruina eo Tempore Est -Monumentum ab Khaos II-, apareciendo en él la mano de Ü que colabora en el disco con diversos sintetizadores y efectos sonoros.

Precisamente con esos efectos sonoros y un trasfondo muy drone, da comienzo «Purification through Amok«, el segundo corte de este trabajo que en quince minutos va a poner sobre la mesa la cara más extrema y disonante de HIPOXIA. Todos los géneros por los que el grupo pasa, ya sea de lleno o de puntillas (funeral doom, sludge, drone y hasta black metal) adquieren su protagonismo en este tema, donde E se torna espeluznante. Nuevamente, la tensión dramática está perfectamente llevada en el hilo argumental que el grupo desarrolla, de manera que cuando en la parte final estallan los gritos y estructuras black (perfectamente fusionadas con la evocación ambiental de unas guitarras en otra liga) uno lo aprecia de forma natural, no forzada. Es una purificación a través de la destrucción, la elevación a las alturas de lo más ruin de la humanidad.

HIPOXIA hace música para evocar, para sumergirte en ella y no prestar atención a nada más. En un mundo de consumo rápido y superfluo, bandas como HIPOXIA requieren una especial dedicación activa en su escucha que no todo el mundo está dispuesto a acometer. Si no es tu caso y quieres experimentar un viaje a través de texturas y pasajes opresivos y envolventes, atractivos y desagradables al mismo tiempo, entonces te pido encarecidamente que escuches Ruinae Ira, Creans Ruina eo Tempore Est -Monumentum ab Khaos II-. No te dejará indiferente.

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