HIDEOUS DIVINITY (ITA) – Simulacrum, 2019

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Para alguien como yo, que está constantemente intentando actualizar su biblioteca mental personal de bandas, proyectos e incluso explorar en géneros musicales nuevos, es prácticamente imposible estar al cien por cien al tanto de todo lo que sale. Por supuesto, me entero de muchísimas cosas, pero al intentar satisfacer todas mis inquietudes como consumidor de música se me escapan joyas como la que nos hace reunirnos hoy en la pantalla. Hasta hace poco no había prestado toda la atención que se merecía el disco sobre el que voy a hablar hoy. Y es que a pesar de haber seguido a la banda en el pasado, desde que lanzaron Adveniens en 2017 (su anterior LP) no había vuelto a conectar con estos italianos.

Efectivamente, os hablo de HIDEOUS DIVINITY, que retoman su actividad discográfica con un nuevo trallazo de death metal en una de sus facetas más brutales y técnicas. Simulacrum fue lanzado el pasado año a través de Century Media Records y merecía, sin dubitativos atisbos, tener un hueco en nuestra humilde pero también comprometida web.

HIDEOUS DIVINITY sin duda ha pasado a formar parte de la élite brutal italiana, formando junto a bandas del nivel de SEPTYCAL GORGE, CARNALITY, HOUR OF PENANCE, BLOODTRUTH, ANTROPOFAGUS, FLESHGOD APOCALYPSE o DECEPTIONIST, quienes comparten con los propios HIDEOUS DIVINITY a Fabio Bartoletti entre sus filas.

Pues tremendísimo disco se me escapaba a mí, este Simulacrum. A pesar de que escuché los adelantos en su momento, no había tenido la oportunidad de escucharlo entero, y es que es una puta salvajada. No es que se limiten a aporrear sus instrumentos intentando que la brutalidad te machaque el pecho como si te diera un masaje un submarino nuclear. Estos muchachos han sabido dotar a su brutal death de técnica, de detallitos que para muchos pueden parecer chorraditas pero que sin duda ayudan a que no parezca una banda de brutal death más, de estas que asombran más por ser un cafre muro sonoro que por el sentido de sus composiciones.

Mucha inteligencia musical la que despliegan en las estructuras, descifrando enmarañadas y ocultas profecías que tan sólo algunos músicos saben interpretar. Cualquier apartado instrumental de este Simulacrum es una auténtica barbaridad; voces, cuerdas y percusión van juntas en una estampida de mala hostia digna de ser reproducida a través de la megafonía del Vaticano, que encima no les pilla demasiado lejos.

Ya en su día sorprendió Enrico Di Lorenzo con aquel pionero vocal playthrough y el único playthrough de voces real que yo he visto hasta la fecha, del tema “When flesh unfolds” extraído de su álbum anterior, Adveniens. En aquel vídeo demostraba, como nadie había hecho antes, cómo emplear parte importante del instrumento que es la voz, demostrando con pruebas gráficas la brutal técnica de la que dispone. Sigue en su línea Enrico desatando todo su potencial, creando diferentes texturas en todos sus registros y modulando a su antojo para recrear voces que bien podrían emitir abominables criaturas de desconocidos avernos.

Por otra parte, las guitarras dibujan intrincadas y arrolladoras figuras, basándose sobre todo en el ya de sobra conocido estilo de la banda pero sonando quizá un poco más oscuras que en obras anteriores. Ciertos destellos que pueden recordar al black metal, al grind o incluso al death metal de corte clásico son reforzados a la perfección por un bajo que, además de sonar asesino, crujiente pero definido, no se limita a continuar la estela que proponen las guitarras. 

Por último, pero igual de importante o más que lo anterior, el corazón rítmico de cualquier banda. Ese puesto también está ocupado en HIDEOUS DIVINITY por uno de esos bateristas que hacen que si el resto no fueran igual de buenos que él daría un poco igual, porque teniendo un bataca bueno, cualquier banda gana muchísimo. No es el caso de los de Roma, ya que todos ofrecen un nivel técnico muy elevado, pero además de esto demuestra también un criterio exquisito para imprimir más velocidad, marcar ciertos momentos de pausa para que los aumentos de velocidad sean mucho más notorios o simplemente darle flow extra a fragmentos de guitarra más “groovies”. 

Cierran de forma sublime con dos versiones, «Blood of the zodiac» de MACHINE HEAD y «Cursed in eternity» de los noruegos MAYHEM, tornando ambas canciones muy suyas pero manteniéndolas reconocibles, cosa harto complicada. Una pena haberme saltado este disco hasta ahora, ¡pero nunca es tarde si la dicha es buena, cabezas de calabaza!

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