HEXEN (USA) – Being and Nothingness, 2012

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Cuando llegó a mis manos este trabajo, sinceramente, no sabía muy bien qué iba a encontrarme… Entonces preferí leer el dossier antes que clickar en ningún archivo de audio. HEXEN son un simpático cuarteto musical proveniente de Los Ángeles que echó a andar allá por 2003, y que desde entonces, aboga por la homogeneidad de influencias y sabores a lo largo y ancho del género creando así su propio sello musical, su propio estilo… La esencia de Hexen.

Pero vamos a lo que de verdad nos concierne. »Being and Nothingness» se nos presenta con la portada de un autor como Kristian Wahlin, conocido por sus anteriores aportes a bandas como King Diamond, Dissection o Emperor. El ser y la nada. Ese es el concepto en torno al que las nueve pistas de sonido van a girar. Con todo esto, abrí el reproductor y su primer corte »Macrocosm’ empezó a sonar en mis audífonos.

La introducción a este trabajo cumple las tornas como tema instrumental más que como una propia intro, puesto que la cancioncilla agoniza raspando los tres minutos de duración. Pianos, arpegios, melodías dobladas, buenos riffs de guitarras y contundentes baterías. Este primer track sienta las bases de lo que vamos a encontrar en el redondo y además, notablemente.

»Grave New World» irrumpe con unas notas violentamente ejecutadas que dan paso a lo que me pareció un limpísimo sweep picking doblado. Después de esto vinieron los riff’s thrasheros por excelencia y las baterías vertiginosas acompañadas de las oscuras atmósferas y melancólicos teclados. Temía que la voz no estuviese a la altura y me sacase de aquella especie de cosmos a la que me habían transportado. Pero no sucedió. La voz cumple su función regalándonos agresividad, rabia y guturales a mansalva. Magníficas sensaciones.

Un comienzo espectacular el de »Defcon Rising» que nos va introduciendo poco a poco, y que va dejando ápices de técnica allá cuanto avanza hasta que nos mete de lleno en ritmos agresivos y voces de la misma calaña. Quizás eche en falta la presencia de algún estribillo tremendamente pegadizo que se incruste en mi cabeza para no salir en un par de noches. De igual manera se cumplen mis predicciones cuando me encuentro con un interludio magistral que ameniza los casi siete minutos de duración del tema.

»Private Hell» y »Walk As Many, Stand As One» nos transportan al averno con unos blastbeast de vértigo y frases guitarreras ejecutadas a la perfección. En ésta última, Hexen hacen gala de nuevo con uno de esos pasajes instrumentales tan arriesgados como espectaculares sólo al alcance de unos cuantos.

»Stream Of Unconsciousness» se desarrolla entre algunos riffs más apegados al heavy, que desaparecen entre voces agresivas y el devenir de una batería agresiva para luego volver a aparecer. Nada que ver con su predecesora; »Indefinite Archetype». Ésta estalla rítmicamente después de unos arpegios fieles a la atmósfera que el disco guarda dentro de sí. Atmósfera y ambiente que nos acompaña los casi siete minutos de duración del tema. Y es que siete minutos dan para mucho, y estos chicos supieron aprovecharlos a la perfección.

»The Nescient» sin embargo, es uno de esos cortes más directos a pesar de su mágico interludio. Nos hará balancear la cabeza con total seguridad.

Como último track encontré a »Nocturne». ¡Menuda despedida! La friolera de quince minutos y trece segundos abarca este tema. Mucho y bueno. Todos los ingredientes para hacer un buen disco (como sin duda es éste) pero comprimidos y cohesionados a la perfección en un sólo archivo de sonido. Chapeau por HEXEN.

Sin duda, un disco al que deberíamos dar una oportunidad. Son una banda de primera línea. Como en su dossier explicaban, no se acogen a tendencias. Dale al play. Déjate envolver y disfruta con este surtido de sabores. ¿Quieres riff’s thrasheros, velocidad, blastbeats, melodías, solos brutales, atmósferas, teclados, arpegios, técnicas y agresividad? Aquí lo tienes, y además, sin salirse del concepto, atmósfera y ambiente que desde el primer segundo te proponen. El punto positivo es el conjunto en sí. El punto negativo… Quizás podría decir que la duración de algunas canciones, pero mentiría. Esta obra te atrapa. Te engulle. Me hubiese gustado escuchar algunas voces melódicas pero… Eso entra dentro del terreno personal supongo. De igual manera, HEXEN y su »Being and Nothingness» son una recomendación inmediata.

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