HEX – Let there be darkness, 2017

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Una vez más, Euskal Herria tiene la culpa de que estemos hablando de metal extremo hoy aquí, en Subterráneo Webzine. Una vez más, desde las Vascongadas emerge un nuevo ente, formado entre oscuridad y funesta rabia.

Hablamos de HEX, proyecto de estudio formado en 2012 por músicos de otras bandas de la escena vasca como son FEROSZ, VHÄLDEMAR, INCURSED o VIRULENCY. Con semejante elenco de músicos y con las influencias que orgullosamente (como ha de ser) reconocen (GOREFEST, BOLT THROWER o los primeros PARADISE LOST entre otros) era prácticamente imposible que saliera algo malo de la unión de todos estos factores. Encima tenemos la suerte de que hace poco haya pasado de ser un proyecto de estudio a una realidad sobre los escenarios.

Nos encontramos ante una demo de tres temas de denso y oscuro death doom sin ningún tipo de compasión, ejecutado a la vieja usanza, sin demasiada floritura, pero efectivo y letal como Gabriel Omar Batistuta. Vamos, que no es de extrañar que en tan poco tiempo estén dando tanto que hablar dentro del underground estatal, con la autenticidad por bandera y una producción que le va como un guante al estilo que practican. Riffs que se suceden con parsimonia (en el mejor de los sentidos) acompañados de baterías pesadas que mantienen denso el ambiente que emana de estos tres cortes. Bien demuestran con muy poco lo claras que son sus intenciones: propagar su oscuridad impregnada de las influencias de las bandas que mencionábamos anteriormente. El rollete que tiene “Thy kingdom gone” (quizá mi favorita de las tres) a BOLT THROWER es innegable, con ese doble bombo a medio gas casi constante en las partes más movidas, alternado con ritmos más marcados y machacones, siempre con la caja y los platos marcando los golpes que te indican cuándo subir y bajar la cabeza en un ritual de asentimientos metaleros de satisfacción. Líneas de percusión muy finas, sí señor; son perfectas para que las guitarras las vayan surcando con esos lacerantes y opresivos riffs tan adictivos. Si además le añadimos las oscuras y nostálgicas melodías con las que adornan de manera precisa y discreta al conjunto de cuerdas, el resultado es devastador.

Me gusta que el sonido escogido para el bajo haya sido más tirando a rellenar esos huecos como tan sólo un bajo puede, acompañando con graves a los bombos y engrosando el sonido de las guitarras, más que para darle un toque de suciedad al conjunto, como en el caso de bandas como HOODED MENACE, donde el bajo es un poco más imponente en la producción, pero también un poco más sucio, más crujiente. No es que no me guste ese sonido para las cuatro cuerdas, pero prefiero el escogido por HEX para Let there be darkness, ya que va a medio camino entre estas dos opciones pero, como os decía, tirando más a acompañar y a rellenar que a protagonizar. También es cierto que son distintas maneras de ver el death/doom, ya que los de Helsinki lo llevan por un camino más macarra.

Líneas vocales a la altura de lo propuesto, graves y profundas aunque normalmente no demasiado cavernosas. Sí es así en algunos pasajes, donde son empleados otros registros a modo ornamental, como en el caso de “Worshipping falsehood”, donde se pueden apreciar guturales más propios del brutal death, de esos “cisterneros”, así como otros recursos vocales más oníricos que otorgan un punto guapo de febril locura fanática. En resumen, si te va el death metal lentorro con tintes de oscuridad, dale una oportunidad a HEX, prometedores cuanto menos.

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