HELLRIPPER (USA) – The Affair of the poisons, 2020

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Portada de The Affair of the Poisons de HellripperHay muchas cualidades buenas que destacar en el ser humano, en serio. De todas maneras soy consciente de que hay más malas que buenas y que como especie somos la más estúpida que ha poblado la faz de la tierra; cada día tengo menos dudas al respecto. No obstante soy capaz de reconocer esas cualidades y reconfortarme cuando tengo un día de mierda o encuentro a una persona con una de ellas. Una de esas cualidades es la honestidad. ¡Mucho ojo con esto! Me refiero a la auténtica honestidad, la que te hace ser buena persona y mejorar. Esto último es importante, ya que hay mucha gente que va de lista y dice ser honesta para luego ser lo más hiriente posible y descargar sus frustraciones. Ya sabéis dónde se puede ir esta gente, ¿no? No sé vosotros pero yo lo tengo muy claro.

Por esa cualidad esta one man band de James McBain me ha encandilado tanto. Su propuesta es auténtica como pocas y una carta de amor sincera al heavy metal speedico y proto black metal puro. De ese que sobrevive gracias a la nostalgia y a una comunidad de fans del underground que se mantiene fiel a unos principios firmes e inamovibles. La experimentación y las ganas de innovar que se las dejen a otros. ¿Para qué intentarlo siquiera? Al fin y al cabo no hay nada mejor que hacer lo que te gusta, y si no que se lo digan a este joven de veintitantos años.

Intentar buscar diferencias de un disco a otro en una banda con un estilo como este es un ejercicio un tanto inútil, y más cuando su recorrido es “corto” (este es su segundo disco de estudio aunque tiene varios split y EP). De todas maneras, creo que este caso en especifico sí veo importante destacar algo. Si bien la propuesta sigue siendo la esperada en todos los aspectos, veo cierta intención de mostrar unas composiciones más desarrolladas, utilizando unos riffs más currados (ojo, no originales) que de costumbre y una ambientación de satanismo de cartón explotada hasta la saciedad, que se ve enriquecida por cierto afán en las líneas vocales. Descuidad, no estamos ante una garganta de acero y cuidada; simplemente juega con sus pocos recursos a la voz (punto flojo de la banda) para favorecer aún más esos estereotipos. El pequeño gran truco de producción añeja pero actual tiene mi más sentida aprobación en este caso, ya que da más vida a un género que de por sí lleva años sin nada que ofrecer en cuanto a innovación y consigue que todavía podamos gozar con estas propuestas sin necesidad de orgasmos de por medio.

Destacar temas en un trabajo como es como intentar congelar el infierno del que tanto beben y en el cual el joven James McBain parece haber enchufado todos sus instrumentos para sacar el mayor rendimiento posible. No hay descanso, ni medios tiempos, y por supuesto no hay baladas en los casi escasos treinta minutos que dura el disco, solo barbarie infernal. Dentro de la acertada linealidad y duración se ven las claras influencias. Imposible no rememorar bandas como los míticos VENOM, MOTORHEADMETALLICA en sus buenos-primeros tiempos o los BATHORY satánicos por nombrar solo a unas cuantas influencias bien visibles. Os podéis entretener vosotros si queréis buscarlas si sois eruditos (tenéis para un buen rato), aunque personalmente a mí se me vienen también a la mente bandas con testosterona alta como RAZOR, EXCITER o CRANIUM. Como veis, el trabajo transpira todo lo que significó el heavy metal en los ochenta en sus formas más puristas, así que ya sabes: inhálalo, inyéctatelo o digiérelo con gusto. Total, no creo que te vayas a quedar más gilipollas de lo que ya estás o sea lo peor que te has metido al cuerpo.

De verdad, es increíble cómo este joven ha conseguido hacer un disco tan bueno utilizando unas fórmulas que no dan para más en pleno 2020. Tal vez el disco funcione porque es justamente lo que todo buen metalero necesita siempre: algo familiar. Y más ahora, cuando el mundo está totalmente paralizado en multitud de aspectos por una pandemia. Sea como sea, lo que se ve aquí es un entendimiento total del género, y, si bien esto echará atrás a más de uno no permitiéndole ver sus posibles virtudes o disfrutarlo como es debido, que no quepa duda al respecto. Es probablemente uno de los discos más sinceros que han salido este año, algo que se debería tener en cuenta a la hora de evaluarlo.

Si las cosas no estuvieran como están este año los hubiéramos podido disfrutar en directo junto a MIDNIGHT (el hermano mayor de HELLRIPPER) el 6 de noviembre en Madrid y el 7 de noviembre en Barcelona, pero no ha sido el caso. Por lo tanto, animo fervientemente a escuchar el disco y, si es posible, comprarlo en vinilo o cassette (para más placer). La de horas de headbanging o air guitar que echarás en tu casa o en tu imaginación de camino al curro en una situación que de por sí es deprimente están garantizadas escuchando el disco.

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