HELLPRESS FEST – Madrid – 09/02/2019

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Como cada año desde hace seis, el portal musical HELLPRESS.COM celebra un festival en donde además de reunir a varias bandas, apostando por la diversidad y los nuevos valores, les sirve de cumpleaños como página web. Este festival en concreto festejaba el octavo aniversario, y el cartel se antojaba bastante apetecible pues cada banda era de un estilo diferente y la reabierta sala madrileña We Rock era mucho más adecuada que las dos ubicaciones pretéritas que tuvo el evento. Las bandas elegidas fueron las siguientes: para abrir la noche BROKEN LINGERIE, que andan preparando nuevo lanzamiento desde su ya lejano primer EP y que estrenaban también bajista, Rachel de GRIPPERS. El hard rock con toques alternativos y punk estaba asegurado con ellas, mientras que la pesadez y la contundencia lo estaba con el doom noventero de SUN OF THE DYING. El sonido melódico lo puso DARKBLAZERS, mientras que el desfase y la agresividad la tendrían los cabezas del cartel, HOLYCIDE, la encarnación thrash de Dave Rotten de AVULSED.

Con un poco de retraso sobre el horario previsto, sobre las ocho y cuarto el festival comenzó con BROKEN LINGERIE. La sala ya presentaba una entrada superior a las 150 personas (según me comentaron los organizadores al final se vendieron más de 250 entradas, lo que marca el récord del festival desde que existe). Eso fue aprovechado por “las tres raqueles” y Ale para darlo todo, y de qué manera. Fue sólo media hora (un poco más amplia por un pequeño problemilla al final, como en breve relataré) pero, de menos a más en sonido y con mucha energía, demostraron que en directo son un grupo seguro y que el nuevo disco que andan preparando va a dar qué hablar.

Como era de esperar se centrarían en el que es de momento su único lanzamiento, el EP Lying words, empezando por uno de los mejores cortes, “Crucified decay“. El sonido ecualizado por Vasco de los thrashers RANCOR, que fue el técnico de la sala para esta noche, estaba alto pero bien compensado, si bien algún que otro acople se escapaba de tanto en cuanto, algo que pronto se solucionó. Lo demás, la actitud y el aire pegadizo, lo pusieron BROKEN LINGERIE, siendo siempre la más activa Ale, muy bien acompañada en este caso por Rachel mostrando lo rápido que la bajista se ha integrado en el grupo para esta ocasión. Por su parte Rakhel, la vocalista, empezó bastante concentrada y quizás algo tímida, pero pronto se dejó llevar por la actitud del grupo. A la que se la veía más tensa era a la última Raquel, la batería, pero también disfrutando.

Lose control” con su estribillo pegajoso fue la siguiente, llegando el momento de la primera versión de la noche, “Dust to dust” de MISFITS, que obviamente sonó más dura y que, aunque no presentaron, gran parte del público reconoció. El tema título de su EP, que como dijo Rakhel nos tendríamos que saber, y que es muy reconocible por su riff de entrada, sirvió de colchón para que Ale diese su espectáculo navegando sobre el público con un monopatín. Otra nueva versión vino con la fantástica “Fast and frightening” de L7, tras la que sonó “Mile 69“, otro de los temas fetiche del grupo. El cierre lo iba a poner un nuevo tema, el single del futuro nuevo disco, pero las cosas del directo, el tema (llamado “My disease“) tuvo que ser abortado en mitad porque a Raquel se le fue el pedal de la batería. Una vez arreglado el contratiempo decidieron por clamor popular tocar el tema de nuevo. Y menos mal porque sonó de lujo, mostrando a unas BROKEN LINGERIE más agresivas y con toques muy groovies, dando buenas vibraciones sobre el nuevo disco y poniendo el broche a su actuación.

Entre el retraso de inicio y el final accidentado de BROKEN LINGERIE, los siguientes en salir, SUN OF THE DYING, se plantarían en el escenario ya pasadas las nueve de la noche. No obstante iba a merecer la pena. Sin hacer de menos al resto, para mi gusto los madrileños fueron lo mejor de la noche. O por lo menos la sorpresa para mí. Ya los conocía desde hacía tiempo, y tengo su único disco hasta la fecha, The roar of the furious sea, que por cierto no dejan de agotarlo y en el concierto lo volvieron a hacer. Pero nunca los había visto en directo, y sinceramente: ¡flipé! SUN OF THE DYING es recuperar el espíritu de los noventa del doom más melódico y épico. Por momentos escuchas a los ANATHEMA del The silent enigma con claridad cristalina, algo de MY DYING BRIDE… y por supuesto, avanzando un poco más en el tiempo, todas las bandas de doom death melódico que surgieron a la par que SWALLOW THE SUN (DOOM:VS, ABLAZE IN HATRED, etc).

Con estas referencias hay muchos grupos, pero lo de SUN OF THE DYING en el Hellpress Fest fue sublime. En sonido, lo mejor de la noche, teclados de David incluidos. Quizás el bajo de José Yuste estaba un poco arriba en la mezcla, pero por lo demás fue increíble, destacando también los cambios rítmicos constantes entre poderío y delicadeza de Diego en los parches y las épicas guitarras de Casuso y Roberto. Eso sí, el que me dejó en el sitio fue Eduardo, su vocalista. ¡Qué manera de vocalizar! ¡Qué chorro de voz! ¡Tanto en guturales, como en melódicas, como en habladas! Y sobre todo, ¡qué expresividad! Hubo momentos en que Eduardo lloraba, del esfuerzo, de la emoción, lo estaba dando todo. De verdad que la sorpresa fue mayúscula.

En 35 minutos no da tiempo a meter mucha historia, pero SUN OF THE DYING logró parar el tiempo. Combinaron cortes de su único disco con la presentación de dos temas nuevos que me parecieron tremendos. Empezaron con “The tide“, cuyo final de doble bombo es pura energía. Siguieron con la más atmosférica “All is nothing… nothing is all“, también con intensidad creciente, y ya pasaron a presentar las novedades. La primera fue “A cold unnamed fear“. La siguiente “White skies and grey lands“. En ambas es donde escuché la referencia a ANATHEMA más clara (hasta en algunas de las frases de las letras), pero la expresividad de Eduardo y la entrega de todos (David y sus teclados eran uno) hicieron de ambos temas algo muy grande y deseando que queden registrados. Mucho más épicos, con contrastes más marcados, tanto rítmica y musicalmente como en las voces usadas. Y con estructuras variadas de intensidad creciente que te ponen la piel de gallina.

Para acabar la noche volvieron a su único trabajo con “From the dead stars“, previa presentación de Eduardo, aún con los teclados de David vivos. Nuevamente la música y el sentimiento se hicieron uno, con el pulso férreo de la batería de Diego y la emotividad vocal de Eduardo. Finalizó el concierto con la outro de rigor y parecía que todos nos habíamos quedado mudos. Los aplausos no se hicieron esperar y no era para menos. Pronto volverán a escena, el 16 de marzo si no me equivoco. Habrá que repetir y estar atento al nuevo trabajo… SUN OF THE DYING merecen ser reconocidos y escuchados.

Después de la tempestad, tenía que venir la calma, en este caso en forma de contraste estilístico. Del doom death más pesado y melódico a otra forma de entender la melodía en un estilo muy ochentero y futurista al mismo tiempo con DARKBLAZERS. Salieron alrededor de las diez de la noche y lo único que no me terminó de convencer de su puesta en escena fue que llevaran los teclados enlatados, porque tienen un peso bastante importante. De hecho salvo César Yepes, su carismático vocalista, y Ángel Fernández, su guitarrista, la formación de DARKBLAZERS ha sido variable e incluso en esta fecha se presentaban con un batería como invitado, Rodrigo Puché de los valencianos RAVEN’S GATE. Aun así pusieron la nota más melódica y amena de la noche, con un sonido notable (aunque la guitarra estaba un poco baja al principio) y mucha actitud.

El concierto de DARKBLAZERS fue un poco más extenso que los de sus predecesores y eso les dio pie a meter novedades y sorpresas varias. De inicio empezaron con dos temas de su único disco completo, Mutant anthems. Fueron “The arcadeborn” y la propia “Mutant anthem“, tras la cual presentaron a uno de los invitados de la noche, Rodrigo. “Stargazer“, ya acostumbrados a escuchar los teclados disparados, sonó de lo mejor de la noche. Es un tema que a mí me gusta bastante además, aunque en el solo de Ángel faltaba un poco de apoyo rítmico. César por su parte no hacía más que animar el cotarro, terminando de levantar al público con la versión y la sorpresa de la noche: el tema de la película Grease “You are the one that I want“, en donde se marcaron un dueto con otro miembro de RAVEN’S GATE que andaba por la sala, Arturo “Megamuerte”, si bien es cierto que en los tonos más agudos no se le llegó a escuchar demasiado bien. Pero divirtieron al personal, que era de lo que se trataba.

Después de hacer una referencia al merchandising de la banda (para pagar facturas y demás…) volvieron a su disco con “Appearance is deceiving“, aprovechando para interactuar con el público. Otra sorpresa vendría con la presentación de un nuevo tema. Aquí César nos dijo que nos iban a usar como laboratorio de pruebas y si el tema era aplaudido y gustaba lo incluían en el nuevo disco. El corte lo llamaron “Solstice” (estar lo más lejos posible del sol…) y sonó francamente bien, con unos teclados muy futuristas. El aplauso se lo llevaron sin problema. Para el final se dejaron dos de los temas más representativos según César, “Revolution has begun“, donde el vocalista fue presentando uno a uno a todos los miembros, y finalmente el tema más cañero de la noche, “Garou (The hungry wolf)“.

Fueron tres cuartos de hora entretenidos que pusieron la nota más desenfadada y ochentera en un sentido melódico de la noche. Siguiendo con la idea del Hellpress Fest, todos los estilos tienen cabida en esta fiesta, y con DARKBLAZERS a continuación de SUN OF THE DYING y justo antes del desfase thrash de HOLYCIDE lo demostraban. Habrá que estar atento a las novedades de DARKBLAZERS.

Ya sólo quedaban los “cabezas del cartel”. la encarnación más thrash de Dave Rotten, el carismático cantante de AVULSED. Ya sólo quedaban HOLYCIDE, y después de que los del staff de Hellpress nos recordaran que tras su concierto iban a sortear material promocional de Century Media, el cambio de escenario fue de los más rápidos de la noche y a las once ya estaban los cinco componentes de la banda esperando en el foso a que la intro dejase de sonar para ir subiendo uno a uno. Por delante tendrían 70 minutos de pura euforia thrash que al principio fue respondida tímidamente por el público hasta que ya los pogos se convirtieron en lo habitual durante su descarga.

Una vez que todos estaban en el escenario y la intro dejó de sonar, HOLYCIDE comenzó con el volumen elevado, aunque algo irregular en su ecualización inicial, especialmente en las guitarras y la voz de Rotten, que sufrió de algún que otro acople sobre todo cuando hace headbanging a la vez que canta, marca de la casa. Afortunadamente Vasco conoce bien este estilo y pronto el técnico de sonido y músico obtuvo la mezcla adecuada, sin más problemas que alguna incidencia en uno de los toms de la batería de Jorge Utrera durante la interpretación del “Beneath the remains” de SEPULTURA. Lo demás había que dejarlo ya a la propia energía del thrash de HOLYCIDE, banda que apuesta por este género en su forma más speedica y primigenia, apareciendo en la cabeza EXODUS, NUCLEAR ASSAULT, DARK ANGEL, DETENTE… con algún punto crossover que les queda muy bien.

Comenzaron sin más preámbulos con “Afterworld remnants” y, dado que tenían amplio margen de tiempo, dieron protagonismo tanto a su debut en largo Annihilate… Then ask! como a su primer EP, Toxic mutation. Desde el principio salieron a por todas y el propio Rotten lo confesó antes de empezar “Eager to take control“, que dedicó a las mentiras de los políticos para alcanzar el poder. “Estoy follao y solo llevo una canción“… El público aún estaba un poco parado, aunque en “Radiation endgame“, previo agradecimiento a Vasco, ya empezó a haber algún que otro pogo. La siguiente en caer era “Mötorhead“, que como bien avisó Rotten no es una versión del grupo sino un homenaje a Lemmy, “el tío más duro del rock ‘n’ roll“. Tras el rítmico tema, fue cuando sí que atacaron una versión que les vino genial para terminar de amenizar el cotarro o, como dice el cantante de HOLYCIDE, “el follaero“. Ya la adelanté antes, y no necesitaba presentación, pues bastan tres notas para reconocer el “Beneath the remains” de SEPULTURA que, efectivamente, puso aquello calentito.

El ecuador del concierto hizo que ya el público no parase con un tema de “original nombre”, “Apocalypse riders” (según Rotten pronto harán una dedicada al polvo y las cenizas…) y ni tan siquiera con la presentación en sociedad del nuevo tema, “Vultures“, que aparecerá en el segundo disco que ya andan preparando, dedicado a los buitres carroñeros políticos. Según dijeron iba a ser un tema más tranquilito, pero en verdad lo que fue es más rítmico y cabeceante, hasta que al final del corte se convirtió en puro speed metal. Para mantener el ritmo de la actuación, “Bonebreaker” era la adecuada y fue aprovechada por Rotten para pedir un wall of death, si bien ya lo dejó bien claro: “hacedlo cuando os digamos, en medio del tema, no ahora“, aunque alguno ya estaba preparado para hacerlo de inicio. El objetivo se cumplió con creces previa separación del público hecha por el propio Rotten.

El final de la actuación se iba acercando, siendo aprovechado por Miguel Bárez para exaltar a la gente de Aluche presente en la sala y volver al EP con “Life turned to dust“. Por su parte Rotten aprovechó para saludar al resto de bandas (aunque le costó decir el nombre de SUN OF THE DYING) y agradecer a Hellpress la invitación al festival, atacando “Human’s last dawn“. Rotten también recordó que HOLYCIDE tenía un video dedicado a este tema y que quería que lo viésemos y le diésemos visitas, que tenía muy pocas. El tema título del disco, “Annihilate then ask!“, fue la siguiente en caer, pidiendo colaboración al público, aunque no se supieran la letra (“ni yo me las sé muchas veces“, dijo el propio vocalista) y para cerrar los 70 minutos de actuación no podía faltar “No escape“, que sigue siendo uno de sus temas más agresivos e ideales para cerrar un concierto.

La última vez que vi a HOLYCIDE ya lo dije, veo a Rotten muy entusiasmado y suelto con esta banda y sus cuerdas vocales se adaptan muy bien a la voz que exige el estilo. Eso y el hecho de que el resto de miembros del grupo son bastante jóvenes le da un plus de energía. Era la primera vez que veía un show más amplio del grupo, y tampoco defraudan. Creo que HOLYCIDE es hoy por hoy una banda más que solvente en directo para escuchar el thrash de toda la vida, y que tiene cuerda para rato.

Con esto se daba por cerrada una nueva fiesta de aniversario de Hellpress, que sigue apostando no solo por celebrar su propia existencia sino por ser vehículo de lucimiento para bandas de todos los estilos y trayectorias. ¡Que dure muchos años más la iniciativa y siga creciendo como este año!

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