HELION (ITA) – The great fall, 2020

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Poco o nada puede fallar cuando juntas metal extremo con un trasfondo lírico relacionado con mitología e historia antiguas, astronomía y aliens. Tienes que ser muy malo o tratar muy mal estos temas para que tu producto salga mal o mediocre. Pero a los italianos de los que vamos a hablar hoy no; a ellos les ha quedado de puta madre y buena prueba de ello es The great fall, el primer disco que HELION lanza en larga duración, por mediación del también italiano sello Revalve Records.

¡Qué manera de picar carne! No paran en todo el disco estos lombardos de moverse y de proponer diferentes escenarios, siempre dentro de un contexto death metalero de corte técnico. Elevada técnica, pero fácil accesibilidad para cualquier consumidor de metal extremo que no esté tan habituado a lo técnico pues, a pesar de que efectivamente exponen grandísimas cualidades técnicas, no se empecinan perpetuamente en demostrar lo rápido y bien que tocan. Todo tipo de alusiones a diferentes maneras de enfocar el death metal, sonando a veces más cercanos a la escena melódica primigenia de Gotemburgo, en otros más próximos al death convencional; incluso hay destellos que pueden hacer pensar que es gente a la que también le gusta el brutal death del bueno, del sofisticado, no de ese que parece que ha cagado un gordo encima de una cubeta y al volcar ésta en el suelo ya tienen logo, portada y, si alguien ha llevado grabadora para inmortalizar el sonido de la mierda cayendo de la cubeta al suelo, a lo mejor hasta tendrían una intro.

Coñas fuera, no sólo se hace referencia a distintas maneras de interpretar el death metal, pues en las guitarras hay bastante groove, podemos apreciar también algo de thrash metal, pero es que además HELION ha querido dotar a The great fall de un regusto folclórico, incluyendo muchos pasajes, intros, interludios y outros en los que la guitarra clásica es la principal protagonista, recordándome a una versión ligeramente anabolizada de IMPUREZA. En el caso de los franceses sí estaban empleadas las guitarras dentro de un contexto más puramente folclórico, pero HELION consigue el efecto de ese contexto sin la necesidad de unir el trasfondo lírico con las alusiones musicales, lo cual veo más complicado de conseguir.

Además de esto, no faltan los virtuosismos, solos vertiginosos y riffing asesino, de ese que no sabes si estás escuchando música o te van a descuartizar dos caimanes con camisetas de los Philadelphia 76ers aparecidos de la nada. Estructuralmente, tampoco es que sean lo más enrevesado dentro de la escena, pero pero nos encontramos ante estructuras lo suficientemente sólidas y trabajadas como para que, a pesar de no resultar demasiado experimentales, tampoco tengamos la sensación de escuchar lo mismo de siempre.

Impecables labores vocales, sonando los guturales graves como el feroz rugir de un brutal felino venido del Cosmos y los agudos con la rabia de María del Monte cuando llegaba al backstage y se daba cuenta de que no le habían puesto whisky. No soy muy partidario del abuso de las voces dobles, pero no me importa que se empleen con asiduidad cuando se hace bien, como es el caso. Por último, pero no más nimio por ello, el trabajo en la percusión. Soy de los que piensan que da igual cómo sean de buenos o malos los músicos de una banda, que si su batería es un crack, la banda entera duplica su calidad, y en caso de que el resto no sean tan habilidosos, sus carencias se ven compensadas. En el caso de HELION duplica la calidad del conjunto sin parar de jugar con platillos, proponer diferentes progresiones entre riffs, infinidad de figuras de bombo y combinaciones de ritmos que no huyen de usar sin parar los timbales y la caja para hacer redobles frenéticos.

Discazo a la altura de los más grandes y grata sorpresa la que trae HELION con esta apisonadora bautizada The great fall, que estoy seguro de que es uno de los discos de death metal del año.

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