HELEVORN (ESP) – Aamamata, 2019

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Veinte años de carrera musical no se cumplen fácilmente. Solo la constancia, el trabajo duro y las buenas maneras pueden avalar una trayectoria longeva y con unas buenas credenciales a las espaldas.

Aun con todo y con esto no es nada fácil mantenerse activo en la industria musical durante tantos años, menos todavía si hablamos de una tan minoritaria como es la del metal extremo. No hablemos si es metal extremo hecho en España. Pero gracias a bandas como HELEVORN cada vez es más habitual ver a festivales y promotores de fuera de nuestras fronteras interesarse por formaciones españolas para que puedan llevar su arte lejos de casa.

Pues bien, aquí los tenemos: veinte años, una demo y tres elepés después, vuelve HELEVORN con un nuevo ejercicio de death/doom de corte melódico y con pinceladas góticas, hecho con mucha clase.

He de decir que a pesar de que este es un estilo que a priori parece no tener mucha versatilidad y cabida para la evolución o las experimentaciones (siempre y cuando no lo lleves hacia el avantgarde) HELEVORN ha conseguido darle una bocanada de aire fresco (fresquísimo tal vez) a su música. A pesar de que los matices melancólicos suelen estar presentes en su música, este trabajo no me lo parece tanto como anteriores entregas, sobre todo tanto como Compassion forlorn, que también analicé para la web y el que consta como predecesor de Aamamata.

Por supuesto, hay momentos para todo en este trabajo, pues de igual forma que podemos dejarnos llevar por la melancolía según en qué momentos, también los hay para que sea la tristeza o la desesperanza la que nos abrace. Suelen ser las melodías de voz o de teclados las que más transmiten este tipo de sensaciones, siendo las cuerdas las que ponen el punto demoledor creando contrastes muy atractivos e incluso sonando en muchas ocasiones más cercanas al doom puro que al death metal.

Pero, curiosamente, percibo en la voz de Josep (la cual me gusta más cada vez que la escucho) cierta fe en que todo por lo que lloran los cortes de Aamamata pueda algún día llegar a cambiar o a cesar por completo, resultando una confusa y gratificante mezcla de esperanza y desesperanza.

De todos modos, como ya decía antes, Aamamata no suena tan fatídico o desesperado como Compassion forlorn, siendo la melodía el principal detonante de esto, tanto las voces como las creadas por guitarras o teclados. Al ser algo tan unánime y tratándose de una banda que busca claramente que los sentimientos que sus componentes quieren transmitir se unan a los del oyente, es algo que ha sido promovido por sus sentimientos, pues como en toda arte, cuando los sentimientos del artista cambian, cambian así sus creaciones.

Como un día le leí al propio Josep, aunque puede que no reproduzca las palabras exactas: “no contemplo hacer música sin que esta tenga un sentimiento y un significado para mí”, y esto es algo que casi se puede palpar en HELEVORN, quienes han conseguido volver a embaucar a un servidor.

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