HEAVEN SHALL BURN (DEU) – Wanderer, 2016

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heavenshallburn01HEAVEN SHALL BURN no necesitan presentación a estas alturas de la historia. El grupo perfecto para festivales, con los moshpits más salvajes, esos que luego siempre salen en los vídeos de YouTube en la primera página del buscador y que uno usa para ilustrarle a alguien qué es un Wall of death. Unos animales de directo, en el sentido más estricto. Sin embargo, en el estudio la cosa era radicalmente distinta. Century Media los fichó en 2003 y sacaron el Antigone, que salió en el momento preciso, en el auge de la nueva moda del momento, la NWOAHM. A pesar de ser alemanes, siempre fueron medidos con gente como AS I LAY DYING o BLEEDING THROUGH. Algo parecido a lo que le sucedió a sus paisanos CALIBAN. Pero HEAVEN SHALL BURN eran los cafres de esa generación, con diferencia. Nadie niega que “The weapon they fear”, “Like a thousand suns”, “Endzeit” o la famosa versión de EDGE OF SANITY que hicieron suya, “Black tears” sean malos temas. Todo lo contrario, son auténticas patadas en la boca.

El problema era que sus discos se hacían demasiado repetitivos y densos. Demasiada tralla concentrada, lo cual no es malo… pero la música de HEAVEN SHALL BURN, de por sí, tiende a sobrecargar. Con lo que, escucharse un disco del tirón era tarea complicada, pero siempre estaba ese temazo que te hacía saltar por los aires y continuar con la obra. ¿Eran todas las canciones mediocres? No, pero tal vez discos más cortos habrían solucionado la papeleta. Sin embargo, Invictus, su álbum de 2010 ya ni siquiera tenía momentos que nos animasen, el material era bastante anodino y tópico.

Así, cuando salió Veto en 2013, quien escribe estas líneas no esperaba mucho de su séptima obra. Y sin embargo y contra todo pronóstico, se convirtió en el mejor disco de su carrera. No sólo todos los temas eran impecables, sino que, por primera vez podías disfrutar del álbum entero de una sentada y se te hacía corto. Pocos pueden decir que su séptima obra sea la mejor que has realizado (bueno, REM saltaron a la fama con su séptimo álbum). Había esperanzas para que este Wanderer al menos mantuviese el nivel. Y por más escuchas que le he dado, no ha sido así. Es un buen sucesor, pero no lo suficientemente digno. Wanderer sigue algunas lecciones aprendidas tras Veto, pero cae en otros errores. Es un paso atrás, pero no tan grande como para llegar a la mediocridad de Iconoclast.

Los alemanes tenían la costumbre de comenzar sus álbumes con una introducción tranquila, con arreglos de cuerda y piano, para después meter la tralla. Como recurso es genial, salvo cuando lo usas una y otra vez. En esta ocasión no ha sido así, “The loss of fury” es un tema con todas las de la ley, al igual que lo era “Godiva”.

Otra herramienta bastante empleada era el meter un tema más pausado al final. Incluso en Veto la emplearon, pero “Beyond redeption” era, sencillamente, de los mejores temas de su carrera, así que se les “perdonaba”. Aquí no se usa ese recurso exactamente (y más tarde matizaré mis palabras), en su lugar no hay pausa alguna. Sin embargo, no se hace tan espeso y pesado como podía ser Iconoclast, que por muchos temas excelentes que tuviese, al final llevaba a uno al hartazgo. Y es que hay un tratamiento muy melódico en líneas generales, en lugar de resultar tan machacón. “River of crimson” o “Passage of the crane” por poner un par de ejemplos, se meten más en el terreno del death melódico que del metalcore. Efectivamente, al igual que su predecesor.

Y eso no quita que haya momentos donde la melodía y la sutileza se tiren por la ventana, como en “Prey to God”, que encima tiene a George Ficher de CANNIBAL CORPSE como invitado. Un acierto el combinar el growl profundo de Fisher y la voz rasgada de Bischoff.

Pero lo que le falta a este álbum es algún corte que nos enganche, una canción que sobresalga sobre el resto. Quizás sea porque ya es difícil sorprendernos, o porque han arriesgado bastante poco en lo musical (y eso que HEAVEN SHALL BURN no es el grupo más transgresor del mundo) y sea un tanto inmovilista. Pero no tienen ese corte que sea rememorado, aunque el material no sea malo, ni mucho menos. Así, lo que uno percibe con las sucesivas escuchas, es que le sigue dando igual lo que sale por los altavoces del ordenador. Como una obra de arte que objetivamente puede ser bella, pero que no termina de conectar con nosotros.

Paradójicamente, el mejor tema del álbum es una versión, el clásico “The cry of mankind” de MY DYING BRIDE, que cierra la obra (por eso hablaba de que el recurso del tema pausado no se usaba… con material propio, claro). La paradoja está en que, si de un grupo cualquier dices que el mejor corte de su obra es una versión, flaco favor le haces a un material propio que presumiblemente no será muy bueno. Sin embargo, hablamos de la agrupación que ha cogido el testigo de METALLICA en lo que se refiere a versiones. Si James Hetfield y cía. en su día fueron considerados la mejor banda de versiones del mundo, de los alemanes se puede decir lo mismo.

Por sus instrumentos han circulado temas de TIAMAT, BLIND GUARDIAN, pasando por bandas de punk alemanas casi desconocidas, hasta BOLT THROWER, y en ni una sola han fallado, todas han sido llevadas a su terreno. Y este “The cry of mankind”, por muy inusual que pueda parecer el hecho de que un grupo de metalcore versione a un pilar del doom gótico, demuestra que los germanos son unos maestros en la materia, y que tienen un gusto excelente a la hora de escoger grupos. Al igual que recomiendo a los lectores que escuchen la trayectoria de versiones de la banda (y ahora es más sencillo, porque están casi todas reunidas en un único CD perteneciente a la edición especial de Wanderer), también hago lo propio para todos los grupos de metal extremo que se empeñan en calcar “Angel of death” por enésima vez.

Tal vez la perspectiva del tiempo me haga ver con mejores ojos este Wanderer, pero hoy por hoy, con los ojos de la actualidad, no me termina de convencer. Es una buena obra, pero sus éxitos anteriores pesan demasiado. Como suele suceder, el peor enemigo de un grupo son ellos mismos y el listón que se van colocando a medida que pasan los años. Yo no he conectado con ellos, y sinceramente, podría haber vivido sin este Wanderer. El tiempo dirá si he sido un sabio o un ignorante.

firmabalbo

 

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