HATEVIRUS (ROU) – Hateful mind, 2019

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Hace unos meses nos llegó a la redacción de Subterráneo Webzine el primer larga duración de la banda de Transilvania HATEVIRUS. Vienen etiquetados como progresivos y no es uno de los estilos que más controle o que más curiosidad me generen, pero como no tengo ni idea de la escena de Rumanía decidí darles una escucha. Al segundo tema estaba pensando en cómo enfocar la reseña y de qué manera robársela al compañero que ya había solicitado hacerla.

Hateful mind (autoproducido y lanzado a principios de 2019) no es el típico trabajo enrevesado de onanismo instrumental e insuperable técnica. Es un disco accesible, enérgico, pegadizo y cargado de sentimiento. Eso sí, quizás un tanto largo. 

La consecución de los diez temas que lo componen y se extienden a casi sesenta minutos se me antoja como una evolución que parte de la melancolía y va tomando una forma más oscura y más seria, siempre envueltos en el odio presente en el nombre y la temática del trío y que principalmente va ligado a la guitarra.

Partiendo de una base progresiva, con Lex Berdea a las siete cuerdas, nuestros oídos se van a inundar de mucho groove, meloriffs muy del estilo MORS PRINCIPIUM EST, alguno de corte «gojiriano» y muchos solos de calidad, algunos que incluso me suenan como si bebiesen de DEATH. También cierto deje ochentero claramente achacable a la voz de Laur Mihaiu, que es, después de la guitarra, uno de los elementos que más me gustan del trabajo.

Laur tiene un timbre muy similar al de grupos como SCORPIONS o WHITESNAKE, con la diferencia de que no abusa de los agudos; de hecho no los usa. E incluso puede llegar a recordarnos a Warrel Dane de NEVERMORE en ciertos momentos, pero efectivamente tiene su propio estilo. Además hacen una dinámica muy IN FLAMES actual con los guturales de Iuliu Bicskei, que aporta aún más carisma a su música.

También percibiremos esa esencia en los temas «Archangel of sun» y «Dawn of conciousness«, comenzando la primera con una pieza de piano simple, efectiva y muy sentimental que no vas a parar de tararear después en tu cabeza, y la última con una guitarra acústica. Pero, efectivamente, ambas van escalando y haciéndose más agresivas. 

El ya mencionado Iuliu, además de hacer guturales se encarga del bajo, y cuando realmente se escucha bien su instrumento es una jodida maravilla. Pero, y aquí viene la parte negativa del texto, el sonido de la batería lo tapa demasiado. En este caso no voy discutir que sea una batería programada (por el señor Berdea) porque está bien compuesta, pero la mezcla del disco hace que suene demasiado alta y aguda. Esto no desmerece en absoluto el esfuerzo invertido; se nota que es un disco sobre el que han pensado y trabajado mucho, pero sí es algo que te puede llegar a chirriar en las primeras escuchas. Después sólo te vas a centrar en disfrutar. 

Hay muchos temas a destacar: las ya mencionadas semibaladas que son lo primero que vas a canturrear, la energía de «Medjuza» o del homónimo «Hateful mind«… pero si me tengo que quedar con dos temas nada más, esos serían los que ponen fin al disco: «Plage«, que me va recordando a SCAR SYMMETRY y GOJIRA y que tiene hasta un parte de atmósfera más pesada y un solazo oscuro y tenso de miedo; y «Floods of Enki«, que me gusta particularmente porque, a pesar de que llevas una hora escuchando el disco, el juego de guitara/bajo y las líneas vocales vuelven a darte tal chute de fuerza que te deja con ganas de más. Y con muchas ganas me quedo, y sobre todo curiosidad por ver cuál será su siguiente paso.

En resumidas cuentas, si te gusta una buena voz acompañada de una base progresiva, ritmos groovie-death y la melodía… ya estás tardando en darle al play. No sé cómo serán el resto de bandas de Rumanía, pero después de escuchar a HATEVIRUS desde luego es una asignatura pendiente.

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