HATE (POL) – Tremendum, 2017

Enlaces: Facebook

Me van a tener que perdonar, fans acérrimos y banda, pero nada más empezar a escucharlo pensé que me había equivocado de disco y estaba escuchando a BEHEMOTH, para lo bueno y para lo malo. Como fan de la banda de Nergal, desde mucho antes (y con más vehemencia) que de HATE, soy capaz de reconocer ciertos elementos. Al instante me he dado cuenta de que a falta de profundizar en la banda a la que vengo a reseñar esto no tiene nada que ver. O, al menos, no al nivel de confundirlos. Mientras que BEHEMOTH estiran el concepto y la forma, HATE (al menos este Tremendum) es más directo. Los primeros son un corte lento y limpio, los segundos, una puñalada bien dada.

Pero vamos a alejarnos de símiles macabros y vamos al asunto. Insisto en que se me perdonen las comparaciones… pero la sensación inicial estaba ahí, y me parecía muy poco honesto no plantearlo. No puedo haber sido el único en notar ciertas similitudes. Quizá sea la influencia sociocultural la que hace que determinadas cosas sean comunes; la identidad de una escena, aunque sin impedir una identidad propia.

He de admitir que el término blackened death me parece una cosa bastante absurda, confusa y que no define nada en absoluto. O es black, o es death. Nos guste o no, son cosas jodidamente distintas. Y HATE, como otras tantas bandas, suenan a black. Uno muy pesado, con el brillo que aportan guitarras afiladas, y un juego de batería variado y para nada primitivo. Para abrir boca y callar unas cuantas, voy adelantando que discos como este son lo que hacen que el black metal se pueda permitir ser mainstream sin perder ni un ápice de esencia.

Porque sí, hay bandas que intentan escapar (o logran hacerlo) del underground, por ambición sobre todo, y terminan cediendo para mantener ese estatus. No para ir a más, porque la ambición ha desaparecido para convertirse en codicia… para quedarse en su trono. Tremendum es la patada a esas poltronas y apoltronados. Es el recordatorio de que triunfar en el black es como sentarse el “trono de hierro” de los libros de George RR Martin. Afilado, cortante, frío e incómodo… para que no te acostumbres y te conviertas en un tirano que desprecia y castiga a quien lo colocó ahí.

Y es que es así como se define este disco. Es esa esencia de brutalidad y violencia, un cúmulo de oscuridad que, en vez de envolvernos y actuar de manera pasiva sobre nuestra mente, se cierra, endurece y aprieta. La batería está diseñada para aportar un fondo frenético, con mucha atención al detalle y ceder ocasionalmente a cambios de ritmo, en lugar de abrumar con blast beats que parecen programados y que ningún batería humano es capaz de soportar en directo (razón por la que muchas bandas de “intensos” fracasan, como merecen).

La voz es hasta cierto punto coreable. Puedo imaginar a cantidad de fans dejándose la voz en los conciertos sin necesidad de imitar los guturales. No es extraño en grupos del estilo trabajar de una manera que parezcan salmodias, encantamientos o invocaciones más que intentos de extrapolar ritmos y estructuras pop a una voz gutural. Y funciona mil veces mejor, aporta ritmo y cohesión a los temas e imprime la personalidad que el vocalista transmite a través de las letras, bastante más comprensibles que el Nazgûl medio, agónico y decrépito, en un intento de ser más auténtico.

En cuanto al resto de instrumentación… no es tanto un “cómo lo hace” sino “qué hace”, justo al contrario de bandas que prefieren darle una vuelta de tuerca a lo tradicional. Creo que aquí se ha optado por hacer algo que ya ha funcionado antes, al menos en cuanto a forma, pero sin recurrir a ser aburrido. ¿Tremolo picking? Hecho. ¿Acordes y arpegios para las partes menos trepidantes y facilitar la atmósfera en versos concretos? Hecho. “Nada nuevo bajo el sol”… sí. Pero bien combinado, para no ser un cliché ni una parodia manida. A veces hacer “un poco menos” es “hacerlo mejor”. No olvidemos que es black, y no necesita parecerse para nada a DREAM THEATER.

Sí que sin embargo me parece que la temática ya está un poco sobada. ¿Qué le hacemos? No solo para HATE… creo que por muy bien que esté hecho, es algo que se ha hecho hasta el aburrimiento. NOCTEM, BEHEMOTH, GORGOROTH, SATYRICON, WATAIN… Todas estas bandas funcionan perfectamente en directo. Ofrecen un espectáculo envidiable, intenso, que te hace sentir nuevo, soltando todo lo que llevas dentro… pero, a ciegas, no sabría diferenciar temáticamente a unos de otros. No quiero poner ejemplos de bandas que crea que sí lo hacen correctamente, porque no soy quién para decirle a nadie “mira, este niño sabe hacerlo. ¿Cuándo vas a aprender a hacerlo como él?”. Me parece condescendiente y pretencioso.

Pero sí que es cierto que, a pesar de todo lo que disfruto este tipo de discos y bandas, llega un punto en el que me saturan a pesar de la gran labor que hay tras cada canción, cada acorde y cada redoble o el esfuerzo que hace la voz para transmitir todos los sentimientos que encierran las letras. Todo eso se me queda en nada si todo el mundo lo pinta de la misma manera. Hay quien se atreve a ponerle un lazo y llevar al extremo la expresividad en directo… pero hay que tener cuidado también con eso. Se corre el riesgo de perderse entre el humo (podría poneros de ejemplo una de las bandas punteras del momento, con un solo disco y una acogida espectacular, que pincha en directo de una manera que me da vergüenza admitir), metafórica y literalmente.

Pero volviendo a Tremendum, es un trabajo envidiable. El mensaje llega, sin necesidad de poses y adornos (fuera de lo musical) ni florituras ni leyendas negras. Más le valdría a dos o tres un par de escuchas y estudio de lo que supone esta banda, y hablo tanto de fans como de otras bandas.

 

Comparte:

COMENTARIOS