HARMPIT – Psychowarriors of Jupiter, 2018

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Cuando dos mentes inquietas como son Javier Fernández de THE HERETIC, NEXUS 6 y muchos otros y Christopher B. Wildman también en NEXUS 6 y en DEJADEATH se juntan, nada bueno puede salir, dicho en términos de lo cotidiano. Los que me conocen saben que siempre he puesto a THE HERETIC por las nubes y aunque no he seguido tan de cerca a NEXUS 6 y DEJADEATH también están en ese grupo de bandas de las que sabes que siempre vas a sacar algo. Por eso el no saber de la existencia de este nuevo proyecto, HARMPIT, hasta este su segundo disco, Psycowarriors of Jupiter, me ha generado cierta inquietud. ¡Cómo se me ha podido pasar este grupo! Si además se presentan con una etiqueta como “Ultra-Kosmic Metal for Exospacers, oh yeah!” uno ya no puede más que caer en la tentación automática de escucharlos cuanto antes.

En el momento en que uno comienza la escucha de Psychowarriors of Jupiter sabe que algo bizarro va a ocurrir. Tras la cósmica introducción y durante casi cuarenta minutos uno se ve golpeado por un compendio de thrash, death, industrial y “astral” metal que no tiene parangón. Por mi cabeza pasaban nombres como TESTAMENT, ANNIHILATOR u OVERKILL para la parte más thrash, RAISE HELL o THE CROWN para su engarce con el death, y el elemento alocado, bizarro e industrial se me antojaba una mezcla entre STRAPPING YOUNG LAD y PAIN, porque de hecho HARMPIT tienen una capacidad brutal para dotar a sus temas de elementos que enganchan a la primera, e incluso estribillos que aislados pudieran parecer exageradamente poperos, como pasa en PAIN, pero con mucho más extremismo en su trasfondo.

La mezcla es original y la diversión está con ella servida. Viene entonces la parta más relajada del proyecto. Toda la imagen y verborrea con que lo rodean. Ya la portada es una risa. Unos guerreros espaciales que vienen a nuestro planeta a empalarnos vivos con su música, que encima son unos trues de cuidado al juzgar por los parches de sus cascos de combatientes. Te das un paseo por las letras y ya uno se termina de formar la idea. Javier y Christopher son unos cachondos mentales y yo creo que influidos por dos de las influencias que antes he citado, PAIN y el señor Devin Townsend, sobre todo por el segundo (la voz de Christopher es un cruce entre Chuck Billy y Devin en sus momentos más cañeros), han decidido viajar interestelarmente con su música.

El resultado más allá de la imagen, de la palabra y de la propia actitud con que rodean al grupo es realmente entretenidísimo y muy variado, tanto en estructuras como en paleta de ritmos como en las guitarras del propio Javier, con riffs adictivos como pocos, solos ingeniosos y una velocidad que por momentos se torna hipersónica. Después tenemos los muchos toques indu-astrales a base de teclados y efectos, que son anecdóticos pero están presentes, y una producción muy cósmica también. Finalmente esa capacidad para dotar a las partes vocales de frases que se quedan grabadas. Uno se queda con ganas de más al final y no cabe duda de que HARMPIT ha sabido derrochar calidad, sentido del humor y buen hacer en este trabajo.

Las hordas del Planeta Insektia nos invaden de partida con la propia “Psychowarriors of Jupiter”, donde la Reina que dominará nuestro mundo hace su acto de presencia en medio de efectos eléctricos dando paso a uno de los temas más rápidos y bizarros del trabajo (sus efectos me recuerdan a NOTRE DAME). La digitación de Javier es flipante y los ritmos machantes harán que no dejemos de mover la cabeza. Tónica que se repetirá en “Apocalypse lords”, con más efectos sinfónicos y sobre todo esa brutalidad que es “D-Beat from the planet insektia” que hace honor a su nombre y se llena de ritmos crust, como la propia música describe (el trasfondo de truismo musical estará también presente en “Wristbusters”, donde aparecerán un buen número de referencias a grupos como KREATOR, D.R.I., WHIPLASH, HIRAX… a ritmos vertiginosos). El tema de adelanto es bastante atípico en este sentido y uno de los que más me ha hecho pensar en PAIN por su pegadizo estribillo, “Spaceborne barracuda”, otro personaje de esta guerra interestelar.

Battlezone 666” sirve de experimento industrial a lo MINISTRY y de interludio para lo que resta, que también está entre lo más original del disco, como “Die in a thousand pains”, otro tema acelerado y directo con algunos de los momentos más sugerentes en las guitarras de Javier; y para el final dos temas más “ambientales”, especialmente “March of robocockroaches”, donde triunfa la Reina en medio de bailes circenses (otra vez la sombra de Devin Townsend por ahí…). Lo que queda a nuestro alrededor es destrucción sónica y un estado de dependencia por volver a escuchar esta invasión psicotrópica del espacio. HARMPIT dice mucho con elementos aparentemente sencillos y conocidos y su propia forma de tomarse las cosas transmite entusiasmo. Dios salve a la Reina.

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