HANGING GARDEN (FIN) – Into that good night, 2019

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A pesar de que el día es soleado y empieza a asomar el verano, lo que se ve desde mi ventana no hace que mi humor ni mi espíritu se puedan transportar a lugares que evoquen a pensamientos alegres, sino todo lo contrario: las mascarillas de ahí fuera hacen que mi cuerpo quiera quedarse encerrado en esta cueva hasta que vuelva la noche. Y es justo en ese estado de mi alma en el que llega a mis manos Into that good night, el sexto y último disco de HANGING GARDEN, cuarto con la discográfica Lifeforce Records. Quizás escuchar doom en este estado no haga más que recrudecer la necesidad de aislamiento, pero también hace que se aprecie más la música, pudiendo fusionarse dentro de mí.

Into that good night es un disco de doom de lo que denomino «la nueva escuela», en el sentido de que no predominan las voces guturales y la distorsión sino que se busca más el recogimiento con pianos cristalinos y voces expresivas, bien sean guturales o limpias, pero que no se quedan en la mera ejecución de una forma u otra sino que quieren llegar a lo más dentro de nuestro subconsciente y expresar algo.

Inevitablemente, el Songs from the North de SWALLOW THE SUN ya existe y tiene un lugar (bueno o malo, según cada uno) dentro nuestra discografía colectiva, y las conexiones con HANGING GARDEN son inequívocas, pero ello no debe impedirnos percibir la calidad de este trabajo. El sonido es más claro, menos turbio que el I am become de 2017, en el que la voz resultaba realmente inquietante y generaba muchísima perturbación. En Into that good night te recoge y arropa frente al mundo exterior, personificado por el gutural que te encoge.

El tema que he puesto como muestra, «Rain«, es el ejemplo de lo que hablo: una invitación al recogimiento en donde la distorsión es un escudero del sentimiento lejos de planteamientos maximalistas. Que lo disfrutéis.

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