HAMLET (ESP) – Bilbao – 22/02/2019

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Llevaba siete años sin ver a HAMLET en directo. Y no es porque en todo este tiempo no se hayan pasado por Euskadi -su segunda casa, como dijo nos Molly en una entrevista reciente-. Más bien porque siempre me surgía algún condicionante que me impedía volver a verlos. Mucho han cambiado las cosas en el seno de HAMLET en todo este tiempo: han cambiado de guitarrista –Ken HC en lugar de Alberto Marín-, de discográfica –Maldito records en lugar de Roadrunner/Kaiowas– e incluso de escenografía -aquella vez Molly llevaba un espectacular pie de micro con calaveras que ahora ya no lleva-.

Su último disco, Berlín, parece que ha enganchado con su leal grupo de seguidores, que no dudaron en acercarse en Bilbao a ver en directo a una de las bandas históricas de nuestro metal.  El ambiente primaveral de la noche invitaba a que la gente no guardase cola en la puerta del Kafe Antzokia, como ocurrió en el concierto de BERRI TXARRAK del martes anterior, y que estuviesen en el bar de enfrente tomando algo y fueran entrando escalonadamente a una sala que ha sido testigo de muchos grandes momentos en la carrera de los madrileños. Así lo recordó Molly en uno de sus escasos discursos al público, como la grabación de su mítico Directo de 2003. La sala presentó un aforo considerable y cercano al sold out, pese a que a escasos metros -bajando unas escaleras, de hecho- hubiese un concierto de BURY TOMORROW y MELTDOWN que podría quitarles bastante público.

Con un poco de retraso respecto al horario habitual salían los madrileños al escenario para corroborar el mensaje que había en los carteles que promocionaban la actuación: “HAMLET, presentando en concierto Berlín“. Así, arrancaron con las tres canciones que abren su nuevo disco: “Persiste, insiste, repite“, “Tu destino” y “Eclipse“. En total interpretaron nueve de las once canciones que componen su último larga duración. La siguiente sería la emotiva e intensa “Salvajes“, precedida de dos clásicos que pusieron a botar a todo el público: “Vivir es una ilusión” y “Denuncio a dios“.

Merece la pena dedicarle unas líneas al concierto que se marcó un Molly que fue un auténtico torbellino, particularmente en estas seis canciones. Demostró conocerse como la palma de la mano el escenario del Kafe Antzokia y no paró de correr, dar vueltas, saltar, subirse a los amplis laterales… ¡Y sin afectar ni un ápice a su interpretación vocal! De hecho, en “Eclipse” y en “Vivir una ilusión” subió hasta el piso superior para cantarse unas estrofas después de subirse a la barandilla de las escaleras que comunican ambos pisos. O bromeando con una pareja que bajaba las escaleras -no sé con qué intenciones- diciéndoles que no se pueden ir… Da la sensación de que tras la lesión medular que ha sufrido Luis Tárraga, que le ha limitado muchísimo a la hora de pegar saltos sobre el escenario, Molly ha tenido que coger el testigo y moverse por los dos.

Siguieron cayendo temas de su último disco -las veloces “Abandonáis“, “El principio de un comienzo” y “Libertad“, esta última con un aire retro que nos retrotrae a sus primeros discos- para después revisar su anterior La ira con los singles “Imperfección” y “Mi religión“, un auténtico pelotazo que invita al pogo… y el público respondió con uno tan intenso que acabó dificultando bastante la labor de los que estábamos allí sacando fotos. Cerraría este tramo del set la atmosférica “Héroe“.

Luis Tárraga se subía al podio instalado en el centro del escenario para interpretar el que para un servidor es el mejor riff que se ha escrito en este país, el de “Limítate“, que servía de preámbulo para una auténtica ristra de clásicos: la celebérrima “Antes y después” cuya primera estrofa fue interpretada a coro por toda la sala, el up-tempo “Tu medicina“, la rítmica “Un mundo en pausa” y la hardcoreta “Irracional“. Entre medias interpretaron también su último single, “No sé decir adiós“, que no desmereció entre tanto temazo. Aunque si hablamos de temas míticos de HAMLET, es imposible no mencionar “J.F.“, que Molly definió como necesaria “porque parece que estamos volviendo atrás en el tiempo“, y que interpretaron justo después de la siempre emotiva “Imaginé” y antes del trallazo “Habitación 106“. Cerraron con “Egoísmo“, en la que Molly bajó a “inaugurar” el wall of death que había solicitado previamente.

Tengo que decir que por ignorancia y mero desconocimiento, la incorporación de Ken HC a la guitarra no me convencía en un principio, pero que me ha callado la boca porque ha hecho que el grupo suene mucho más rocoso e intenso como un bloque y su aportación a la guitarra en Berlín es más que notable. HAMLET estarán tocando próximamente en tu ciudad y si tienes alguna duda a la hora de acercarte a verlos… yo no las tendría, porque pocas bandas se me ocurren que tengan un directo mejor que estos veteranos de carrera pero jóvenes de espíritu.

 

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