HAMLET (ESP) – Berlín, 2018

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No sé si entristecerme o alegrarme de que HAMLET tarden cada vez más tiempo en sacar nuevos discos. Han pasado casi cuatro años desde la publicación de La ira, tiempo que la banda ha dedicado a recorrer los escenarios de la península, Europa y Sudamérica.

Si alguien les ha visto en directo recientemente habrá podido comprobar que están en un estado de forma excepcional y cosechan éxitos allá por donde van. Además, han tocado en los festivales más importantes del país. Para una banda de directo como ellos, que les salgan tantas actuaciones es señal de que las cosas les van genial. Y me alegro por ellos, porque considero que la prensa de este país no les ha valorado lo suficiente.

Cuando tuve la ocasión de entrevistarle, Molly me contó que una de las causas que han provocado el retraso en la publicación de Berlín ha sido unos conciertos que les surgieron en verano. Sin esas actuaciones, que le sirvieron a la banda para cambiar de aires y afrontar lo que restaba de grabación con la cabeza más despejada, el disco habría sido algo diferente. Pero la espera ha merecido a la pena.

Decir que HAMLET no tienen dos discos iguales es una perogrullada, en sus casi treinta años de carrera se ha podido comprobar de forma más que suficiente. Como un camaleón, han sabido adaptarse a nuevos sonidos e incorporar nuevos elementos pero manteniendo siempre su sello de identidad. Y Berlín no iba a ser una excepción. La novedad más evidente, la incorporación de teclados, sintetizadores, modulaciones y arreglos electrónicos de la mano de Pao Durán. Estos nuevos arreglos ya se dejaron notar en los adelantos que publicaron: en “Eclipse” dibujando melodías, en “Persiste, insiste, repite” dándole un toque noise y en “No sé decir adiós” ayuda a sumergirnos en la atmósfera opresiva y casi deprimente que consiguen crear.

En las once canciones que componen Berlín hay ecos de prácticamente todos los momentos de su carrera. “Cada día un día más” y “Abandonáis” son dos pelotazos de vena muy hardcore; los cambios de ritmo a lo Amnesia están presentes en una “Tu destino“, que cuenta con uno de los arreglos electrónicos más deliciosos del trabajo; “Libertad” tiene unas estrofas casi rapeadas y una línea de bajo al más puro estilo Revolución 12.111. Los blastbeats y el riffeo thrash convierten a “El principio de un comienzo” en el tema más extremo del disco, mientras que “Héroe” -con la colaboración de Laura Rubio de GARAGE JACK– y la antes mencionada “No sé decir adiós” nos retrotraen al disco más melódico, íntimo y personal de su carrera: Syberia. Cierran con “Salvajes“, un medio tiempo crudísimo en cuyo estribillo Molly se rasga la garganta y con la canción más optimista y luminosa del disco: “Vulgar“, que tiene un riff similar al de “Un mundo en pausa“.

Siempre pioneros y a la vanguardia de los nuevos sonidos en el metal, persistiendo, insistiendo y repitiéndose poco -en Berlín se han atrevido a incorporar el noise y la electrónica- HAMLET han conseguido superarse una vez más. No me atrevo a decir que es el mejor disco de su carrera, porque en una discografía tan variada como la suya es imposible quedarse con uno, pero Berlín está a la altura de cualquiera de sus doce discos anteriores, que en una carrera tan constante como la suya no es moco de pavo.

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