HAKEN (GBR) – Virus, 2020

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Quienes disfrutamos de la música progresiva llevamos años de enhorabuena. Vivimos una edad de oro que no parece mostrar signos de agotamiento, y cada poco tiempo podemos deleitarnos con alguna nueva obra de cualquiera de las muchas bandas que a lo largo de la última década han estado ofreciendo sus propuestas a un ritmo frenético. Una de las más importantes es claramente HAKEN. Los ingleses son de los abanderados indiscutibles de este movimiento, y llevan unos cuantos años experimentando con su música al tiempo que nos cuentan sutilmente una historia que ha servido como hilo conductor para sus creaciones. Virus, probablemente el disco con el título más oportuno del 2020, ahonda en aspectos de esta historia respondiendo a algunos interrogantes al tiempo que propone otros nuevos.

En efecto, Virus profundiza en el universo que HAKEN lleva ya unos cuantos años construyendo, prosiguiendo desde el arco de Vector y el protagonismo del famoso “Cockroach King” que conocimos en The mountain. Si bien este no es el lugar para explicar la narrativa del disco, sí creo que vale la pena destacar que ya desde esta premisa queda claro que Virus no es un álbum aislado, sino una parte integral de la obra de HAKEN que debe entenderse contextualmente. Como veremos, esto se extiende al plano musical.

Formalmente, Virus recoge el testigo de Vector, pero también vuelve a los principios básicos de sus discos anteriores. Como Vector, se trata de un disco de metal progresivo de producción moderna y sonido preciso, y contiene algunos de los momentos más pesados y metaleros de toda la historia de HAKEN (abrir el disco con “Prosthetic”, un temazo muy contundente y agresivo, es toda una declaración). Sin embargo, Virus también se caracteriza por contener algunos de los pasajes de exploración musical más intrincados y erráticos, recordando a las partes más clásicas de Visions o The mountain.

Personalmente siempre he pensado que HAKEN es el grupo progresivo moderno que mejor enlaza con el estilo clásico de los noventa de grupos como DREAM THEATER, y creo que Virus es una buena forma de ilustrar esta idea. Sus pasajes más rítmicos y pesados se acercan al sonido djent de un modo que ya vimos en Vector, aunque sin dar tanto protagonismo a los sintetizadores retrofuturistas, pero enlazando muy suavemente con las partes más rockeras y pegadizas. En realidad, Virus muestra todas las facetas de HAKEN hasta la fecha, pero exagerando cada una de ellas: en este álbum encontraremos tanto la cara más agresiva de HAKEN hasta la fecha como la más reflexiva, la más dulce, etc.

En realidad esto tiene un sentido contextual. Virus es una profundización en diferentes aspectos de la obra del grupo hasta la fecha, y el contenido musical lo corrobora. Aparte de temas destacados como “Prosthetic” o “Carousel”, el corazón de Virus es “Messiah complex”, una especie de suite dividida en cinco partes que constituye el núcleo diegético del disco. En él encontraremos referencias directas a algunos de los temas conocidos de trabajos anteriores de la banda, en una red de alusiones demasiado compleja como para exponerla aquí (aparte de que es mucho mejor que lo descubras por tu cuenta). Podríamos llamarlo fan service, pero personalmente me encanta ver cómo una idea aparentemente tan obvia consigue proveer de unidad y coherencia a toda la trayectoria de sus autores.

Así pues, Virus presenta contrastes muy pronunciados, pero en ningún momento encontraremos salidas de tono que nos puedan parecer fuera de lugar. La banda domina a la perfección sus propios hilos dramáticos dentro de su habitual aire juguetón. Y en esto, de nuevo, pueden sugerir un paralelismo con DREAM THEATER o incluso con bandas más clásicas como YES, grupos que se dedicaron a experimentar constantemente dentro de sus propios parámetros identitarios.

Al respecto solo puedo concluir que Virus puede llegar a ser tu disco favorito de HAKEN si ya llevas unos años siguiendo al grupo. Si no hace tanto que lo conoces, Virus es una muestra perfecta de todos los elementos que hacen que sea una banda imprescindible, pero creo que se disfruta más si se sabe de dónde viene. No se empieza a leer un libro por la mitad, ¿no?

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