HAIDUK (CAN) – Exomancer, 2018

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Siempre me ha llamado la atención el fenómeno de one man band en el black metal. Es realmente curioso ver cómo un montón de artistas de cualquier parte del mundo abrazan ese concepto poniendo todo el proceso creativo sobre sus hombros. Supongo que el dicho de “si quieres que algo salga bien hazlo tú mismo” es muy importante para ese tipo de artistas entre otros muchos posibles factores. En cualquier caso creo que debe ser una de las expresiones artísticas más personales que existen por razones obvias y eso es algo que aprecio enormemente.

Luka Milojica, nuestro protagonista canadiense de hoy, coge prestado un tipo de infantería irregular campesina que se encontraba en Europa central y sudoriental desde principios del siglo XVI hasta mediados del siglo XIX para nombrar a su criatura.

El estilo de HAIDUK en este disco en concreto deja de lado esa combinación de black y death metal melódico que llevaban en sus discos Spellbook y Demonicon para abrazar un black metal con cierto ambiente de horror cósmico que hace su música más variada y rica en matices; todo un acierto a mi entender. Además, hay dos características que no estaban presentes en anteriores discos y que ahora viven libremente. La primera de ellas es que la voz solo aparece en momentos puntuales quedando y actuando como un elemento narrativo. La segunda es dejar como protagonista a los instrumentos, dando la sospecha de que nos encontramos con un disco de black metal instrumental encubierto. La sospecha se ve confirmada según escucho el disco y veo que de las diez canciones que hay tres son instrumentales (cosa inédita hasta ahora en la música de HAIDUK) y que los riffs oscuros, hipnóticos y etéreos son el recurso con el que el disco se sustenta exitosamente.

La triada de instrumentales «Subverse”, “Doom seer” y “Pulsar” así lo atestiguan; toda una lección de cómo tener un mal viaje astral por el espacio sin drogas de por medio. “Death portent”, “Unsummon” y “Evil art” actuando como maestra de ceremonias nos ponen rápidamente en el ambiente desolador y opresivo del espacio permitiéndose subir y bajar la intensidad según conviene para recrearse y apresarnos sin miramientos. Las breves  apariciones de la voz son auténticas odas a una estrella moribunda. Curiosamente luego tenemos cortes como “Icevoid nemesis«, “Once flesh” y “Crypternity” que tienen un deje a cántico hímnico y ancestral que, combinado con esas atmósferas de horror cósmico, seria ideal para despertar a alguna entidad igual o más antigua que el mismo universo. Por ultimo, “Blood ripple” es la que más nos va a recordar a los HAIDUK de los discos Spellbook y Demonicon al ser la canción con mas reminiscencias de esos discos aunque, sin llegar a esos niveles. Ideal para abrir o terminar un concierto.

Conozco mejores propuestas ambientales y atmosféricas con temática espacial que HAIDUK, la verdad, pero todas ellas son de difícil escucha debido a que necesitan grandes dosis de atención y tiempo para terminar de hacerte con ellas, por lo que son de lenta digestión. Es por eso que este disco es tan recomendable, ya que consigue ambientar en unos escasos treinta minutos que pasan volando. Su corta duración es la mayor virtud y peor defecto que tiene el disco, pero siempre puedes ponértelo otra vez si te quedas con ganas de más.

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