DECIMATION FEST II – Madrid – 20/01/18

Enlaces: Facebook

La segunda edición del festival que con tanto mimo realizan Edu, Daviti y compañía, viejos conocidos de la escena extrema madrileña, se anticipaba como una noche de brutalidad underground desde hace meses. Con unos HAEMORRHAGE que presentaban en sociedad como cabezas su reciente We are the gore, el cartel internacional y local apostaba por nombres bien conocidos por todos y alguna que otra sorpresa (incluyendo la inclusión en el último momento de los alemanes STILLBIRTH poniendo la nota más actual del festival). Pero sobre todo Decimation Fest es una fiesta de fanáticos de lo extremo para fanáticos de lo extremo y eso se nota en la entrega de todos, de los organizadores, de los asistentes y de las propias bandas, incluso las que no eran conocidas y se enfrentaban por primera vez al público madrileño. Gente de todas partes de la geografía española e incluso del extranjero hizo que todos dieran el 100% y algo más si cabe y eso no se paga con dinero.

Todas las bandas gozaron además de un sonido muy notable, incluso teniendo en cuenta la gran carga decibélica y enrevesamiento brutaloide de las que muchas hacían gala. La sala Caracol, que al principio parecía no se iba a llenar, acabó con una entrada sobresaliente que hizo aumentar el calor interior hasta el punto de la asfixia, haciendo que algunos viésemos el atuendo tropical de STILLBIRTH con envidia… Todo fue organizado con cuidado, dejando espacio para que todas las bandas pudiesen aprovechar para promocionarse y vender su material a precios populares, con cambios de escena bastante ágiles que sólo retrasaron algunas actuaciones mínimamente y permitiendo que la gente se moviese y poguease a su gusto, lanzándose incluso desde el escenario, siempre bajo la atenta mirada de Daviti que no impedía estos actos espontáneos aunque vigilaba que nadie tuviese más protagonismo del necesario. Simplemente fue una fiesta de casi seis horas y seis bandas de la que nadie salió, seguramente, defraudado.

Los primeros en aparecer por escena eran también los que más trabajo iban a tener por delante. Edu y Daviti además de organizadores del evento abrían el cartel junto al tercer mosquetero, Piero Poli, formando una de las bandas a las que más cariño se tiene en Madrid: MOÑIGO. Incondicionales del grupo se apostaban frente a ellos cuando empezó a sonar la intro de rigor y “Canapés de mierda” empezó a sonar, con el trío saliendo en medio de una nube de humo que sólo cuando se disipó permitió ver sus atuendos llenos de grumos fecales, ya habituales. Aún no estaba la sala Caracol en su plenitud, pero ya la diversión en forma de bailes goregrind empezaba a cundir, con un sonido bastante bueno incluso para la cuarta hez, esa batería programada que es marca de la casa. El suculento menú siguió con “Eres la elegida“, donde lanzaron desde el público un buen surtido de rollos de papel higiénico al aire, que hizo que luego todos fuéramos con restos de papel en nuestros zapatos… Y tras ello, la absolutamente pegadiza “La venganza de los coprófagos“, “La avanzada pestilente” y “Modelo Shitman“.

Era el momento del himno por excelencia de MOÑIGO, ese que no puede faltar nunca: “Ojete escocido“, que fue coreado por un público cada vez más numeroso, siguiendo con ese apocalipsis fecal que es “La nota marrón” introducido por ese clásico sampler cinematográfico sobre una gran cagada a nivel de epidemia mundial. “La cama holandesa” fue la siguiente, seguida de ese otro gran tema, con inicio más pesado y groovie, que es “Las tías buenas no cagan” y siguiendo esta línea más engorilada también “Ritual“. El punto final lo puso “Travestis adoradores de Satán“, después de 35 minutos de diversión fecal y buen rollo con un Edu muy agradecido que no tardaría mucho en seguir manejando los hilos del festival desde bambalinas.

Una de las sorpresas de la noche la iban a poner los norirlandeses de Belfast STRANGLE WIRE, la banda de más reciente creación de la noche, aunque se conforma por miembros de bandas muy variadas y con extensa trayectoria como CONDEMNED, THE OBSCENE MACHEINE, ZOMBIFIED, PUTREFY… Sólo tienen editado un 7″ con dos temas que tenían para vender en el merchandising y su música iba a ser la nota menos brutal y más clásica de la noche, aunque no por ello menos notable. Sus fuentes son más AUTOPSY, CANCER, BOLT THROWER, OBITUARY, JUNGLE ROT… Más groove y músculo rítmico que velocidad y tecnicismo. No obstante, no lograron desplegar todo su potencial, pues sonaron un poco fríos, lo que contagió al público presente que reaccionó de manera más distante a la actuación y presentación en sociedad en España de la banda.

En la media hora que estuvieron sobre las tablas tocaron los dos temas que tienen editados, “The games they play” y “Narcissist“, todo ello envuelto en un sonido sobresaliente, frío y redondo en los riffs que salían de la guitarra de Ross Duffy, que por momentos se parecía tanto a Luisma de HAEMORRHAGE que uno creía que estaba colaborando el guitarrista madrileño con la banda. Fueron los que más parafernalia extramusical además se trajeron, no sólo con un telón de fondo sino también con dos banderas delante de los amplis con el logo de la banda, aunque tenían el hándicap de que salvo los dos temas citados el resto de cortes no eran nada conocidos, lo que incrementó la sensación distante de la que antes hablaba, aunque alguno como “The failure exhibit” me llamó bastante la atención. Como primera toma de contacto, no obstante, la doy por buena, aunque me esperaba algo más de destello por parte de esta banda.

Nada que ver con la actuación de los norirlandeses fue la de los alemanes STILLBIRTH que entraron en el cartel a última hora como reemplazo de los colombianos CARNIVOROUS DIPROSOPUS. También se presentaban por primera vez en España y aunque su vestimenta inicialmente podía chocar, saliendo todos sin camiseta (y sin complejos…) y con unas bermudas verde fosforito muy tropicales, pronto su música y entrega nos dejaron perplejos. Siendo la apuesta más actual del cartel con su brutal death cargado de momentos deathcore, el grupo fue uno de los más divertidos de la noche, dándolo todo desde el principio, especialmente su bajista Dominik König y su incansable vocalista Lukas Swiaczny que no paró de lanzarse una y otra vez al foso y de moverse en el escenario al ritmo del slam de la música de STILLBIRTH.

Con un sonido sobresaliente (marca de la casa de Daniel Luces de BLOODHUNTER, CARNIVOROUS DIPROSOPUS, etc), entregados y con muy buen rollo entre ellos y con el público, comenzaron con “Don’t give a fuck” y, para que el público terminase de entrar y empezase a hacer un circle pit en condiciones, “Open up this fucking pit“, ambos de su último trabajo Global error. De su anterior plástico, siguieron con “Endgame is near“, para volver al nuevo disco con su tema título, donde Lukas empezó su show particular bajándose a cantar al foso. “Beating pacifists” se metió con humor al público en el bolsillo, empezando a verse a los primeros espontáneos a subirse al escenario, mientras que la futbolera “Halb 4 ist Anstoss” puso la diversión minimalista en la sala, al igual que la comprometida socialmente “Steuerklasse 1 und keiner sagt Danke“. Volviendo de nuevo al trabajo más reciente, siguieron con “On the edge of society” y ya al final “Addicted to abortion“, que dedicaron a las chicas presentes en el festival, siendo un tema más técnico de lo que hasta ahora estábamos escuchando, acabando con “Brootal party“, que como su propio nombre indica puso final en tono festivo a un concierto para mi de lo mejor de la noche, después de algo más de media hora.

Nos estábamos acercando a la parte alta del cartel con una de las primeras bandas “señeras”, los colombianos (madrileños de adopción) INTERNAL SUFFERING que venían sin su bajista de toda la vida, Andrés García, que fue sustituido por Mike Escobar temporalmente. quien también estuvo con sus compatriotas CARNIVOROUS DIPROSOPUS. Pero no sería el único protagonista especial de la descarga de la experimentada banda de brutal death. Ese otro protagonismo lo tendría Pablito, un niño de no más de diez años, familiar del entorno del grupo, que salió a escena a hacer headbanging con entrega absoluta y a hacer coros con Fabio Marín, augurando un futuro en el mundo del metal extremo para este niño que demostró vivir como el que más la música de INTERNAL SUFFERING y que se llevó una ovación por parte del público (¡me han chivado además que colaborará con el grupo en su próximo disco!)

Después de la intro de rigor que se cortó bruscamente de repente, el grupo comenzó con “Colossal vortex” también con uno de los mejores sonidos de la noche y algo de retraso acumulado respecto al horario previsto (lo que hizo que tuviesen que tocar los últimos temas de su setlist a toda velocidad). Como pasaría a lo largo de toda la noche por el efecto del humo, al único al que apenas se le vio fue a su batería Wilson, siendo el mayor protagonista Fabio con su chorro de voz a lo largo de los temas, que sin embargo se tornaba super bajita cuando hablaba entre corte y corte. “The antiquary horror” fue la siguiente seguida de “Mighty triumphant return” y una de mis favoritas que da título al álbum de igual nombre, “Choronzonic force domination“, momento en que subió al escenario Pablito llevándose todos los focos y aplausos. Fabio no hacía más que agradecer la presencia y labor de todo el mundo: los organizadores, las otras bandas, la gente de fuera, sus compatriotas de Colombia… y cómo no al propio Mike Escobar que envuelto en su camiseta de MISFITS les acompañaba esa noche y que tuvo su protagonismo en “Monumental crusade“. Al final se quedaban sin tiempo y tuvieron que enlazar deprisa y corriendo “Summon the gods of chaos” y la genial “Chaotic matrix“, cerrando así casi cuarenta minutos de brutalidad absoluta para una de las bandas más influyentes del death metal más cafre que se puede escuchar.

Era el momento de otro de los platos fuertes que habían estado una década sin venir a España. De hecho yo no recordaba haberlos visto y sí fue así, como teloneros de CANNIBAL CORPSE en 2007 en la sala Caracol precisamente. Me acordé cuando Robbe Kok empezó a lanzarse al público una y otra vez cantando a la vez que navegaba entre las manos del respetable, porque hizo lo mismo en aquella época. Me estoy refiriendo a uno de los referentes holandeses del brutal death, DISAVOWED, uno de los clásicos del género junto a otros como PYAEMIA o INVERACITY, cuyas camisetas lucían el propio Robbe y Nils Berndsen, el bajista del grupo. Iban a ser los segundos en gozar de más duración, pero cómo tuvieron que recuperar el retraso acumulado al final tocaron igual que el resto (dejando a HAEMORRHAGE a un lado).

Siguen siendo una banda poco prolífica aunque, como el propio Robbe nos dijo, andan grabando nuevo disco. De momento su discografía se reduce a dos discos, el mítico Perceptive deception y el que presentaban la última vez que vinieron a España, Stagnated existence. En ellos se centró el concierto, obviamente, aunque también aprovecharon para tocar algún tema nuevo. Comenzaron con “Reason rejected” y “The infinite multiplicity” y manteniendo el buen sonido de INTERNAL SUFFERING desde el principio quedó claro que Robbe no iba a estar quieto ni un minuto, ya fuera entre el propio público o grabando con su móvil todo lo que acontecía, sin por ello olvidarse de cantar ni una sola nota. El nuevo corte fue “Telor“, en donde comprobamos que a pesar de los diez años transcurridos los derroteros del grupo siguen invariables, y tras él echaron la vista atrás de nuevo a su debut con “Rhizome“. “Treason” fue la siguiente referencia a su segundo disco, para así presentar otro nuevo tema y avisarnos de que sólo les quedaban tres canciones más.

Corta se me estaba haciendo su entretenida actuación y más corta se me haría pues después del nuevo corte (que creo se llamaba “Sateh kambing“) vinieron dos de los temas mejor recibidos del grupo: “Masses conformed” de su debut y, dedicada a las chicas presentes en la sala, “Biased existence“. Si el público necesitaba un empujoncito para darlo todo en lo que quedaba de noche, ese empujoncito se lo dio Robbe de DISAVOWED, dejando claro que aunque sean como el Guadiana saben dar un concierto de death metal entregados. Eso sí, me resultó curioso que fueron los únicos de la noche que no trajeron nada de merch. Supongo que al estar preparando nuevo disco aún no lo tendrán disponible.

Ya sólo restaba HAEMORRHAGE por salir, aunque su salida estaba envuelta en cierta incertidumbre por problemas familiares que hicieron que hasta el último momento ni la propia banda supiese qué iba a tocar, según pudiese incorporarse al grupo su carismática guitarrista Ana o no, que recordemos es la artífice de los solos que llenan el nuevo disco de la banda madrileña, We are the gore, y sin ella habrían sonado muy diferentes. Afortunadamente Ana pudo tocar y HAEMORRHAGE dio uno de sus conciertos con más entrega y disposición que les he visto, comprimiendo el setlist lo más posible para ofrecer en 55 minutos todo lo que tenían preparado o prácticamente todo. Era su forma de agradecer la presencia de tanta gente incluso de fuera de España y el duro trabajo que detrás del telón llevan a cabo Edu, Daviti y todos los demás que hacen posible el Decimation.

Salieron recuperando casi el retraso pasadas las diez y media y desde el principio, una vez que vi que afortunadamente Ana podía tocar, quedo claro que no iban a guardarse nada, especialmente su frontman Fernando Lugubrious. Era además la primera vez que los veía con el jovencísimo Erik Raya aunque, como al resto de bandas, con el humo y los contraluces apenas se le vio, pero demostró lo buen batería que es pese a su edad, que no por su experiencia que ya es extensa, aunque no tanta como los veinticinco años que tienen a sus espaldas ya Fernando, Ramón, Ana y Luisma. Toda una vida en los escenarios extendiendo la sangre y los bisturís por allí por donde van, como dice el tema de apertura de su último disco, “Nauseating employments” y que es el que también escogieron para abrir el concierto, saliendo Lugubrious cubierto de sangre con su tradicional bandera blanca con la cruz roja ensangrentada dando saltos cual zombie.

El frontman de la banda madrileña tiene perfectamente dominado el escenario y su retahíla de bailoteos, muecas, mímicas comiéndose sus propios intestinos o cortándose las venas… no faltó esta noche, ni tampoco su parafernalia gore (en esta ocasión con un brazo de goma y un bozal de perro). No obstante se notó que querían ofrecer cuantos más temas mejor, porque apenas paraban entre corte y corte, lo que redundó en un concierto más musical y menos visual de HAEMORRHAGE. La ocasión lo merecía y por bloques y sin darnos cuenta fueron tocando de seguido “Gore gourmet” y “Transporting cadavers“, una de las mejores del último disco, vehículo de lucimiento para Ana con sus solos. Echando la vista al Hospital carnage, tuvimos el placer de escuchar también “Flesh devouring pandemia“, donde Fernando empezó a actuar como sólo él sabe, “Hospital thieves” y “Traumageddon“… bloque donde nos saludó con un “buenas noches, Albacete“… fruto de su sentido del humor y, como él dijo, “de tanto viajar en avión de aquí para allá“.

Treasures of anatomy” y “Dissect, Exhume, Devour” fueron las siguientes en la lista, esta última siendo presentada con otra entradilla surrealista por parte de Lugubrious, indicando la dirección de los que querían seguir las clases de abdominales… En este momento y después de un inicio que se puede decir atropellado en donde las cosas fueron sonando en su sitio poco a poco, HAEMORRHAGE alcanzó la mejor ecualización y también la mayor respuesta por parte del público, entre los cuales varios iban vestidos con atuendos quirúrgicos, no dejando ni un momento de subirse una y otra vez al escenario para lanzarse desde él. Incluso los miembros de las otras bandas no perdían detalle desde el merch. De hecho antes de empezar los componentes de STRANGLE WIRE no dudaron en adquirir camisetas del grupo madrileño.

Orgullosos de su último trabajo que les autoproclama amantes del gore, no podía faltar “We are the gore“, que fue seguida de “Forensick squad” también de este disco, para pasar a recordar uno de sus mejores trabajos, Apology for pathology, con “Furtive dissection“, “Disgorging innards” y “Festerfest“. Los viejunos del lugar, como dijo Lugubrious, tendrían su entretenimiento con “Exquisite eschatology” del Grume, que fue la siguiente en caer. Sin darnos cuenta ya llevábamos casi tres cuartos de hora de concierto, con lo que de ahora en adelante HAEMORRHAGE fueron aún más a piñón fijo, para encajar todos los temas que les quedaban, sin que Fernando dejase de actuar y de montar su show, siendo el segundo más protagonista Ramón con su siempre presente bajo, mientras que Ana y Luisma por motivos evidentes fueron los más ausentes de la noche, pero aun así dieron musicalmente todo lo que tenían.

Precisamente Ana fue otra vez protagonista con “Miss phlebotomy“, otro de los temas nuevos que tiene uno de sus solos de aire clásico. Tras este tema enlazaron tres cortes sin darnos cuenta, “Bathed in bile“, “Deranged for loathsome” y “Putrescent necromorphism“, todos ellos puro CARCASS y entre los que Fernando salió andando como un perro con bozal. Parecía que se habían quedado ya sin tiempo, pero Daviti, que no hacía más que controlar todo el rato el escenario, les debió decir que podían entrar los dos que tenían, así que atacaron antes del previsible final otra nueva, “Gynecrologist“, para ya acabar con Fernando pidiendo que dijésemos cuántos patólogos estábamos allí esa noche y tocaron el clásico cierre de “I’m a pathologist” cerrando 55 minutos de concierto que demostraron que HAEMORRHAGE se debe ante todo al público y son unos profesionales como la copa de un pino.

No había mejor final para un festival hecho por aficionados y para aficionados. Precisamente los conciertos que mejor salen, aquellos en los que los números no son lo único importante y se busca crear realmente eso que otros se llenan la boca de llamar “escena”. A buen seguro que los cerebros pensanstes ya están fraguando una tercera edición del Decimation Fest. ¡La esperamos con los brazos abiertos!

Texto:

Fotografías:

Album completo a continuación:

Comparte:

COMENTARIOS