HABAK (MEX) / FRACTAL (MEX) – Split, 2022

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¿Cuantas veces funciona un split con dos grupos muy distintos? Pocas, en muy pocas ocasiones. No hablamos de dos grupos de raw black con un enfoque ligeramente distinto de crear su música, y se conciban como dos entes por separado en un disco conjunto. Los 6-way-split de grindcore tampoco son un ejemplo válido, pues no dejan de ser sonoridades parejas. A lo que nos referimos es, a que haya una simbiosis entre ambas agrupaciones hasta el punto de ser indistinguibles una de otra. 

La raíz de la simbiosis se encuentra, en primer lugar, en la calidad intrínseca de la música. Y, de segundo, que incluso haya nexos o guiños en estilos en apariencia distintos. Que ambas partes se influencen. Este split entre los mexicanos HABAK y FRACTAL es irrepetible por lo excelente del resultado, realizado en el tiempo y lugar exactos.

Vaya por delante que HABAK tenían todas las papeletas para disgustarme, pues a mi parecer, tras la etiqueta de crust melódico se esconde una banda de screamo (o skramz, que es como se autodenominan las bandas que practican la itineración original del estilo, separándose de la moda screamo de mediados de los 2000) y no tengo problema en reconocer que es un estilo que considero muerto, ya que la mayoría de agrupaciones tratan de imitar con bastante patetismo el aura de los pioneros de Washington DC. Pero he aquí una de las raras excepciones. La banda de Tijuana ya lleva tres trabajos a sus espaldas, y lo que despliegan aquí es un sonido que denota un trabajo y un perfeccionamiento que lleva años lograr.

Los tres cortes que aportan siguen una estructura bastante parecida, aunque no idéntica. Introducción más o menos larga y limpia seguida por un estallido donde destaca más el crust y, en el grueso del tema se toman sus libertades para variar. Ya sea introducendo cierto toque de math rock en el ritmo de «Nuestra condena es el colapso» u optando por un outro ambiental para  «La insignificancia de la vida cotidiana«. Pero los méritos reales de la banda, por lo que me han ganado (un factor subjetivo al 100%) es por la introducción de cada corte, logrando el tan ansiado equilibrio entre belleza y tristeza, una tarea nada sencilla. En un grado más objetivo, el que sean capaces de introducir melodía en las partes más crusties (su etiqueta no va desencaminada), evitando así sonar demasiado abrasivos, y proporcionando fluidez entre los intermedios y los outros más ambientales, resultando en una continuidad dentro de las canciones perfectas, pasando de una sección a otra con suavidad, casi flotando. Da igual lo intensos que lleguen a ser, no hay cambios abruptos. Todo fluye, todo es muy post-rock a su manera.

Por eso hablamos de simbiosis. HABAK dejan respirar las canciones para que nos lleven al siguiente punto, transmitiendo con ello un «alma post-rock», que comparten con sus compañeros FRACTAL. También de Tijuana y con el batería Patrick como otra conexión más entre ambas.

FRACTAL también lleva unos tres trabajos en su curriculum vitae y, de nuevo, es algo que se nota a la hora de escuchar su única aportación en el split, «Vacío«. Sus quince minutos no son tan intimidantes como pudiera parecer en primera instancia, ya que cumplen un principio muy básico: hazlo lo suficientemente variado para que no pueda ser ignorado. Esto no quiere decir que sea necesario componer un Tubular bells de manera obligada, donde el minuto uno sea radicalmente distinto al veinte. El comienzo es tranquilo, unos pocos acordes para que la intensidad vaya in crescendo hasta que la canción se asiente de verdad, y se introduzcan el riff y el ritmo principales hasta que consideren que esa sección ha caducado.

Entonces queda comenzar de nuevo, pero en este asalto añaden pequeñas variaciones, hasta volver al cauce principal…. Y vuelta al ciclo hasta llegar al tercio final donde todo el protagonismo lo roba el violín de Vicka, un invitado desconocido hasta la fecha. Si el post-rock ya es un género melancólico de por sí, con esta colaboración se vuelve a conseguir esa mezcla de belleza/tristeza de la que hablábamos al principio, y que también hallábamos en la primera parte del split. Una vez más se logra el sincretismo. 

Esta descripción de «Vacío» – o instrucciones de cómo hacer post rock en condiciones – son mucho más fáciles de describir que de desarrollar, y FRACTAL ha logrado crear un tema de 15 minutos redondo y sin fallo aparente (aunque probablemente sus autores diferirán). Algo extremadamente complicado que, además encaja con apenas guitarra, bajo, batería y violín. Ni tan siquiera lo presentan con una mezcla de sonido enrevesada. En términos simples: hacen mucho con poco.

Es decir, se acaba el split, te dicen que en realidad es una sola banda que presenta un EP y en la última parte han decidido ir a por todas y colocar un tema extra largo con todas las influencias que no podían poner en los anteriores, y te lo crees. Una fusión tan bien hecha que posiblemente ni ambas bandas puedan replicarla mañana.

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