GUILLES DE RAIS – The bridge, 2014

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guillesderais06Al pensar en el nombre de GUILLES DE RAIS, inmediatamente me vienen dos cosas a la cabeza. El sanguinario asesino con tendencias pedófilas y caníbales, y un bar, más bien antro, de mi localidad, con el mismo nombre y del que soy cliente habitual. Precisamente en dicho lugar siempre hay un flyer pegado en una de las columnas, anunciando que ahí puedes adquirir el disco The art of defect, anterior obra de los de Villareal. GUILLES DE RAIS para mi eran una de las miles de bandas más que pertenecían al club de «los conozco pero nunca los he escuchado». Desde que decidí, vete a saber por qué motivos, autoasignarme este disco, entendí por qué tenían cierta fama en el círculo underground castellano y no alcancé a comprender por qué no les presté debida atención mucho antes.

Han pasado 4 años entre trabajos, pero no ha sido ni mucho menos en balde. Aquí cada pequeño detalle está calculado. No es el mejor disco de death/thrash del mundo, pero es innegable que está cuidadísimo. Y lo más importante de todo, no es un álbum con el que pasen los temas y nos quedemos igual. Nada más lejos de la realidad, GUILLES DE RAIS consiguen disparar nuestra agresividad. Se podría decir que han logrado trasladar lo que se vive en una sala de conciertos, a un CD (y miedo me da cómo se pueden desarrollarse estos temas en directo).

9 canciones en las que, una propuesta que parece sencilla, se convierte en algo que esconde más de lo que parece. Sin desmerecer al resto del quinteto, buena parte de culpa del valor de esta obra la tienen el dúo de guitarras compuesto por Sevi y Paños. Son estos los que nos conducen de un tema a otro, a veces sin pausa alguna, enlazando «Price of the Contempt» con «Fly over the crap», añadiendo un toque melódico en ciertos riffs (a veces de manera disimulada, más allá de las partes completamente limpias), o añadiendo un sonido distinto cuando hace falta, en concreto el uso de pedal wah wah en «Spoon of ants».

En este The bridge hay una especie de Horror Vacui, en cada instante, de un modo un otro, suena algo, por tímido que aparezca ante nuestros oídos. Las partes más tranquilas del disco (que son pocas pero muy bien repartidas), beben bastante de la música ambiental. Eso sí, estas pinceladas ambientales, están presentes en un alejado segundo plano, pues su tarea no es más que la de transmitir calma tras tanta furia sufrida a través de los altavoces. «Acceptation», el tema acústico de principio a fin, contiene incluso unos suaves pianos. Se nota que la experiencia es un grado y GUILLES DE RAIS han aprendido que reservar la rabia y la violencia en ciertos instantes, en lugar de ir al 100% en todo momento, da mucho mejor resultado.

Ahora, que cuando llega el momento de ponerse a partir caras e ir sin piedad hacia nosotros, ahí están «A long tongue of shit», corta y sin miramiento alguno, y la demoledora «Seed and reincarnation», que sirve como apertura de la obra tras una pequeña introducción. El encanto de estas canciones reside en el contraste con los cortes que llevan un desarrollo más largo, es decir, presentan algún cambio de ritmo, se introducen en las partes más tranquilas… Administración de recursos, como antes mencionábamos.

No hay una sola canción floja o que directamente sobre, saben llevar el ritmo en cada momento, cuando aumentar o disminuir la velocidad, dar respiro o castigo. Cierto es que no es nada nuevo bajo el sol. No quisiera defraudar al lector y hacerle pensar que estamos ante un trabajo revolucionario, pero aquel que lea estas lineas puede esperar death/thrash de calidad, con elementos ya vistos, pero usados como debe de ser. A un servidor este álbum le ha cogido totalmente por sorpresa, y espero no ser el único. Bien por ellos.

firmapablobalbontín

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