GROWING HORNS (BEL) – The nobility of pain, 2019

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Hoy no estoy para hacer ese tipo de intros en los que hablo sobre la escena del país de la banda sobre la que escribo, sobre las curiosidades de un género o acerca de lo que molan los compañeros de sello de la banda en cuestión. No me da la gana. Hoy voy a ser directo, como GROWING HORNS y su debut, The nobility of pain, para el cual han decidido hacer las cosas por su cuenta y riesgo sin sellos ni picaportes de amianto. Estos belgas saben lo que se hacen, partiendo de una base influenciada por una espesa nube de alcohol y tetrahidrocannabinol que bien se combina con un aura casi endemoniada, como si un halo de azufre y luciferina maldad emanase de los cinco cortes que componen este EP de poco más de media hora.

Expresan muy bien ese tipo de sentimientos, comandados por ese crujir de las cuerdas tan recurrente dentro del sludge y del doom, que cuando ambos estilos se combinan (siempre han ido muy de la mano) sería casi un sacrilegio no tintar a guitarras y bajo de ese característico sonido. Es ese sonido precisamente el que se retroalimenta en consonancia junto a esa sulfurosa nube que te hace imaginarte rodeado por un yermo y extenso paraje en el que la única vegetación son diseminados e incinerados árboles que aguantan maltrechos e impasibles el inexorable paso del tiempo.

En ese mismo encuadre entra también la agresividad, pero a su vez mastodóntica lentitud, con la que arremeten compás tras compás. Imaginad a un ser tan grande y poderoso que corre por este desolado páramo recién presentado sobre estas líneas haciendo que la resquebrajada y seca tierra bajo sus pies se abra, emanando así de la misma una ponzoñosa lava de origen desconocido. 

Eso es lo que GROWING HORNS propone a una mente imaginativa como la mía que, por más predisposición que tenga, sin una transmisión idónea no dibujaría estas imágenes. Por supuesto, esos golpes de caja tan espaciados como suelen ser dentro del doom representarían esas pisadas del infernal titán, siendo el vibrar de las cuerdas al aire y de los acordes el retumbar de estas pisadas. Brutal cómo han sabido plasmar este tipo de sensaciones que, hecho o no a propósito, es digno de mención. 

Además de esto, y como matiz añadido a esta protohistoria, tenemos las líneas de voz, las que podrían representar, cómo no, los lamentos y quejumbrosos alaridos del brutal y mastodóntico caminante del asolado páramo, rugiendo con diversos tipos de gutural que suelen quedarse dentro de un espectro grave, pero que según momentos pueden modular para imprimir sensaciones de diferente índole.

Muy buen debut este de GROWING HORNS, en el que no falta ningún ingrediente de cualquier digno trabajo de doom/sludge que se precie pero en el que tampoco sobra ni una pizca de ninguno de esos ingredientes.

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