GRIP (ESP) – Sessions from beyond, 2018

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Sin lugar a dudas, el stoner es uno de los estilos dentro del metal que más éxito está teniendo en los últimos años. Bajos sobrecargados hasta el límite, guitarras afinadas varios tonos por debajo y una notable variedad de registros vocales son los ingredientes principales de una fórmula que, pese a que casi nunca ha estado en la primera línea de popularidad, sí ha sabido mantenerse constante y refinarse a lo largo de las décadas. Como en cualquier otro género, las bandas más representativas que ayudaron en su momento a definir los cánones del stoner y del doom son las principales referencias a la hora de buscar un sonido similar. Es por eso que la originalidad de una banda nueva radica en ser capaz de crear un estilo propio que entre dentro de esas premisas pero que a la vez sea suficientemente distintivo como para evitar las comparaciones directas con cualquiera de los referentes.

Con este primer trabajo, los catalanes de GRIP han logrado un sonido que se acerca a lo que sería una definición de manual del stoner/doom, y su abanico de influencias es suficientemente amplio como para que sea difícil enmarcarlos en una corriente concreta. Esto supone un arma de doble filo: por un lado, su intención se transmite de forma clarísima, y el álbum está cargado de riffs pesados, etéreos y melódicos que harán disfrutar a cualquiera mínimamente interesado en el género. Por otro, al escuchar el disco es inevitable tener la sensación de que con algo más de atrevimiento GRIP podrían haber dado mucho más de sí. Sessions from beyond tiene sus más y sus menos, y eso sí, es innegable que los primeros son mayoría.

La calidad interpretativa está más que presente, y tratándose de una banda debutante el conjunto de músicos rinde bastante bien. El bajo, elemento clave en su sonido, aporta junto con la batería una contundente base de graves sobre la que se construyen las melodías de la guitarra, que beben tanto del doom más clásico hasta del stoner más actual. Es quizá en las guitarras precisamente donde se nota más esa falta de atrevimiento de la que hablo: la interpretación es correcta, impoluta, pero les falta algo para salirse de la media. Eso no quita que tengan sus momentos, como en la espectacular “Dins de la foscor“, que es quizá mi tema favorito de la obra, en la que nos abruman con una intro arpegiada, tremendos riffs en la vena más cañera del estilo y solos rockeros y directos. Por su parte, la voz es sin duda la pieza más interesante del conjunto, ya que es capaz de romper las expectativas tiñendo de un aire setentero y sepia (como el de la sensacional portada) todas las canciones. Nada fuera de lo común en el stoner, pero sí original para un sonido de carácter más pesado como el que practican.

Como ya he mencionado anteriormente, se notan influencias muy diversas en el estilo de la banda, prueba de que los músicos detrás de GRIP tienen a sus espaldas un bagaje musical abundante y variado. Es ineludible compararlos con algunas bandas del momento, como los ucranianos de STONED JESUSSOMALI YACHT CLUB, pero la semejanza está más en que se trata de bandas contemporáneas de estilos parecidos que no en un cruce de influencias con una fórmula ganadora.

En pocas palabras, pese que a GRIP les falta un punto de originalidad para salirse de la media, el stoner de tintes metaleros que nos presentan es de calidad, y apunta maneras de cara al futuro. Me atrevería a decir, además, que pese a que es francamente buena para tratarse de un primer disco, la banda se merecería una producción de mayor calibre con la que poder reventar altavoces con sus temas a todo volumen. Cabe mencionar, a modo de curiosidad, el arte de la portada y contraportada del álbum, obra del dibujante modernista catalán Josep Triadó i Mayol (1870-1929). ¿Qué habría pensado si le hubiesen dicho que un siglo más tarde su arte iba a adornar la portada de un álbum de stoner? Yo creo que le habría molado mucho.

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