GRIND-O-MATIC (FRA) – Regular singularity, 2018

Enlaces: Facebook BandCamp

Los franceses GRIND-O-MATIC, con Manu a la cabeza como vocalista, guitarrista y compositor fundamental, son un grupo cuanto menos curioso. A priori se venden como algo que para mi gusto es antagónico: grindcore progresivo… pues hombre, todo lo progresivo que puede dar temas de uno o dos minutos, tres a lo sumo, quitando el corte que cierra el disco y se extiende a los nueve minutos. Digamos que esa segunda etiqueta queda más clara si la traducimos en “innovador” o “complejo”… pero en realidad uno no puede dejar de pensar cuando escucha Regular singularity en BRUTAL TRUTH en su versión de Sounds of the animal kingdom. Minimalismo estructural, complejidad armónica y sonido opaco son los ingredientes que despliegan GRIND-O-MATIC en un sucesor de Flower power, su anterior trabajo, que era mucho más divertimento y menos sesudo y denso.

Ni que decir tiene que esta premisa musical a mí me atrae mucho. Una de mis bandas favoritas es BRUTAL TRUTH y el citado álbum, por muy impenetrable que pueda parecer en primeras escuchas, es una joya de la música extrema, incluyendo su rayada final en bucle. GRIND-O-MATIC parten de ahí y cogen también referencias de “seguidores” de dicho sonido como DISCORDANCE AXIS o PIG DESTROYER, de los cuales también aplican la parquedad instrumental. Hasta algún devaneo de ácido sludge con armonías jazz tienen en el citado corte final, “A.I.”, que es colofón al desenfreno rítmico y sonoro previo. Así pues, si quieres saber en qué se traduce lo de “progresivo” en GRIND-O-MATIC es en su capacidad de trasladar un género tan directo como el grind a terrenos experimentales en sonido y en base instrumental.

Con estos ingredientes hay que estar sobre aviso. Pocos temas en Regular singularity tienen la etiqueta de directos o espontáneos. “Nutcracker” o “High tech wreck” y poco más. Hasta el inicio con “Big sister” es totalmente atípico para un disco supuestamente grind. Por otro lado tenemos el sonido. GRIND-O-MATIC ha optado en este trabajo, a diferencia de su predecesor Flower power, por dar densidad a su música con una producción infranqueable que forma parte del propio sonido del grupo y contribuye a la claustrofobia y a la ansiedad generada a lo largo de los minutos, algo en lo que sus progenitores espirituales BRUTAL TRUTH eran expertos. Esto le da un grado de caotismo a las partes rápidas que nos obliga a estar muy atentos. Y añade densidad y pesadez a las partes más lentas. Igualmente hace que la voz de Manu sea un instrumento más y se engulla entre los riffs, las disonancias y los golpes de bajo y batería que enmarañan las estructuras del grupo.

Los cortes que llegan a los tres minutos o se quedan cerca son los más disfrutables para mi gusto. Sin llegar al exceso final de “A.I.”, temas como la citada apertura de “Big sister” o el genial “The Methuselah mouse prize” parece que te golpean con varios temas a la vez y sin embargo todo tiene una coherencia. El contrapunto son los temas más caóticos y espeluznantes con voces de todo tipo, algunas procesadas, otras naturales, que son los que más me recuerdan a PIG DESTROYER y que nos taladrarán el cerebro con sonidos inhumanos. Insisto, todo ello con el valor añadido de la producción que me parece fundamental para conseguir esa singularidad pretendida por GRIND-O-MATIC.

Como se puede ver no estamos con Regular singularity ante un trabajo para todos los públicos, pero si te gusta la base de la que bebe, GRIND-O-MATIC probablemente ha logrado en este disco un producto lo más fiel posible al espíritu de túnel del viento y riesgo disonante que el grind avanzado a la BRUTAL TRUTH dejó en el aire para los anales de la historia. A tener muy en cuenta.

Comparte:

COMENTARIOS