GRIMUACK – Exsurgat Satanas, 2013

Enlaces: Facebook Otro enlace

mierdaParece mentira, pero GRIMUACK son ya unos veteranos en este mundillo extremo. Según nuestra exigente y snob web amiga Metal Archives, llevan en activo desde 1994, y sea cierto o no, al menos su primer disco, A.G.L.A. data del 98. Del año en el que Zubizarreta la cagó contra Nigeria en el Mundial de Francia, «casi ná» ha llovido. No obstante, y a pesar de todos estos años, este Exurgat Satanas es solo su tercera obra, tras el Goetica Summa de 2006. Los motivos de esta exigua discografía los desconozco, más allá de los numerosos cambios de formación, tal y como indican ellos, pero remarco el dato porque creo que es un factor que ha pesado en este nuevo álbum. 

Cada banda es un mundo, aunque las agrupemos en distintas categorías, cada una de ellas tiene un objetivo distinto y unas tareas a cumplir de otros. Con tal nombre para el disco, no es complejo descifrar qué tipo de Black Metal hacen los alicantinos. Simple, crudo y directo, sin más paliativos, de ese que sigue estrictamente y paso a paso las enseñanzas de BATHORY (de quien hacen una versión, precisamente), MAYHEM, GORGOROTH, y demás viejos dioses del género. Así que no han ido a experimentos sónicos, ni nada que pueda sorprender excesivamente. Son simple y llanamente una banda que se reúne para tocar lo que más les gusta. 

Por eso no puedo criticarlos por no innovar, o recurrir a los tópicos de siempre, pero si vas a hacer algo ya visto, para los fans de la vieja escuela, tienes que ser muy bueno, porque son los seguidores más exigentes (en contra del tópico de que cualquier mierda que suene producida en un 4 pistas en el váter de casa, ya les gusta). Y mal que me pese, este Exurgat Satanas todavía le queda por madurar. Y esto que no se malinterprete, pero no consiguen engancharnos, aunque sean 7 temas nada más, y ninguno de una duración excesiva. Todos rondan los cuatro minutos, salvo el tema homónimo que llega a los 7 y medio, pero se nota monotonía en el ambiente, por seguir excesivamente las líneas marcadas de sus ídolos. Ahora, eso tiene su contrapunto positivo, y es que la versión que se han sacado del «Man Of Iron» de BATHORY, es lo mejor del álbum. Primero porque demuestra que son unos fieles seguidores de la obra Quorthon, al elegir una canción no tan conocida, de uno de sus discos no tan famosos. Y segundo porque la conversión de esta balada acústica con toques folkies, a Black puro y duro es notable. Le dan un buen lavado de cara, y no le queda nada mal, con un par de solos inclusive que tienen ese aire épico que tanto le gustaba a Quorthon.

Por eso pienso que es una pena que los temas propios no tengan el mismo dinamismo. No hay malas ideas, hay buenos riffs repartidos por el álbum (los sombríos guitarreos de «Black Metal Manifesto» lo atestiguan), ni la producción es mala siquiera (la voz un poco más baja de lo que debería, tal vez), el trabajo de batería es impecable, como en el inicio de «Profetas del Holocausto» que nos recuerda cuando los MAYHEM o los primeros BEHEMOTH se ponían en plan punkarras. Pero esa sensación de querer destrozar el cuarto a golpes, se desvanece pronto, les falta trasladar ese encanto que son capaces de hacer con la versión de BATHORY al resto de cortes.

Sospecho que ese gran espacio entre discos, y sobre todo, los numerosos cambios de miembros les ha lastrado para mostrar más evolución entre estos. No son mancos, con tantos años en activo muestran que son unos supervivientes, y por eso pueden hacerlo mejor, aunque les falte constancia. Porque en el mundo de la vieja escuela, hay una competencia brutal, y se necesita algo más para destacar. Si ellos destacarán o no, es algo que el tiempo dirá.

firmapablobalbontín

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

COMENTARIOS