GosT (USA) – Valediction, 2019

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La saturación de bandas que pueblan los territorios de cada uno de los géneros y subgéneros del metal está dando lugar a que la música se parezca cada vez más al sector de la producción industrial. Se crean productos de consumo efímero que rápidamente son sustituidos por otros más novedosos. En esta fiebre por atraer el oído del público los ciclos de vida de los subgéneros cada vez son más cortos. Cuando uno nuevo aparece y tiene éxito, no tarda mucho en producirse una invasión de replicantes que pocos años después pasa a formar parte del inmenso catálogo de opciones.

El synthwave es un ejemplo perfecto de este efecto. Su fulgurante éxito dentro de una fiebre revival global ha producido auténticas joyas, pero también una pléyade de bandas clónicas que contribuyen al estancamiento del género más que a su desarrollo. Quizá por eso la mezcla de metal y synthwave suena tan fresca y sorprendente. Además de la extraña compatibilidad musical entre estilos tan diferentes, la curva de expansión está evolucionando de manera más suave, siendo que aún no se ha producido la explosión que lo popularice.

GosT es sin duda uno de los mayores exponentes de esta mezcla, con nada menos que seis discos a sus espaldas. Además de la abultada discografía, generada en apenas seis años, el dúo estadounidense ha sabido mantener una inquietud constante en su manera de componer, explorando nuevas fórmulas en cada álbum.

Con Possessor su sonido alcanzó unas cotas muy altas de experimentación hasta llegar a lo bizarro. Tras haber forzado a propósito los extremos de ambos géneros, regresan con Valediction con un cambio sustancial. Siguen presentes los momentos de metal extremo fiero y contundente, así como los pasajes puramente electrónicos, pero en esta ocasión parecen combinados de manera más fluida, centrándose en lograr un resultado homogéneo en lugar de jugar con el contraste.

Relentless passing” comienza sin miramientos con un black crudo y frenético que tarda poco en cambiar de tercio. En esta ocasión parece más cercano al darkwave que al synthwave, sonando más oscuro. 

Una de las evoluciones de Valediction consta precisamente de estos cambios de registros en los que se acerca a otros estilos próximos pero diferentes. Aunque algunos temas, especialmente  “She lives in red light (devine)”, sí siguen una línea reconocible de synthwave, otros como “Wrapped in wax” se orientan hacia un industrial que recuerda levemente a MARILYN MANSON. “Dreadfully pious” en cambio se aproxima al electropop y el synthpop, con ritmos más bailables y sintetizadores discoqueteros, que se acentúan hasta rozar el EBM en “Push”. 

Estas variaciones dentro del género electrónico irán combinándose también con pasajes de metal, unas veces agresivos y otras más atmosféricos e industriales. El agudo contraste, a pesar de ser manejado con una fluidez mayor que en Possessor, no deja de producir fuertes variaciones que contribuyen a potenciar las sensaciones. La ya mencionada “Relentless passing”, “Timeless turmoil” o “Severance” suenan endiabladamente feroces debido a ese contrapunto entre el metal y lo electrónico. 

Continúa siendo una banda vetada para los oídos más puristas o conservadores, pero es un hecho que, en lo que hacen, se han ganado a pulso un lugar entre los mejores. A pesar de no haber logrado cosechar el éxito conseguido con Behemoth, GosT han continuado labrando una carrera que se afianza con cada lanzamiento como un clásico, al tiempo que continúa a la vanguardia. Valediction es un paso más dentro de la continua exploración en el universo de infinitas posibilidades tras la mezcla de subgéneros musicales, que hasta el momento han mantenido con la justa medida de experimentación sin perder la coherencia conceptual.

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