GOD DETHRONED (NLD) – Illuminati, 2020

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Ya son veintinueve años los que lleva GOD DETHRONED en las trincheras, con algunos parones entre medias, pero al fin y al cabo son veintinueve años defendiendo el escudo del underground con ferocidad y autenticidad. Estas auténticas leyendas vuelven con un nuevo LP tras haber almacenado otros diez en su discografía durante todos estos años, además de una demo del 91, un split del 92 junto a HEADHUNTER y un recopilatorio de principios de los dos mil. Sea como fuere, desde hace años siempre ha habido algo de GOD DETHRONED sonando en mis auriculares o en mis altavoces, aunque les perdí un poco la pista tras aquel fabulosísimo The toxic touch, quizá uno de mis discos de metal extremo favoritos, que ya es decir mucho. 

Con aquel disco consiguieron sorprender a propios y a extraños con una equilibrada mezcla de death metal clásico, death metal melódico y groove que enganchaba como la más pura de las drogas. Pues bien; con este Illuminati, GOD DETHRONED ha conseguido volver a reinventarse sin perder esa esencia que les hace tan reconocibles, pero al mismo tiempo sin involucrarse demasiado en la innovación dentro de un género que tantas opciones nos ofrece a día de hoy.

Pero los clásicos siempre están ahí para recordarnos que por algo son precisamente eso, clásicos. Y es que, claro, aunque hagamos mención a esa innovación que ha ejercitado GOD DETHRONED en su arte, tratándose de una banda que lleva desde principios de los 90 ejecutando un death metal blackerizado a la antigua usanza, esta marcada base old school la vamos a poder percibir en Illuminati.

Siguen esos riffs asesinos comandando el grueso de las obras de estos neerlandeses, machacando tu tímpano de manera primitiva pero al mismo tiempo con mucha clase, como un monstruo que sería capaz de matarte con sus fauces y garras, en pelota picada, pero lo hace vestido a lo Hitman y con una pistola con silenciador. Puede que la incorporación de Dave como nuevo guitarra solista le haya dado a la banda un poco de frescura en ese aspecto, pues los solos han sido dotados de una presencia más majestuosa y firme, sonando con más sentido y llevados a cabo con mucho criterio. 

También continúan esas alusiones melódicas, marca de la casa, aunque en ocasiones se mantienen en el limbo entre el death metal y el death metal melódico. De igual modo, continúa la forma de Henri Sattler a las voces prácticamente intacta, feroz, visceral y con un espectro de registros que, a pesar de no ser demasiado amplio, es reconocible como pocos.

Asimismo, las composiciones contienen mucha más variedad que en anteriores entregas, como en el caso de su anterior opus, The World ablaze, en el que muchos temas se parecían demasiado entre sí. Gran parte de la culpa de esto es de Michiel, quien parece haber prestado mucha más atención a lo que piden las guitarras en cada momento, dejando pausa cuando es necesario y arremetiendo con obliterante tralla cuando es irremediable.

Pero sin duda la gran novedad en este redondo son los fondos de teclados. Ya empleados con anterioridad en la discografía de GOD DETHRONED (sobre todo en The toxic touch), en esta ocasión se les ha dado mucho más protagonismo, ya sea por cantidad de fragmentos en los que éstos apoyan al resto de la instrumental o por tema de niveles, sonando mucho más perceptibles que nunca. Esto, desde mi punto de vista, ha incrementado la profundidad de las composiciones, además de ganar atmósfera y ambientación que crean una comunión perfecta con la imagen que nos presenta Illuminati en portada.

Misterio, misticismo y death metal en estado puro para avalar la vuelta de estos titanes, que tienen calidad, experiencia y recursos de sobra para no defraudar nunca.

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