GAEREA (PRT) – Limbo, 2020

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Cuatro años después de comenzar su andadura, la formación portuguesa de black metal GAEREA sigue sin revelar la identidad de sus integrantes, manteniéndola oculta tras una capucha negra. Han sabido dar un halo de misterio a la banda, un gancho atractivo (aunque cada vez menos novedoso) para el tipo de propuesta musical que ofrecen. No obstante, este gancho de poco serviría si la propuesta que hubiese detrás no estuviera respaldada por un buen contenido. Este no es el caso de GAEREA, o al menos es la sensación con la que me quedo después de escuchar su último trabajo titulado Limbo, publicado el pasado julio del presente 2020.

El álbum consta de seis cortes con una duración total de cincuenta y un minutos. Los temas son largos y nos sumergen en un mundo agónico y enfermizo del cual solo saldremos de forma abrupta al final de cada canción. Y es que a excepción de “Mare” el resto de canciones finalizan de sopetón, como si despertásemos de una pesadilla. Únicamente dispondremos de un par de segundos para descansar, antes de que los desgarradores gritos del cantante nos atrapen de nuevo en un limbo sonoro y musical. Los guturales, potentes y desesperados, tienen sin duda un peso importante a la hora de crear tensión. Aunque en menor medida, también hay cabida para un registro vocal limpio. Este queda relegado a los coros, con aire clerical, que aparecen de forma discreta en varios cortes.

Gracias a una buena producción musical, GAEREA consigue sacar un sonido envolvente que se complementa muy bien con la parte vocal. Sin ser especialmente novedosos, logran captar tu interés con canciones donde no faltan los recursos típicos del género. La alternancia entre ritmos lentos de batería y el estallido ametrallador del bombo en las partes más rápidas, junto al característico tremolo picking de las melodías de guitarras, hacen que los temas sean dinámicos y amenos.

En el disco podemos encontrar dos tipos de cortes bien diferenciados. Unos más directos y cañeros; otros con una progresión más lenta y una mayor alternancia entre rapidez y reposo. Aunque todos comparten un denominador común: buenas composiciones. “Gare” es un claro ejemplo del primer grupo. Su estallido inicial de guitarras y batería apenas te da tregua en los siete minutos que dura. En el otro grupo, abriendo el álbum, nos topamos con “To Ain”; donde a mitad del tema se baja la intensidad para ofrecernos un pasaje más relajado y propio del black metal atmosférico, influencias que encontraremos a lo largo del disco.

Por último, no me gustaría finalizar la reseña sin mencionar el cuarto corte, “Conspiranoia”. Con un inicio magistral de tres minutos y medio consigue describir a la perfección la imagen dantesca de la portada hecha por el artista e ilustrador Eliran Kantor. Una portada desgarradoramente maravillosa.

Si hay algo que siempre me ha fascinado del black metal ha sido su capacidad para crear ambientes y sumergirte en ellos. Incluso sus inicios, a pesar de la pésima producción (adrede o no), tenían ese gancho gracias a sus guitarras afiladas y machaconas. Si a esta cualidad en apariencia innata al género le añadimos los avances tecnológicos al servicio de la producción musical; tenemos que a día de hoy es la vertiente más hipnótica del metal. La banda portuguesa no solo parece tenerlo claro, sino que también sabe cómo ponerlo en práctica.

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