FUNERAL MIST (SWE) – Hekatomb, 2018

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Si bien hace poco comentaba en la crítica de CRAFT que 2018 estaba siendo un gran año para el black metal, aquí vengo con uno de los trabajos que nombré entonces, uno de los que demuestran que el black metal está en pleno esplendor y, mucho más aún, que la escena sueca puede pelear mano a mano con las potentes escenas de Islandia, Francia o Polonia, algunas de las más en forma a día de hoy, además de tratarse de cuatro de mis preferencias a la hora de buscar black metal por países.

Veinte años han pasado desde aquel maravilloso EP titulado Devilry, con el que FUNERAL MIST irrumpían definitivamente en la escena black metalera mundial, y parece que el tiempo no haya pasado por este combo de otra manera que no sea para bien. Tras otros dos discos, Salvation y Maranatha (2003 y 2009 respectivamente) siguen en forma y parecen haber superado su nivel con creces, ya que, aunque ambos discos me gustaron, ninguno de ellos me transmitió lo que Devilry. Pues bien; con este nuevo trabajo se la han marcado. Han evolucionado su sonido completando algunos aspectos de sus anteriores trabajos que flaqueaban un poco, haciendo que el conjunto de los cortes suene más homogéneo, mucho más compacto y, por consiguiente, que el redondo se haga mucho más disfrutable.

Arioch, conocido por sus andaduras en MARDUK (otros que se han cascado un discazo este 2018) como Mortuus, es el artífice de toda la base musical, en la que parece que ha mamado de Morgan, su compañero en MARDUK, parte de la inspiración para crear Hekatomb, ya que ha imprimido más velocidad a algunos de los temas, imprimiendo más agresividad a los riffs de guitarra y por tanto también en algunos de los casos, así pasa con la batería. Es cuando suena ese tipo de riffs endemoniados, en los momentos en los que más me han recordado a 1349 o a los propios MARDUK, poniendo a prueba la rapidez y resistencia de Lars B, encargado de las baterías, siendo además el único músico de sesión en este disco.

Me gusta mucho que haya experimentado con algunos recursos como el de dejar a las guitarras solas, sin percusión que las acompañe, como bien ocurre en “Shedding skin”, uno de los pepinazos del disco ‘imo’, riffeando durante unos compases y dándole un momento de incertidumbre al corte, muy guapo. También me molan mucho las voces malrolleras con las que comienza “Naught but death”, las cuales van sonando de cuando en cuando a lo largo de la canción, como si de un mensaje subliminal de muerte se tratase.

Por supuesto, la voz de Arioch también me ha gustado muchísimo desde que le escuché por vez primera, siendo una de las más particulares y con más personalidad dentro del metal extremo; siempre sabe poner los acentos adecuados a la pronunciación para enfatizar palabras o incluso frases y darles la importancia requerida para cada momento. Además de esto, tiene un registro de rangos medios súper amplio, además de hacer las modulaciones con una técnica PERFECTA.

Poco más podría añadir además de que la producción es impecable y totalmente hecha para el disco. Como ya he dicho en otras ocasiones, hay un sonido concreto para cada disco y en este se ha clavado a la perfección. De cabeza al top diez blacker de 2018.

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