FROM THE BOGS OF AUGHISKA (IRL) – Mineral bearing veins, 2018

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A lo largo de esta década que ya finaliza, el black metal ha pasado de ser un paragón de la autenticidad, el kvlt y el arenque noruego a uno de los géneros más fértiles y proclives a la experimentación. Desde su vertiente más americana, el post-black y el shoegaze, pasando por el industrial, la eléctronica (aunque esta ya estuviera presente cerca de sus inicios, en forma de dungeon synth), numerosos artistas han aportado su granito de arena para dotar de diversidad a un género que, en un principio, no parecía dar mucho de sí.

En el caso que nos ocupa, el conjunto irlandés FROM THE BOGS OF AUGHISKA aporta una perspectiva que en cierto modo es bastante innovadora, y es que en este Mineral bearing veins podemos encontrar tanto black metal y dark ambient (géneros que suelen ir de la mano) como partes acústicas, coros, una canción tradicional en gaélico e incluso una historia sobre las movidas de un arbusto maldito contada por el aparentemente conocido «seanchaí» (narrador de historias tradicionales irlandesas) Edmund Lenihan. Como esto no se trata más que de una crítica musical sin demasiada ambición, no me centraré en qué es lo que nos están contando específicamente; como mucho, quiero incidir en de qué manera estas partes habladas aportan algo al plano musical. Además, así me libro de tratar de traducir algunas partes realmente difíciles de entender…

Lo primero que se le tiene que reconocer al álbum es su capacidad para sumergirnos en el contexto que FROM THE BOGS OF AUGHISKA pretende transmitirnos. La rocosa y áspera costa oeste de Irlanda es el telón de fondo en el que la música de la banda se inspira ampliamente, hasta el punto en el que se nos da a entender que la segunda no podría llegar a existir sin la primera. El breve fragmento acústico «Scuabtuinne» con el que se abre el disco da paso al primer tema propiamente dicho, «Poll an Eidhneain«, no sin empaparte antes (literalmente) con una buena dosis de sonidos ambientales de aguas subterráneas goteando y demás ruidos por el estilo. Este tema es un buen ejemplo del tipo de black que practica la formación: poco que comentar en el aspecto melódico, que es más bien convencional, pero ya desde los primeros compases encontramos elementos que añaden algo innovador. Sonidos electrónicos secuenciados, coros cantados, un marcado énfasis en los efectos ambentales… En general, se trata de un buen conjunto de aportaciones para enriquecer la atmósfera del álbum, pero uno acaba por preguntarse hasta qué punto todo esto acaba dejando en un segundo plano la música propiamente dicha.

Y es que esta es quizá la principal crítica que se le puede achacar a este trabajo. El black metal es un género que, sea por sus orígenes históricos, sea por sus rasgos musicales, permite imbuir a sus composiciones de un aura mística muy particular, y explotar esta faceta siempre resulta interesante si se hace correctamente. Sin embargo, cuando cargas tu música de efectos especiales, partes habladas, interludios atmosféricos, voces en off y, en definitiva, toda la carga extramusical que este Mineral bearing veins lleva encima, puedes llegar a perder de vista que la música no puede dejar de ser el principal pilar sobre el que pivotan el resto de aspectos (o al menos es así en mi humilde opinión). FROM THE BOGS OF AUGHISKA parece perderse un poco entre tanto atrezzo, y es una pena porque musicalmente podría haber llevado las cosas bastante más lejos. No todo es malo por eso, y es que cuando les da por hacer black propiamente dicho, los irlandeses se desempeñan con bastante soltura, aprovechando la atmósfera de la que no he dejado de hablar para dotar a su música de mayor fuerza. Solo faltaría que la proporción de música respecto al resto de elementos fuese más generosa, ya que en todas las canciones de las que se compone este disco, de cada una por lo menos un tercio de la duración está dedicado a efectos y sonidos puramente ambientales. Mención aparte merece la curiosa «An Spealadoir«, el tema tradicional que he mencionado al principio, que conecta bastante bien con el final del tema anterior y aporta un punto de originalidad muy peculiar.

La producción, si bien es inevitablemente propia de un grupo amateur, presenta una serie de altibajos. Como puntos negativos, debe decirse que las guitarras están un poco hundidas en la mezcla, lo cual nos impide apreciar con total claridad qué es lo que están haciendo. La batería, en cambio, está excesivamente alta, y el conjunto acaba transmitiendo una sensación de que cuesta escuchar bien la música, especialmente en las partes más aceleradas. En contrapartida, como aspectos positivos, me gustaría resaltar el buen trabajo realizado con la voz. Un purista dirá que está demasiado procesada, y que tiene una tonelada de efectos encima; puede que tenga razón, pero eso no quita que el efecto que acaba creando le siente como anillo al dedo al resto de la música.

En definitiva, se puede decir que Mineral bearing veins es una obra con un punto de partida interesante, pero se queda a medio gas al querer hacer demasiadas cosas y no acabar de brillar en ninguna de ellas. Esto resulta aún más acusado teniendo en cuenta el bagaje de la banda en el subgénero del dark ambient, apreciable en este trabajo, y es que les falta desarrollar mucho más su faceta black para podernos ofrecer algo mejor en un futuro.

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