FRIJGARD (CHE) – Chapter zero, 2019

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KROKUS, CELTIC FROST, TRYPTIKON, CORONER, ELUVEITIE, BÖLZER, ABINCHOVA, SCHAMMASCH, ZEAL AND ARDOR, DARKSPACE… son solo algunos de los muchos ejemplos que podría poner para que, con poco, caigáis en la cuenta de la calidad que sale del país del chocolate y los relojes. Suiza, a pesar de ser un país pequeño (ocho millones y medio de habitantes concentrados en una superficie de menos de cuarenta y dos mil kilómetros cuadrados), como podéis leer, y si queréis podréis comprobar escuchando, tiene una cantidad de bandas de primer nivel que la pone como una de las escenas más potentes del viejo continente.

En el caso que hoy nos ocupa, venimos con otra banda helvética, FRIJGARD, formada en 2009 y con una demo y tres largas duraciones. El que nos entregan en esta ocasión es el que hace tres, editado por Art Gates Records y titulado Chapter zero. ¿Qué es lo que nos encontramos en este trabajo? Pues vamos a comentarlo.

No estamos ante una revolución en el estilo, pues se trata de un trabajo de pagan black metal que puede recordar a grandes del género como DRAUGNIM, los primeros VARG, IVENBERG o NASTRANDIR, aunque estos FRIJGARD quizá emplean algo más la melodía que alguna de estas bandas. Imperan los medios tempos, metal extremo poderoso, pero a medio gas, sin velocidad, ni blast beats, ni dobles bombos vertiginosos: todo tiene una cohesión y un sentido, pues las guitarras piden eso, una marcha constante, como si de mansas pero peligrosas y grandes bestias caminasen esperando a que alguien les provoque para arrollar con fuertes y potentes zancadas.

Eso evocan esas guitarras que basan las estructuras más en ‘riffeo‘ de acordes que en tremolos, aunque también echan buena mano de arpegios muy bien aplicados para hacer transiciones o bien para dar paso a las melodías de las que antes hablaba. De todos modos, en alguna ocasión, cuando echan mano de los tremolos más característicos del género, da la sensación de que algunas notas suenan disonantes y no en el buen sentido, rompiendo la armonía general y convirtiendo esa sensación de bestia gigante, que puede acabar contigo con tan sólo el retumbar de sus pies, en un ser inseguro y con falta de experiencia. Sé que no es así, dada la trayectoria musical de FRIJGARD, pero igual haría falta repensar algunas partes antes de incluirlas en las versiones finales de los temas.

Me ha gustado mucho el color y la técnica de Sandro en las líneas de voz, dominando con facilidad los registros guturales medios y recordando un poco en alguna ocasión al mítico Abbath. Además, la métrica con la que va soltando las sílabas va muy acorde a la solemnidad con la que acontecen los pasajes instrumentales, creándose una comunión imponente y poderosa.

Poco más que añadir sobre un disco correcto, que no destaca sobre otros trabajos recientes del género pero que muestra muy buenas maneras y deja entrever que, en un futuro, FRIJGARD podría sacar trabajos mucho más maduros y potentes. Esperemos que así sea.

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