FOSCOR – Les irreals visions, 2017

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Como bien indiqué en la crítica del Those horrors wither, el nuevo camino que tomaban estos catalanes con aquel trabajo les otorgaría el éxito que tan merecidamente se han ganado ante propios y extraños, y bien…tres años después, aquí tenemos a FOSCOR: editando disco en catalán con Season of Mist, uno de los sellos extremos más importantes del planeta, con dos cojones.

Ya no sólo me alegro por ellos en este aspecto, ya que aunque como dijera anteriormente, es totalmente merecido, me alegro por las bocas de unos pocos que los criticaron en su día con la dirección que tomaba la banda con su anterior LP. Pero bueno, dejando de lado este venazo de ‘justicia divina de barrio‘ que me ha dado, he de decir una vez más que Fiar y cía se han vuelto a reinventar y a superar, coincidiendo con muchos compañeros, tanto dentro de los medios como de la escena extrema estatal, en que estamos ante uno de los trabajos del año.

Han sabido retomar su actividad creativa justo donde la dejaron; es como si Those horrors wither hubiera sido el aviso o la pista de la que sería la madurez definitiva de la banda, ya que han evolucionado ese prototipo de dark metal que presentaban en 2014, en un acto deliberado de oscuridad progresiva, en el que la ejecución y la composición bailan juntos y de manera sensual, engatusando los oídos del que escribe estas líneas y dibujando grises y oscuras atmósferas, con la misma gracilidad con la que unas gotas de tinta negra crean enrevesadas figuras en el agua.

Esta es una de las decenas de sensaciones que me ha causado Les irreals visions, pasando de la desesperación espiritual a la melancolía o de la tristeza a la rabia con una pasmosa facilidad y destreza. Pero si hay una sensación que me ha inundado al analizar esta maravilla auditiva, ha sido la inquietante tranquilidad que transmite. Las suaves melodías de las voces de Fiar en comunión con las sofisticadas atmósferas que confeccionan las guitarras y los detalles de los fondos de teclados es exquisita. Es uno de esos casos en los que se nota por todos los poros que una obra está hecha por y para el sentimiento y eso lo es todo en la música, componer con sentimiento y plasmarlo sin pensar en el qué dirán. Letras que reflejan los rincones más recónditos del pensar y del alma humana, miedos y esperanzas. ¿Hacen falta más motivos para pensar que estamos ante uno de los mejores discos del año?

Pues aunque no haga falta, demás de todo esto, la versatilidad del álbum es tal, que pasan por tantísimos estados que es dificilísimo imaginar dónde estará el tope de la creatividad de FOSCOR, sonando progresivos, atmosféricos, oscuros, con ramalazos avant-garde, rock, destellos de lo que fue su pasado black metalero, con riffs más rasgados o incluso rápidos blast beats y alguna voz más extrema (como en “De marges i matinades”). Tocan tantos palos, que sorprenden con la inclusión de algún trozo de bandoneon con el que me han terminado de tocar la fibra.

Todo está aplicado en su medida justa y la producción es la adecuada a lo que el conjunto de la música y su mensaje piden, así que si después de leer esto no te apetece adentrarte en Les irreals visions, deberías hacértelo mirar.

 

 

 

 

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