FOSCOR (ESP) – Les irreals versions, 2018

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Con más retraso del que me gustaría me vuelvo a reunir con la pantalla, con los lectores y con la música, para analizar otro opus creado por una de las bandas que, para un servidor, representan uno de los máximos exponentes del metal patrio en Europa y, muy probablemente dentro de poco tiempo, en todo el globo.

Os hablo de FOSCOR y de su más reciente lanzamiento, Les irreals versions, que recoge, con un punto de vista distinto al que nos tienen acostumbrados, cinco temas de su aclamadísimo Les irreals visions, más un sexto corte extraído del trabajo que supuso el puente de conexión en su transformación, Those horrors wither.

Lo cierto es que FOSCOR es una de esas bandas que, al igual que pasa con alguna otra como ULVER, por poner un gran ejemplo, si hiceran un disco de flamenco, de drone, de música tribal del Himalaya o de trapcore progresivo, lo harían bien. Donde hay criterio y buenas formas solo puede emanar buena música, sea el estilo que sea. En este caso, los catalanes experimentan con sonidos que no les son extraños, pero los llevan a un nivel muchísimo más etéreo, más atmosférico y ambiental. Parecía que tras Les irreals visions no podían llevar ese sentimiento tan fantasmagórico y melancólico al mismo tiempo más allá de lo que lo llevaron en esa maravilla de álbum.

Sí que es cierto que en este caso la carga metálica es muchísimo menor, ya que la distorsión ha sido eliminada, casi erradicada diría, quedando como máxima representante del metal la percusión, a la que también han visto a bien bajar de revoluciones; tal es el requerimiento de Les irreals versions. Lo mejor de todo es que han conseguido mantener la esencia que tanto esfuerzo les costó crear para su anterior acto. Es admirable el gusto y la delicadeza con la que han trasformado los temas, sobre todo “L.Amor.T”, desde mi punto de vista el más complicado de adaptar de todos. Pues a pesar de no formar parte de Les irreals visions, como ya comentaba, lo han integrado de manera magistral junto al resto de cortes, consiguiendo un producto nuevo pero que no suena extraño, gracias, sobre todo, a que se han mantenido muchas de las melodías principales, tanto en las líneas de guitarra como en las de voz.

Y qué decir de la voz. Hace tiempo que soy fan declarado de Fiar y, del mismo modo que pone el alma en cada sílaba que emana, es el alma de la banda, pues su voz es igual de etérea que la base musical, fundiéndose ambas entre sí con gracilidad, y eso es algo al alcance de muy pocos.

No puedo decir mucho más sin caer en la reiteración, pero sí puedo decir que FOSCOR, como las pilas Duracell, nunca fallan y a mí me han vuelto a embaucar una vez más en poco tiempo.

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