FIURA – Guadalajara – 24/02/12

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El evento del pasado viernes, en el Teatro Moderno de Guadalajara, tenía un carácter plenamente social. Y es que los beneficios de cada entrada irían destinados a APRODISFIGU (Asociación Provincial de Disminuidos Físicos de Guadalajara), la cual está inmersa en un expediente de extinción de empleo.

Quizás por ello, y por el público fiel que suelen tener los locales FIURA, uno esperara una mayor afluencia de gente. No es que la entrada fuera paupérrima (a estas alturas unas 50 personas no es mal dato en la capital de La Alcarria), pero dado el número de familias afectadas, y el hecho de que el Teatro suele tener un público devoto de su programación habitual, hiciera que uno viera en cierto modo el único déficit del evento.

Respecto a la fidelidad del público de la sala, uno recuerda aquella actuación de los albaceteños KAYSER SOZÉ,  en enero de hace tres años, donde nadie (o casi nadie) conocía ese hard 60’s / 70’s de la banda y, sin embargo, acudió a ver qué ofrecían.

Esperaba algo de eso, a lo cual ayudara la asistencia masiva de familias y conocidos de los afectados, y el público que suele meter FIURA ya de por sí, que junto a los solamente  5 euros que costaba la entrada, podrían haber provocado una asistencia mayor. En total, medio centenar de personas –como indico- no es mal dato, pero la ocasión pintaba para haber doblado esa cifra.

FIURA no es un grupo que nunca me haya enamorado. Soy sincero. Practican un rock bastante personal, pero alejado de mis gustos clásicos y más cercanos a otros “palos” afines al movimiento heavy. Quienes me conocen bien lo saben, y quizás por eso valgan más (de alguna manera) mis sensaciones vividas en todo el concierto y al final de éste, todas positivas.

Lo primero que he de decir, es que FIURA no suena igual en directo que en disco. No sé si a las producciones de su recién editado “La Revancha Nos Tendrá Que Hacer Sentir Mejor” o su anterior  “Las Raíces del Árbol Caído” les falta algo, pero no respetan, ni mucho menos, la potencia que tiene la banda en vivo.

Ya esto me lo había advertido un buen amigo mío, conocedor de la música de FIURA, y tenía ganas de comprobarlo. Una duda que se me planteaba era ver el enfoque que haría el grupo al actuar en un teatro, y ante un público joven, pero también mayor, a partes iguales. Esto último era en cierto modo el motivo de mis dudas.

Y ¡voilá! Jose, Kike, Chache y Alberto no se cortaron un pelo, acentuando esa contundencia y potencia de sus discos en directo, pero adaptando, por otra parte, su estrategia al actuar en un recinto así.

Y es que el grupo nos deleitó con su rock –así, a secas, aun con infinidad de matices- pero incluyó tres cortes acústicos, a la vez que nos ofreció un espectáculo audiovisual. Y es que en una pantalla detrás del batería Alberto, se proyectaban imágenes, desde el principio hasta el final, una detrás de otra, las cuales favorecían esa perfecta comunión entre música y arte visual. Magnífica idea, bien implementada. Primer punto positivo.

Las luces se apagaron a las 21:35h, y se encendió en cierto modo ese sentimiento de intimidad, de por fin ver un concierto sentado en una butaca (aunque había fieles del grupo en un lateral de pie) con apenas iluminación y con una banda desnuda musicalmente encima del escenario.

Me consta que es difícil tocar así. Al menos es algo totalmente diferente a lo que solemos vivir en los conciertos de rock. Los músicos no ven al público, y en cierto modo actúan “a ciegas”, sin ver los gestos de aprobación o reparo de los asistentes. Aun así se vio a un vocalista, Jose, fantástico en todos los sentidos. Ataviado con una camisa blanca, lo dio todo desde el minuto uno, cantando fielmente los temas de sus dos discos,  y con un sentimiento difícil de reproducir. Me gusta. No es la estética típica rockera la del cantante, pero en esta ocasión armonizaba con la situación.

Chache y Kike, al bajo y guitarra respectivamente, rayaron a un buen nivel, y Alberto sencillamente brutal a la batería. Quizás sea la violencia personificada de FIURA (ayudado en la base rítmica por un bajo contundente), en contrapunto al sentimiento más melódico de Jose a las voces. Y es que los dos me gustaron especialmente.

FIURA empezó con Azufre, de su nuevo disco, el cual me pareció aún más largo que en el cd, siguiendo con Abstracto, que me gustó bastante más que en estudio. Ya en ese primer silencio entre canción y canción, se pudo ver a un público muy agradecido con la banda, convirtiendo ese mutismo tan propio de teatros en aplausos bastante dilatados.

Conversos es de los temas que más me gustaron, y donde creo que el grupo amplia su espectro musical (aún más), con una buena labor de Kike a la guitarra. Las palabras “oscura y violenta” , junto a las imágenes de nubarrones en la pantalla gigante, aproximaban un poco más la canción a nuestros oídos –y vista.

Antes de seguir con Estremecedora, Jose hace explícitas sus dudas acerca de cómo están sonando, admitiendo que actuar en un reciento así es algo nuevo para ellos. Pero no podía ir mejor. Por cierto, canción ésta que seguía el recorrido especial de la noche, y en la que se veía, quizás más que en otros temas, esa base ecléctica tan propia de FIURA.

Gris Esperanza era el primer tema nuevo, no incluido por tanto en su último disco. Jose transformaba esa ilusión o anhelo grisáceo en sentimiento, con un Chache marcando unas líneas de bajo desnudas que me gustaron especialmente. Muy rico estructuralmente, y es que pienso que uno de los puntos fuertes de la banda es precisamente eso: su riqueza y acierto en estructurar sus temas, pareciendo a veces éstos un tanto caóticos, aunque formando algo muy, muy coherente.

Norte continuó, haciendo un nuevo guiño a su primer disco, con Alberto una vez más brutal a la batería (fantástica su actuación aunque errara en Cariño Sé Tú Más Inteligente, uno de los cortes nuevos que aún tienen que ensayar más por lo que se vio). Pero antes de ese tema llegó, entre otros, Soberana Esperanza, donde antes de comenzar, Kike tuvo que afinar la guitarra. “Mierda guitarra” le decía Alberto, en tono jocoso, desde detrás… No me gustó Soberana Esperanza, aunque sí me quedé especialmente con el bajo de Chache, más visible.

Y entonces llegó uno de esos momentos especiales en una noche de este tipo. Estratégicamente diseñado para el público habitual de la sala. Jose se cuelga la guitarra acústica, mientras Kike presenta las tres siguientes canciones: Visceral, Rojo Intenso y Qué Serías Capaz. El vocalista queda solo encima de las tablas, y el resto del grupo se sitúa sentado en la primera fila de butacas (grande la comunión y cercanía con el público). Visceral precisamente no fue el corte, pero sí el sentimiento, con los asistentes acompañando con palmas y con Jose, al final del mismo, bromeando acerca de que pensaba que todos nos habríamos ido ya.

En Rojo Intenso subió Kike con la eléctrica, y en Qué Serías Capaz el turno fue para Chache, aun respetando lo acústico de las composiciones, cerrando un formato muy acorde para el tipo de recinto en el que nos encontrábamos.

El grupo cambió el chip y electrifica su sonido con el ya citado Cariño Sé Tú Más Inteligente, Caballos y Cuervos (donde Jose deja la acústica finalmente y por momentos se aleja demasiado del micro) y la oscura Vulnerable Mentiroso.

Incluso tuvieron tiempo de versionear un tema de MUSE, Histeria, en el cual Kike vuelve a afinar nuevamente la guitarra, esta vez sobre la marcha.

Todo terminaba y el grupo agradece la labor de los técnicos de sonido, entre los que se encontraba Hugo, de la banda local EPIDEMIA, interpretando Los Actores y La Respuesta. Justo antes de éste último, sube al escenario una representante de APRODISFIGU para agradecer a FIURA la idea de organizar este evento.

Poco más. De hecho todo había terminado, con un grupo que –me dio la sensación- esperaba que no se encendieran las luces y pusieran la música post-concierto tan rápidamente, ya que marcharon a los camerinos un tanto dubitativos. De hecho, en el set list habían anotado otro tema nuevo, Nómadas, el cual no pudimos oír esta vez, y que dejaremos para la próxima ocasión.

Y la habrá, al menos en mi caso. A un servidor le convenció el espectáculo. Le gustó especialmente el mini-universo que se creó en el Teatro Moderno de Guadalajara, con una base asentada –como no podía ser de otra forma- en la música de FIURA, pero con un set list y formatos estratégicamente elegidos para la ocasión, con un espectáculo audiovisual enfatizado por las proyecciones y que ayudó a hacer de esta cita algo especial. Vaya si lo fue.

FOTOS DEL CONCIERTO:

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