FEED THEM DEATH (GBR) – Negative, 2021

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Sea esta reseña positiva o negativa, el impacto en el día de Void, el hombre detrás de proyecto unipersonal, será limitado. Porque, diga lo que diga, el músico italiano afincado en Londres seguirá teniendo una visión muy clara de cómo hacer las cosas en FEED THEM DEATH, y al final de ese día importará mucho más la perspectiva y metas que se ponga él mismo que visiones externas del proyecto. 

Es el aspecto más positivo y el que más pesa a la hora de hacer música tú solo, no habrá nadie para decirte dónde están los límites o que esto no debería hacerse. Por ello FEED THEM DEATH, que ya va por su tercer disco en cinco años, es una aproximación peculiar al brutal death metal y al grind. No tanto como para ser revolucionaria, innovadora o extraña en exceso, pero sí bastante llamativa. 

Lo interesante es el añadido de industrial y noise a lo que podría haber sido un trabajo de brutal death/grind bastante normalito. Lo malo es que este peculiar añadido no aparece hasta literalmente la mitad de la obra. Hasta entonces la música creada por Void es la que uno puede esperar: baterías programadas a muchísima velocidad y que, inevitablemente, tienden a repetir ritmos, riffs de death metal norteamericano y otros más hardcore a lo SUFFOCATION/DYING FETUS, y voces que alternan entre el gutural profundo y el rasgado. No obstante, ya aquí podemos escuchar ciertos acordes sueltos que resultan desconcertantes por lo inesperados que son. Algo que, supongo, habrá sido hecho de manera consciente. Pero, en cualquier caso, nada fuera de lo común. 

Todo cambia en «Our cruelty to reality (Evokism IV)«, que se zambulle de golpe en el noise y el industrial y que sería más adecuada para la banda sonora de un juego tipo The evil within o largometrajes como Session 9. Una especie de horror lento que se cocina a través de ruido blanco, samples hablados o notas de piano sin aparente relación. A partir de aquí, aunque no podamos hablar de un giro de ciento ochenta grados, es más que evidente que esta segunda parte se abre más a esta clase de sonidos. «An objective tragedy» abre con un desagradable zumbido, continuación de lo recién escuchado (aunque después se vuelva todo bastante normal), «The undeground unveiled» sufre un lapsus temporal en el dark ambient, y «The idiotic yearning for more (Barbarism of perfection)» se atreve con coros limpios, notas disonantes y una base rítmica lenta y mecánica al estilo de GODFLESH. Aunque, de nuevo, estos paseos experimentales siempre estarán supeditados a las máximas del death/grind. 

Pero la pregunta que cabe hacerse es: ¿por qué no ha arriesgado más? Los resultados en la segunda parte de Negative avalan al proyecto y sin problemas podían haberse extendido a la primera, que, sin ser mala, acaba siendo devorada por su otra mitad, que se arriesga a saltar y no cae. Si fuese todo un desastre al salirse del camino establecido, entonces sí que recomendaría a Void que se ajustase al plan. Pero no es el caso, y esa actitud de molestar e incomodar al público, que aplaudo, se queda corta.

Aun con todo, la suma de las partes sigue siendo satisfactoria, resultando media hora exacta que pasa de manera bastante ágil. Y por mucho que diga que podía haber sido mejor, creo que puede sentirse bastante orgulloso de lo logrado, tanto por la vía ortodoxa como por la heterodoxa. 

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