FATE (ITA) – Fate II, 2020

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Pues intentaré desentrañar esta demo de tres temas en menos de setecientas palabras. FATE, originándose hace dos años en Italia y compuesto por miembros casi anónimos, publicó a principios de octubre Fate II de manera digital y en ciento cincuenta cassettes. Esto a través de la discográfica Caligari Records, tan fiel a los sonidos de la vieja escuela de ultratumba como al formato magnético. ¿Por qué casi anónimos? De los miembros nucleares solo tenemos sus siglas: A. R. (batería), G. B. (guitarra y voz), L. Z. (guitarra) y N. C. R. (bajo). Del anonimato se salva un tal Jason Hiller, colaborando con sintetizadores. ¿Y cómo que una demo? ¿Acaban de empezar? Pues resulta que ya lanzaron otra en 2018 (Fate I, treinta y tres copias), completándose su compacta discografía con una versión del “Power of the sword” de HEATHEN’S RAGE como single. Aunque Fate II sea cortita, tiene mucha chicha y sería un error etiquetar al conjunto como simplemente heavy, speed o thrash. Los FATE comprimen y ejecutan una diversidad de sonidos y sensaciones envidiable por muchas bandas de discografías más desarrolladas.

Fate II es, naturalmente, la evolución de la anterior demo. Fate I abordó el metal clásico con riffs propios de la NWOBHM, acordes pegadizos bien escogidos e incluso una intro sacado del “Hail and kill” de MANOWAR. Todo esto, incluida la voz, pasado por un filtro sucio. Ahora bien, quien busque expresiones más “grimdark” a base de artilleras guitarras y letras crudas se deberá pasar a Fate II. Esta vez se sustituye la intro por una quejumbrosa guitarra acústica, se oscurecen los puentes trad, se incluyen marciales marchas (“Where the gods go to die (including Sconfitta and Marching on)”) y el bajo recibe su dosis de protagonismo. Se trata de este sonido directo y con cojones, en la que la banda se sabe sobrada de epicidad sin requerir de excesos ni florituras. Como DIAMOND HEADCIRITH UNGOL o SIGH sin teclados.

Los temas se ejecutan a varias velocidades. Podemos oír ritmos tanto doom como thrash ennegrecido, pasando por doom ‘n’ roll reminiscente de PENTAGRAM, si bien con guitarras armonizadas. En ocasiones, la trayectoria la marcan solos de guitarra, como en la más desarrollada “Demiurge”. Pero lo que me cautivó de este tema, y de la breve obra en general, fue la inclusión de un final de puro sintetizador propio de THANGORODRIM u OLD SORCERY. La mezcla de estas formas dispares de música, pero de esencias tan cercanas, me parece uno de los caminos hacia donde debe continuar parte del metal.

Áspera, plana, proto-blacker, honesta. La voz de G.B. no pretende ser protagonista, pero se expone con suficiente energía para rizar los rizos de la oscuridad. Qué más metal que declarar unas buenas intenciones (“Where the gods go to die, We’re marching on.”), hablar de Dios y la Muerte como las marionetas de un cruel demiurgo o celebrar el suicidio como la forma más pura de belleza en “Mask of the silver death”. O como lo entendería yo, la manera definitiva de afirmar la voluntad sobre uno/a mismo/a.

Esto nos lleva a echar un vistazo a la portada, cuyo motivo, perfectamente centrado en la foto sepia, captura la mirada. Una tumba recién excavada, un ataúd abierto, un cuerpo yacente, sobre este una rosa y sobre su rostro la “Virtuosa Máscara de la Plateada Muerte”. Parece el cadáver de uno de los CRIMSON GLORY. El argentado elemento es esencial ya que además aparece estilizado en el logo.

La obra es un memento mori casi románico; la identidad de los artistas queda intencionadamente relegada ante la trascendencia del objeto. Incluso el logo está fuertemente distorsionado y se esconde en una esquina. La demo se hace corta, no solo por la brevedad en sí sino también por el potencial que concentra. Salta al oído que estos italianos tienen muchísimas ideas y es una auténtica pena que aún no las hayan desarrollado plenamente. Y es más, aun con tan pocos minutos apelarán a fans de nichos tan diversos como el trad, thrash, black, doom y hasta dungeon synth. Espero con muchísimas ganas más y más completos trabajos de FATE.

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