Farewell, THE DILLINGER ESCAPE PLAN

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El término “separación temporal” haría pensar a la gente que vamos a volver en algún momento. Nos separamos.

Con estas palabras anunció Greg Puciato a la revista Metal Hammer la separación de THE DILLINGER ESCAPE PLAN tras veinte años de carrera. Una de las bandas más rompedoras e innovadoras del metal disipaba cualquier posibilidad de reunión dentro de unos años. Aunque es mucho más sorprendente la razón que arguía el propio Puciato:

Seguimos amando lo que hacemos. No es que hayamos dejado de amar hacer discos o tocar en directo. Y eso es lo complicado: elegir el momento en el que dejas de hacer algo que amas. Si eres pintor, no pintas hasta que se te acabe la pintura, tiene que haber un momento en el que digas “esta es mi última pincelada”.

THE DILLINGER ESCAPE PLAN en el backstage antes de su último concierto (Foto: Stephen Odom/Revolver magazine)

Una banda diferente

THE DILLINGER ESCAPE PLAN siempre han parecido regirse por “el artículo 34 de la ley marcial del estado de California”, aquella frase que utilizaba Andrés Montes para definir a Shaquille O’Neal cuando jugaba en Los Angeles Lakers: “hago lo que quiero, cuando quiero, como quiero y donde me da la gana”. Y la manera en la que se han separado es tan solo una muestra más de que son una banda diferente.

Tras la publicación de su aclamado Ire works (2007), la banda anunció en 2009 que rompía su contrato con Relapse records para “pasarse” al underground y montar un sello denominado Party smasher Inc., el “contenedor” donde volcarían todo lo relacionado con la banda, y que firmó un convenio de distribución con el sello francés Season of mist. Estas eran las razones que Ben Weinman, guitarrista y fundador de la banda, esgrimía  en la revista Kerrang! para dar este cambio:

Hace años había sellos que amabas, en los que creías, y comprabas todo lo que publicaban porque confiabas en ellos, y así descubrías un montón de música alucinante […] Lo más importante es evolucionar y cambiar. No queríamos quedarnos estancados en un contrato de larga duración…

De hecho, llevaron esta filosofía DIY -Do It Yourself- del punk al extremo. No tenían manager, conducían su propia furgoneta y no tenían una ingente cantidad de roadies. De hecho, el propio Weinman se vanagloriaba en Noisey de haber “desmontado el escenario” y “cargar la furgoneta” la noche anterior a la entrevista. Unas declaraciones que firmarían el 95% de las bandas del mundo, pero pocas -por no decir ninguna- de las bandas de la categoría de THE DILLINGER ESCAPE PLAN, que llegaron a actuar en el late-night de Conan O’Brien, en una demostración más de que son una banda atípica: ¿cuántas bandas se atreverían a liarla así en uno de los programas de máxima audiencia de la tele estadounidense?

Esta actuación es una declaración de intenciones de lo que supone asistir a un concierto de los de New Jersey. Y es que pocas bandas habrá más imprevisibles. Entre otras cosas, les hemos visto:

  • Colgarse del juego de luces

  • Hacer crowd-surfing… en un centro comercial

  • Saltar al público desde los balcones que hay en algunas salas

  • Abrirse la cabeza y escupir fuego en una gala de premios

  • Cagarse encima del escenario y tirarlo al público, no sin antes advertir al público de que “esto es lo que verían después” en dicho escenario -haciendo referencia a las bandas que tocarían después-…

 

Estas imágenes no las voy a poner por razones obvias, pero si buscáis en Google podréis encontrar fácilmente algún relato de lo que ocurrió aquel día de 2002 en el festival de Reading. Pero sí que voy a poner un fragmento de su actuación en dicho festival catorce años después. De locos:

Estas actuaciones tan caóticas e impredecibles han sido aplaudidas por la prensa y por sus seguidores. Sus detractores, por el contrario, opinan que solo se centran en las cabriolas y los jeribeques y que no suenan tan bien en directo como en los discos. Sin posicionarme a favor de alguna de las dos posturas, puesto que no he tenido la suerte de verles, creo que es de valorar el mérito que tiene tocar canciones tan complejas como las suyas sin parar de moverse por el escenario -y fuera de él-.

Una formación inestable y un caos organizado

No se me ocurre una frase mejor para definir su carrera. En sus veinte años de recorrido, la banda de New Jersey ha contado con dieciocho integrantes, siendo el guitarrista Ben Weinman el único músico que ha participado en todos sus lanzamientos –Steve Evetts, productor de todos sus discos de estudio y EP’s, es sin duda uno de las personas que más han contribuido en crear su sonido-.

Dimitri Minakakis (Foto: Stephen Odom/Revolver magazine)

Aunque varios de esos cambios de formación se han producido por tragedias: tomando como referencia a la formación original, Brian Benoit, guitarrista entre 1997 y 2004, tuvo que dejar de tocar debido a una lesión nerviosa en la mano izquierda, y el bajista Adam Doll sufrió un accidente de coche que le hizo perder la movilidad de sus piernas y de una mano -lo que no le impidió ser teclista en el EP de 2002 Irony is a dead scene-. Dimitri Minakakis abandonó la banda de forma amistosa para centrarse en su carrera como diseñador gráfico y ha colaborado con la banda en alguna que otra ocasión, ya sea cantando en “Fix your face” de Ire works (2007) o diseñando la portada de Option paralysis (2010). El batería Chris Pennie fue el último en abandonar, en 2007, para incorporarse a COHEED AND CAMBRIA aludiendo diferencias creativas con Ben Weinman. De hecho, como él mismo reconoció en una entrevista en el podcast The Void, este tira y afloja provocó que ambos crecieran como musicos –Weinman invitaba a Pennie a innovar con sus ritmos de batería y este le invitaba a utilizar diferentes afinaciones y a mejorar su técnica de guitarra-.

En sus seis discos de estudio han ido cultivando un estilo que se ha definido como mathcore, pero podemos encontrar influencias del jazz, la música latina, el metal alternativo, el progresivo, el grunge, melodías pop… Un batiburrillo sónico que ha ido refinándose con el paso de los años. Sus dos primeros EP’s y el primer disco, Calculating infinity (1999), nos muestran a una banda que mezcla el metal más complejo con la crudeza del punk. Un disco rompedor en su momento -para muchos, su obra cumbre- y que les establecía en la escena como una banda a seguir en un futuro próximo. Como declaró el propio Weinman en una entrevista al diario británico The Independent hace poco:

Nuestra intención era romper el libro de reglas de la música. Si nos decían que algo sonaba mal, no le hacíamos caso y seguíamos tocando así todo el rato. Sonaba fatal, sí, pero conseguimos lo que queríamos.

Una de las primeras personas en escuchar dicho álbum fue Mike Patton, vocalista, entre otros innumerables proyectos, de FAITH NO MORE y MR. BUNGLE, dos de las bandas más innovadoras de los noventa. Aprovechando la marcha de Marinakis, la banda decide entrar al estudio con Patton para grabar el antes mencionado EP Irony is a dead scene (2002), donde a ojos de muchos Patton realiza el mejor trabajo a nivel vocal de toda su carrera. A destacar la versión de “Come to daddy“, del DJ británico APHEX TWIN, un tema estable en los setlists de sus giras posteriores.

El sustituto definitivo de Marinakis sería Greg Puciato, un alumno aventajado de la escuela de Mike Patton: amplísimo rango vocal, un timbre con personalidad, teatralidad a la hora de interpretar y una actitud arrolladora encima del escenario. Con él integrado definitivamente en la formación lanzarían Miss Machine (2004), dando un paso más en una evolución musical que fue aplaudida por muchos y denostada por los más puristas, que veían como una traición el hecho de que empezaran a utilizar voces melódicas, influencias industriales o estructuras más simples. Lo que es innegable es que su popularidad estaba en aumento, y temas como “Setting fire to sleep the giants” o “Unretrofied“, que formó parte de la banda sonora del videojuego Smackdown vs RAW 2006, así lo corroboran.

En Ire works (2007) continuaron experimentando con nuevos sonidos como la electrónica o el jazz, patentes en los dos singles más populares de este disco: “Black bubblegum” y “Milk lizard“, ambas con un gancho tremendamente pegadizo y melódico. Este disco les permitiría alcanzar unas cotas de popularidad nunca antes conocidas por ellos, actuando en el late-night de Conan O’Brien -podéis ver la actuación arriba- y consiguieron que “Milk lizard” sonase en un episodio de CSI:NY, algo que no está nada mal para una banda considerada como de culto.

Tras saborear las mieles de la popularidad -de manera relativa- la banda decidía romper con Relapse records y formar su propio sello, como comentaba al principio. Con la colaboración del sello francés Season of mist, los de New Jersey lanzan el que ellos mismos consideran como su disco “más heavy hasta el momento”: Option paralysis (2010). Las influencias antes mencionadas quedaban un poco aparcadas para abrazar sonidos mucho más metálicos -como en el single “Farewell, Mona Lisa” o del grunge -como en “Gold teeth on a bum“-.

En One of us is the killer (2013), por el contrario, volverían a mostrar un sonido bastante más melódico y accesible, patente en el tema homónimo o en “Nothing’s funny“, pero sin olvidarse de la tralla más metálica en “Prancer“, “When I lost my bet” o “Hero of the Soviet Union“.

En su epitafio, Dissociation (2016), parece que intentan repasar todas las etapas de su carrera, y podemos encontrarnos todas las influencias anteriormente mencionadas. Como muestra, dos temas: “Limerent death” y “Symptom of terminal illness“.

¿Y ahora qué?

Como parece que esta separación va en serio, podremos escuchar a Greg Puciato en su proyecto de electrónica THE BLACK QUEEN y, si los astros se alinean, en el segundo álbum del supergrupo KILLER BE KILLED. A Ben Weinman también podemos escucharlo en otro supergrupo de metal, GIRAFFE TONGUE ORCHESTRA, que parece que tendrá más continuidad que el de su compañero Greg Puciato.

Ahora, el testigo de estos sonidos más complejos los deberán de tomar bandas de distinta índole y que no tienen ninguna relación entre sí, como BETWEEN THE BURIED AND ME, PERIPHERY o incluso ENTER SHIKARI y MARMOZETS.

Y es que no habrá una banda parecida a THE DILLINGER ESCAPE PLAN, por lo que tendremos que seguir el consejo que ellos mismos han puesto en sus redes sociales:

Recordad lo que visteis aquí.

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