FANGE (FRA) – Purge, 2016

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fange00A estas alturas de la historia, si digo que Francia es el país donde se factura el mejor black metal del mundo, más que la sobrevalorada noruega, y sin desprecio a otras escenas como la polaca o la griega, creo que nadie se echa las manos a la cabeza. No hablamos ya de una serie de grupos que se mueven con un sonido particular en un tiempo concreto, no. Hablamos de más de veinte años facturando grupos de calidad que se han ramificado en todos las variantes posibles de este subgénero. Desde la ortodoxia, con AD HOMINEM, pasando por los campos más experimentales, como DEATHSPELL OMEGA, y las innumerables fusiones con otros estilos metálicos, como ARKHON INFAUSTUS y su sucio black/death.

Lo que desconocía completamente es que también le dan a la putrefacta fusión de black con sludge, fallo mío al infravalorar a los franceses, pero también comprensible porque el sludge nunca ha sido muy prolífico por tierras galas (se me vienen a la cabeza tan sólo LOVE SEX MACHINE, y paro de contar, aunque lógicamente habrá algo más). Pues FANGE se encuadran en esa categoría, con mucho de doom en sus estructuras, pero con la inmundicia sonora del sludge patente en cada segundo de este Purge.

Lo sencillo sería caer en la generalización de que, por ser franceses ya van a ser buenos haciendo black metal, pero es que en este caso, hacen honor al tópico. Ya lo digo desde el tercer párrafo: La ópera prima de FANGE es muy decente, totalmente recomendable para todos los enfermos que nos encanta la fusión black/sludge/doom. Puede que no sea una obra maestra, ni vaya a convertirse en una pieza esencial del estilo. Pero he aquí seis magníficas piezas de misantropía registradas en un estudio.

Algo bastante curioso son las influencias de estos franceses, y es que en la base rítmica de algunos temas, como «Mâcheter», en ciertos momentos, los riffs suenan muy a los CELTIC FROST más «normales», los del Morbid tales, para que nos entendamos. Damos por supuesto que toda banda de black metal ha bebido de los suizos, y en cierto sentido, es verdad, pero el género ha mutado tanto que dicha influencia está más que diluida. Por eso, unas similitudes sonoras que vayan más allá del cansino «ugh» de Tom Warrior, llaman la atención.

Más allá de eso, el disco no muestra ninguna sorpresa. Es previsible, pero no aburrido. Sabemos qué vamos a encontrar, pero lo que encontramos está muy ejecutado. Los armónicos que se alargan infinitamente, los riffs que son pisadas de elefante, las voces rasgadas que llegan incluso hasta dar miedo (servidor se dio un susto a las cuatro de la mañana cuando «Cour martiale» le estalló en los cascos). Pero los temas no se alargan más de lo necesario, siete minutos como mucho, y la producción es limpia y cristalina. Alguno echará en falta un trabajo más sucio. Yo creo que, en este caso, no era necesario. El trabajo hecho en la mesa del estudio no le quita ni un ápice de brutalidad y, qué puñetas, hace que Purge se pase volando. Se evita así el síndrome de «esto-parece-una-sola-canción-muy-larga». 

Es digno de tener en cuenta lo que han logrado estos chicos de Rennes en el que es su primera obra completa. Las ideas muy claras, la experiencia y la paciencia, logran que FANGE den un puñetazo en la mesa a la primera. Por algo se llaman «fango», porque menudo viaje arrastrándonos por un lodazal nos acaban de dar…

firmabalbo

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